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LA CRISIS FINANCIERA NO HA LOGRADO DESVIAR A AMÉRICA LATINA DEL LIBRE MERCADO

Esa brisa sureña que sopla en el norte es el suspiro colectivo de alivio que llega de los mercados financieros de América Latina.

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Aunque hace sólo cuestión de semanas se tambaleaban al borde de un espantoso colapso, los mercados financieros latinoamericanos parecen haber respondido con éxito al ataque especulativo que se hizo sentir tras la devaluación del peso mexicano de diciembre. Lo que es más, los incipientes programas de reformas liberalizadoras del mercado no sólo han sobrevivido la tormenta sino que en general avanzaron más de lo que lo habrían hecho si la crisis no hubiera ocurrido.

El índice de bolsas latinoamericanas de Baring Securities ha repuntado casi un 60% desde que tocó fondo a principios de marzo. Por primera vez en varios meses, el ingreso de capital fresco restablece las reservas de divisas de México y Brasil. Los mercados latinoamericanos de deuda que sufrieron una paliza también parecen volver a la vida. El precio de algunos bonos del gobierno argentino se ha duplicado desde mediados de marzo.

Las señales de estabilidad de los mercados de América Latina ciertamente no presagian el regreso a los mercados alcistas de principios de este decenio. Además, el futuro depara enormes desafíos. Brasil y Venezuela enfrentan resistencia a algunas reformas de libre mercado por parte de poderosos grupos de interés. Argentina se encamina a las elecciones presidenciales del domingo en medio de una desaceleración económica. La mayor preocupación es México, donde a las masas que sufren desde hace tiempo se les pide que carguen con el fardo de otra reducción de la actividad económica.

Sin embargo, lo más significativo podría ser que pocos mexicanos u otros latinoamericanos se cuestionan la amplia arremetida de la política actual para reducir el papel del Estado y darle una mayor participación a las fuerzas del mercado. Había preocupación de que surgiera una reacción adversa y de que retornaran las fuerzas de la nostalgia y el populismo , dice Sebastián Edwards, jefe de economistas para América Latina del Banco Mundial. Pero no ha habido mucho cuestionamiento de las bases fundamentales del denominado nuevo consenso latinoamericano. En cierta forma es muy sorprendente .

En efecto, los dirigentes políticos de la región decidieron casi inmediatamente después de desatarse la tormenta que había un sólo remedio para el mal que afligía a la reforma económica: más reformas. Estamos convirtiendo esta crisis en una oportunidad de tomar nuevos pasos para fortalecer la economía , dice Domingo Cavallo, ministro de Economía de Argentina, que aprovechó la atmósfera de emergencia para lograr que el Congreso aprobara las medidas modernizadoras de las leyes laborales y de jubilación, estancadas desde hace tiempo.

Por su parte, México colocó la necesidad de capital inversor por encima del orgullo nacional al abrir ampliamente las puertas de su sector bancario, muy protegido en el pasado, y al anunciar planes de permitir que empresas privadas construyan un gasoducto. Brasil prometió privatizar el vasto sector eléctrico y podría eliminar las restricciones a la inversión privada en los sectores energéticos y de comunicaciones. Perú vendió un gran banco y está a punto de deshacerse de su compañía petrolífera. Hasta Venezuela, el rezagado de los reformistas latinoamericanos, ha contratado a Steve H. Hanke, economista de la Universidad Johns Hopkins que ayudó a Argentina a diseñar con éxito el plan para vincular el peso argentino con el dólar, con el fin de preparar un estudio sobre un programa similar.

RUPTURA CON EL PASADO La determinación de los actuales líderes latinoamericanos de seguir adelante con las reformas es un contraste marcado con la respuesta de sus predecesores a la crisis de la deuda de 1982. En ese entonces, los países latinoamericanos se resistieron a pagar el total de sus deudas o a tomar medidas estrictas para fortalecer sus economías. En 1982, los gobiernos de América Latina tenían la sensación de ser víctimas de los bancos , dice Edward Games, gestor del Latin America Fund, de Scudder, Stevens & Clark. Esta vez el gobierno mexicano reconoció claramente haber cometido errores, que por lo tanto iba a pagar .

Pero a pesar de todos los errores que cometieron los funcionarios a cargo de la economía mexicana en la creación de desequilibrios que condujeron a la devaluación del peso, nunca se acobardaron ante las consecuencias de sus acciones. En enero, a Guillermo Ortiz, secretario de Hacienda de México, se le preguntó en una reunión con un grupo hostil de gestores de fondos de pensión celebrada en Nueva York si su país impondría controles de capital, como lo había hecho a principios de los años 80. Impávido, Ortiz se separó del podio y dijo que no se dignaría en responder a tal pregunta. Esa posición fijó el tono de la reacción de los dirigentes económicos desde Bogotá hasta Buenos Aires.

En una atmósfera de angustia económica, el argumento de que para progresar hay que sufrir ha funcionado sorprendentemente bien desde un punto de vista político, quizás debido a que las masas latinoamericanas todavía muestran las cicatrices de las promesas rotas del populismo. En las elecciones presidenciales de Perú, celebradas en abril, el éxito de Alberto Fujimori en lograr la estabilidad económica y una inflación baja le significaron una victoria arrasadora contra un contendiente que prometía estimular la economía. En Argentina es probable que se dé un panorama similar. Es posible que Carlos Saúl Menem, candidato a la reelección, haya ganado respaldo con la crisis, aunque ésta lo forzó a crear una recesión.

En lo que respecta a muchos electores, la prioridad es mantener baja la inflación , dice Manuel Mora y Araujo, encuestador bonaerense.

El martes por la noche, por ejemplo, en una presentación por televisión, Menem se refirió en términos duros a los pensionados argentinos, que han exigido aumentos de pagos. Por Dios, de dónde voy a sacar el dinero? dijo Menem. Prefiero ser sincero y realista y no un demagogo .

Hasta en México, donde el desprecio por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) está a su nivel más alto en siete décadas de historia, los principales beneficiarios políticos del descontento público no son los rebeldes zapatistas de izquierda que se muestran a las cámaras de televisión muy acicalados con sus máscaras de esquiar. Más bien se trata de las crecientes fuerzas del Partido de Acción Nacional, de ideología conservadora, que ofrece un programa de economía de mercado similar al del PRI, pero sin su corrupción. Se espera que en las próximas semanas los conservadores logren su segunda victoria en las elecciones a gobernador desde el colapso del peso, y este mes el propio partido de gobierno tiene buenas probabilidades de ganar la elección para la gobernación de otro estado.

CAMBIO DE GIRO Estos resultados habrían sido difíciles de imaginar hace sólo dos meses. Los mercados latinoamericanos, que se calmaron sólo de manera pasajera con el paquete de ayuda a México de US$50.000 millones que se coordinó en febrero, sufrieron una segunda ola de pánico. La ola de retiros de los bancos comerciales argentinos y la incertidumbre sobre la dirección de los programas económicos de México y Brasil desataron una confusión que tocó fondo durante la segunda semana de marzo. El peso mexicano se cotizó a un récord mínimo de 7,45 pesos por dólar; cerró ayer a 5,91. Brasil perdió alrededor de US$4.000 millones de reservas en cuatro días tras una devaluación que salió mal. Y los ahorristas argentinos retiraron casi US$1.000 millones de los bancos en un plazo de 48 horas.

La tendencia comenzó a inclinarse a favor de la región a mediados de marzo, cuando México se embarcó en un plan creíble de austeridad económica y Argentina acordó un paquete de ayuda internacional por valor de miles de millones de dólares para impulsar su tambaleante sistema bancario. El paquete argentino incluía un símbolo particularmente importante de la nueva madurez económica de la región: una emisión de US$1.000 millones de bonos patrióticos , suscrita por las empresas argentinas que en el pasado enviaban su dinero al extranjero cuando las cosas se ponían difíciles.

Las medidas que tomaron sin aspavientos los gobiernos latinoamericanos durante los años anteriores para reorganizar sus economías fueron igualmente importantes. Las tres economías más grandes de la región, Brasil, Argentina y México, ingresaron a la crisis con sus presupuestos casi equilibrados, en comparación con los enormes déficit públicos que generaron a principios de los 80. Muchos países de la región también habían reducido la inflación a tasas menores al 10%.

La lección es que si se siguen las políticas de mercado, uno tiende a adaptarse a un sacudón mucho más rápido que si se siguen políticas intervencionistas , dice Claudio Haddad, principal ejecutivo de Banco de Investimentos Garantial SA, el mayor banco de inversiones de Brasil.

Además, en contraste con 1982, este año los gobiernos se habían guardado una carta bajo la manga: los altos precios del acero, el petróleo y demás recursos naturales. Los dólares provenientes de las exportaciones adicionales de este año compensarán con creces la caída de la inversión de cartera , dice Pedro Pablo Kuczynski, principal ejecutivo de Latin America Enterprise Capital Corp.

Al igual que el sector público, las empresas latinoamericanas se han visto robustecidas tras un período de reestructuración que las dejó en mejores condiciones para enfrentar los problemas del mercado durante este año. Después que se privatizara YPF SA, el gigante petrolero de Argentina modernizó sus fuerza laboral y también sus empresas. En los peores momentos de la crisis, YPF se mostró lo suficientemente confiada como para llevar a cabo una gran expansión y adquirió en marzo Maxus Energy Co., compañía con sede en Dallas, por US$745 millones.

De manera similar, las compañías mexicanas se fortalecieron en los últimos años con programas de inversión a largo plazo y han tenido un desempeño mejor que el esperado durante los primeros meses de la crisis. Esto ha contribuido a la confianza en toda la región.

El fabricante de electrodomésticos Elektra SA ahora cosecha los beneficios de su inversión de US$35 millones durante los últimos años para computarizar sus importantes programas de préstamos. Ahora Elektra, con una mejor capacidad para supervisar sus operaciones, ha mantenido los préstamos impagos al mismo nivel que tenía durante la segunda mitad del año anterior, a pesar de que los intereses que cobra a los clientes se han disparado 40 puntos, a un 110%. El avance tecnológico es un elemento con el que Elektra confundió las expectativas de los analistas al registrar un aumento de ganancias de casi el 3% en el primer trimestre.

Mientras, otras compañías mexicanas como el enorme conglomerado Grupo Carso SA han demostrado gran agilidad para transferir su exceso de producción al extranjero y aprovechar la competitiva tasa de cambio del país. Se proyecta que las exportaciones de Carso, que van desde piezas para automóviles hasta aluminio, podrían aumentar en más del 100% este año. México, que se considera el barómetro de la región, todavía está lejos de superar sus problemas. Las altas tasas de interés han complicado el pago de miles de millones de dólares en préstamos de parte de los gobiernos locales. Esto ha obligado a que 31 gobernadores pidan al gobierno federal ayuda para evitar la bancarrota. Los funcionarios del sector económico deben seguir promoviendo las exportaciones mientras se adelantan a los problemas de la inflación. Las autoridades policiales deben revertir la tendencia a actos de violencia política, como el asesinato esta semana de un fiscal de Guadalajara que participaba de manera activa en la lucha contra el narcotráfico. Además, los mexicanos deben encontrar los medios para resistir una amarga recesión.

POLTICA PARA EL FUTURO Los salarios reales, que antes de la devaluación se encaminaban a los niveles que tenían a principios de los 80, podrían caer entre un 20% y 40% durante este año y ya se han eliminado medio millón de empleos. Con todo, la mayoría de los mexicanos está demasiado ocupada tratando de sobrevivir como para descargar la bilis sobre el gobierno. Si bien los sindicatos de la oposición prometieron congregar a 350.000 personas para una protesta el primero de mayo, y la policía estaba preparada para algún acto violento, sólo se presentó una quinta parte de esa cifra, en lo que resultó ser una protesta pacífica.

Si bien la crisis monetaria de este año no ha provocado un giro hacia el populismo, existe un debate cada vez mayor sobre los asuntos importantes de la política dentro del marco del libre mercado. Los responsables de la política, además de destacar que el gran déficit comercial contribuyó al colapso del peso, revalúan la apertura comercial en la región de los últimos años. América Latina quiere seguir atrayendo el flujo de capital que ha ayudado a compañías como Elektra a modernizar sus operaciones. Pero Brasil y Argentina han tomado medidas para hacer frente a los aranceles sobre algunos productos de consumo que se consideran suntuarios y que la región no puede darse el lujo de comprar.

Quizás el mayor debate sea sobre cómo hacer frente a la volatilidad de los flujos de carteras de capital en el mercado internacional. Debido al clima más sobrio en la bolsa, se proyecta que los flujos de capital hacia América Latina caigan a US$35.000 millones este año, en comparación con US$55.000 millones en 1994, según Kuczynski, de Latin America Enterprise Capital.

Sin embargo, los inversores a largo plazo en proyectos de construcción apenas han logrado capear el temporal de los mercados financieros. Incluso mientras importantes casas de corretaje de Estados Unidos emitían en marzo recomendaciones de venta sobre los capitales argentinos, empresas multinacionales como General Motors Corp., Wal-Mart Stores Inc. anunciaban importantes compromisos.

En una encuesta entre 23 multinacionales que habían planeado expansiones en México antes de la devaluación, Technomic Consultants International, de Skokie, Illinois, determinó que sólo seis planeaban diferir o cancelar sus planes.

La renovada conciencia de las virtudes de invertir a largo plazo por parte de las autoridades se ha hecho evidente con el tratamiento más rígido que ha dado el gobierno al gigante telefónico Teléfonos de México SA. Telmex representa cerca de una tercera parte de la capitalización de la bolsa mexicana. La empresa fue tratada con guantes de seda por los reguladores, que no querían abrumar a los que invierten en la empresa mexicana que más capital recibe del extranjero.

Pero tras ser testigo de la velocidad con que los inversores de compañías como Telmex pueden huir del país, el gobierno ahora parece dispuesto a exponer a la telefónica a una competencia más fuerte, si esto significa atraer inversiones que se quedarán en México. Esto se hizo evidente en el más reciente anuncio del gobierno de que no se cobrarían comisiones de entrada, que alguna vez se calcularon en US$500 millones para cada compañía, para posibles competidores de Telmex cuando la empresa pierda el monopolio telefónico en 1997.\ (Ver gráfica de la evolución semanal, al cierre, del Indice Bursatil de América Latina de Barings)