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SEMÁFOROS INOLVIDABLES:

19 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Los palmiranos nunca podrán olvidar que los semáforos de su ciudad están dotados de un cuarto color: el morado. Pero el morado que les queda en el dedo gordo del pie a causa de unos pedazos de tubo que han dejado a ras de piso con el propósito de instalar los semáforos electrónicos. Los transeúntes por estar pendientes de las vías no ven el taquito, se tropiezan y si no caen de bruces, salen brincando en una pata porque el totazo aparte de volarles la uña y ponerles el tono violeta en el dedo, les deja tal hinchazón, que a veces parece que a los amigos de Palmira se les hubiera bajado el coto a los pies. Del Secretario de Tránsito de la Villa de las Palmas y los dedos regordetes, Eduardo Sabogal, depende que se acaben los accidentes tanto viales como peatonales, pues él ya se tropezó y por eso anda vendado. O será que el milagro de cambio de color del Cristo, de amarillo a morado, no sucedió en Andalucía sino en Palmira?