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LA DISPUTA COMERCIAL EE.UU.- JAPÓN SE CALIENTA

Las amenazas arancelarias del gobierno de Bill Clinton contra los autos de lujo japoneses podrían comenzar a perjudicar a fabricantes japoneses este mismo fin de semana. También podrían dañar las relaciones entre EE.UU. y Japón, que han sido fundamentales para el mantenimiento de la paz y la prosperidad en Asia durante 50 años.

17 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En una decisión inesperada y brusca, funcionarios del gobierno de EE.UU. informaron ayer sobre la imposición de unos agresivos aranceles del 100% a 13 modelos de autos de lujo fabricados por Japón a partir del próximo mes. Sin embargo, las nuevas tarifas se aplicarán con efecto retroactivo desde este mismo sábado.

Esto significa que si bien las actuales sanciones no se impondrán sino hasta el 28 de junio, todos los modelos de la lista que lleguen a EE.UU. después de la medianoche de este mismo viernes se verán afectados por la medida. En la práctica, este tipo de aranceles cierran el mercado de Estados Unidos a los fabricantes de estos vehículos japoneses a no ser que ellos asuman el costo de los nuevos aranceles.

El representante comercial de EE.UU., Mickey Kantor, dijo la lista de vehículos afectados por las sanciones de US$5.900 millones de no variará demasiado. Una vez que se publique en el Registro Federal de EE.UU., el gobierno de Washington tiene 30 días para oir los comentarios públicos en torno a cuáles vehículos deberían ser sacados de la lista. En el pasado, las listas de sanciones se han visto casi siempre disminuidas a la mitad. Esta vez, Kantor dijo que debido a que la lista contiene un estrecho rango de productos, no esperamos (...) que la lista final sea alterada de manera significativa .

La decisión de Washington, inesperadamente fuerte, proviene de la creciente frustración de EE.UU. en torno a los intentos fallidos por abrir el mercado japonés para los repuestos de automóviles estadounidenses y ha provocado sorpresa en el mundo comercial.

En general, las disputas comerciales no llegan a este punto en tan poco tiempo. Si bien los distribuidores estadounidenses de vehículos japoneses esperaban una medida semejante desde el fracaso de las negociaciones entre ambos países hace dos semanas, la rapidez de la reacción los dejó espantados.

Es increíble que el gobierno de EE.UU. eliminara todo un segmento de negocios estadounidenses, en un intento por enviar un mensaje a Japón , dijo Walter Huizenga, presidente de la American International Automobil Dealers Association.

Queja en la OMC Japón presentó una queja ante la Organización Mundial de Comercio en Ginebra. Tokio dijo que el asunto era de extrema urgencia y pidió a la OMC que realice audiencias sobre las sanciones en los próximos 10 días. El ministro de Comercio de Japón, Ryutaro Hashimoto, dijo que ahora Estados Unidos parece que intenta imponer objetivos numéricos de facto bajo la amenaza de medidas unilaterales, lo que constituye una intromisión del gobierno en las actividades empresariales privadas . La Unión Europea emitió una declaración que critica la medida de Washington.

Toyota Motor Corp., que vende en EE.UU. cinco modelos de vehículos que quedarían bajo los nuevos aranceles, se prepara para hacer frente a las penalidades. No pasaremos estos aumentos de precio] a los consumidores ni a los concesionarios. Toyota asumirá el costo , dijo un portavoz.

Hasta ayer, los fabricantes japoneses de autos habían supuesto que cualquier sanción no entraría en vigor hasta el 28 de junio, y que creían que las probabilidades de una guerra comercial real eran menores porque el gobierno de Tokio tenía 30 días más para negociar. Así las cosas, quedaron anonadados al conocer el carácter retroactivo de las sanciones.

Las tarifas se aplicarían a los autos que no hayan pasado por la aduana de EE.UU. para el sábado a las 12:01 p.m. Estados Unidos cobrará directamente a los fabricantes y mantendría estos fondos en un una cuenta de fideicomiso