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VIDA DEL MUSEO JUAN DE VARGAS

El museo es un mundo, abierto a quienes quieran aventurarse en el campo de la cultura y del saber. Tradicionalmente en nuestro medio, el museo se ha entendido como una sala de exhibición de objetos conservados, que recuerdan una época o un tema de nuestra historia; se le concibe como algo estático y ajeno a toda realidad presente, con aburridas clases sobre los tiempos de los abuelos .

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Modernamente, con el crecimiento de la población, con su acceso a una mayor educación, con la rapidez con que se transmite el saber, con las nuevas búsquedas en el campo de la educación, el museo debe ser algo totalmente distinto. No tanto en su exterior, como en el aprovechamiento y proyección de las posibilidades y compromisos formativos y didácticos que representa.

La fundación social, pedagógica y científica que tiene el museo, lo convierte no en un simple depósito de testimonios del pasado, sino en un centro de elaboración de datos culturales a disposición de toda persona que lo solicite: un centro de información al servicio de la comunidad. Es un lugar, donde es posible reconocer contextualizar la obra del hombre y su relación con el medio ambiente.

La particularidad que diferencia la museística de cualquier otra actividad que gire alrededor de objetos artísticos, históricos o científicos (llámese galería, anticuario, etc.) es precisamente, que el museo sitúa la pieza dentro de su contexto y, mediante su investigación, obtiene de ella un cúmulo de información que debe ser transmitida a quienes la observan. Solo atendiendo este requisito, el museo extraerá cumpliendo cabalmente su misión. De otra manera, no será más que el cuarto de San Alejo , a donde no es necesario asomarse más de una vez en la vida.

La comunidad y el servicio a sus necesidades intelecutales y espirituales son, en buena parte, la razón de existir de un museo. Todas sus labores: administración, investigación, catalogación, conservación y divulgación, giran en torno a la sociedad que los rodea. Solamente así, el museo puede convertirse en el vehículo más idóneo para crear una verdadera conciencia social de lo que ha sido el pasado y de lo que puede ser el futuro.

Se habla mucho del deterioro generalizado en cuanto a la identidad nacional, la cual se evidencia en hechos tales como el desprecio por los valores tradicionales, por el desinterés por investigar y divulgar lo nuestro, y por la ya tradicional ausencia de presupuestos adecuados para la cultura.

Realidad departamental Hay museos maravillosos. Museos donde vemos cómo los niños aprenden jugando; donde los jóvenes encuentran respuestas a sus inquietudes creativas, donde se encausa su fantasía e iniciativas; donde pululan los investigadores de todas las edades, ávidos de saber, comprobar, ver, analizar, comunicar. Museos con presupuestos generosos, que les permiten la vinculación de especialistas y un verdadero trabajo científico, serio y comprometido con la comunidad... Claro que no son éstos, los museos de nuestro departamento. Paradójicamente, Boyacá es uno de los que más rico patrimonio cultural posee. Sin embargo, uno de los que menos museos (organizados como tales, con estructura y seriedad investigativa) tiene Colombia. Es mas: todavía no se ha podido establecer con exactitud, cúan grande es nuestro patrimonio. +Será por eso, que ahora se lanza y promociona el turismo culto , desconociendo el estado lamentable en que se encuentra el patrimonio inmueble y mueble? En este panorama tan preocupante surgió una fecha memorable para uno de los museos-pioneros y una de las joyas arquitectónicas más hermnosas de América. El museo-casa de don Juan de Vargas, Escribano Real, celebra este 18 de mayo diez años de haber abierto sus puertas al público como dependencia del ICBA. Han sido diez años de entusiasmado y árduo trabajo, mediante el que se formó a los colaboradores en las diferentes disciplinas museísticas.

Con dedicación y plena convicción en la importante misión de un museo, a todo Boyacá han entrado, paulatinamente, los conocimientos y habilidades para manejar colecciones, apreciar el arte y valorar el patrimonio cultural tangible.