Archivo

MADRES SUFRIDAS

Las madres comunitarias, del programa nacional de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, (Icbf), han perdido muchos de los derechos adquiridos desde la creación de este programa. Desde el 30 de abril del presente año no tienen seguro social, aunque serán carnetizadas por la secretarías de salud, municipales y del departamento, para recibir sus beneficios, dijo el director regional.

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las 2.580 madres comunitarias que hay en Boyacá, devengan una beca, o ayuda económica, que paga el Icbf de 64.980 pesos. Otras madres, como las Sustitutas y las Fami reciben cada mes, hasta 54.150 pesos, dependiendo de las horas que laboren al día. Estas últimas, atienden un programa que trata sobre el cuidado y alimentación de hijos menores de dos años de edad, de familias de escasos recursos, que durante el día no los pueden atender. Se brinda ayuda a madres lactantes y mujeres gestantes.

El director regional del Icbf, Antonio José Rubiano Ramírez, dijo que a pesar de las bondades de la ley 100 o de Seguridad Social, las madres perderían algunos derechos adquiridos desde 1992, por la reforma tributaria . Y agregó, que la directora general de la institución presentó un proyecto de ley, con el que se pretende recuperar el espacio perdido por las madres.

De diversas poblaciones se recibieron denuncias donde, presuntamente, algunas madres desconsideradas gastan la alimentación que les proporcionan las juntas administradoras de los hogares, en sus familias y no en los niños entregados bajo su custodia diaria. De comprobarse estas denuncias, muchas de ellas podrían perder las becas y ser investigadas por la justicia.

Sufren como mamás Ana Victoria Valderrama Vega, madre comunitaria en Sogamoso, desde hace cinco años, cuida 15 niños menores de siete años. Para desempeñar su función, recibió instrucción pedagógica del Icbf. Durante el día les da onces, el almuerzo y complementos alimenticios a los infantes. Les enseña rondas musicales, les sirve bienestarina con galletas y les enseña a cepillarse los dientes.

Cada dos meses y medio, la junta administradora entrega a una sola madre, un bulto de bienestarina, y cada mes reciben 23 panelas. Cada mes, entregan a los padres de familia, panela y media, para la aguadepanela de los niños durante los fines de semana.

Algunas madres comunitarias dijeron que la bienestarina que están recibiendo no es es el mismo producto de antes y que la que les dan ahora es como harina, más gruesa y les produce diarrea a los niños.

Alba Marina Parra, soltera, dio a conocer que cada mes les descuentan 7.500 pesos para el fondo de salud. Por cada niño que haga falta les restan 4.332 pesos. Sí un niño se enferma y sus padres no lo mandan a la comunitaria, o sencillamente no lo envían, +por qué les descuentan?.

Las madres comunitarias, dan de sí lo mejor. Prestan sus viviendas para que los chiquillos destrocen cuanto encuentren a su paso, pinten o rayen las paredes, dañen la nevera, rompan los platos, +y les descuentan por entregar su corazón a los niños?. Y +por darle la oportunidad a las mamás, de ir a buscar el pan de cada día?. +Quién puede actuar como si no tuviera mamá?.

Blanca Cecilia Parra, prestó sus servicios como madre comunitaria durante siete años. Recuerda que entró ganando 12 mil pesos. Pide que a las madres les paguen, por lo menos, el salario mínimo. Porque tienen gastos de agua y luz, su tiempo y muchas cosas más. Ruega para que el gobierno no acabe con el programa. De ser así va a haber hambre, desnutrición y muerte , dijo la mujer.

Dijo que algunos usuarios son problemáticos, porque no saben del servicio que se presta y lo que se sufre. Me retiré porque me salió una chanfa con Telecom y no la podía perder .

Leydy Melendro, del sector de la Floresta, de Puerto Boyacá, dijo que en muchas oportunidades han tenido que entrar en cese de actividades, como el tres de abril, porque les llegaron a deber hasta tres meses de becas. Agregó que muchas veces las castigan por protestar y les demoran el pago.

Estamos buscando la unión de las asociaciones de padres, para que se fije un dia de pago. Buscamos, a nivel nacional, que se nos pague el salario mínimo. Somos trabajadoras del Estado. Hacemos un llamado a las madres comunitarias de Boyacá para que nos unamos, que nos den mejor dotación, que nos paguen mejor, y que entreguen material didáctico , señaló.

Madre no hay sino una La pobreza en que viven muchas familias, que cada mes ganan menos del mínimo, obliga a que todos sus miembros salgan de la vivienda a rebuscarse el pan de cada día. Es entonces, cuando el corazón de madre siente que tiene que desprenderse, por algunas horas, de sus pequeños hijos y dejarlos en manos extrañas.

Pero no es así, otras madres, solteras, viudas y casadas, brindan su hogar, a diario para que los niños del vecindario, tengan un lugar, calor de mamá, comida y amiguitos para jugar y aprender. Mientras que sus mamás luchan para ganarse el centavo con el sudor de su frente.

Madres, que desde muy temprano y hasta anochecer permanecen en casas de familias acomodadas, ocupadas lavando la mugre de la sociedad , brillando pisos, limpiando paredes, cocinando, planchando, etc., o quizás en un puesto de la plaza de mercado, vendiendo frutas o verduras. En la calle, vendiendo cigarrillos, o desempeñando cualquier otra actividad que dignifica sus vidas y las de los suyos.

Lo cierto es que estas mujeres, con corazón de madres, cuidan de los niños del vecindario como si fueron propios. Y ya las madres ya no dejan solos, encerrados en una pieza, a sus hijos, exponiéndolos a las inclemencias del destino.

Aún muchas madres no acatan el llamado del programa de las comunitarias y mantienen a sus pequeños hijos encerrados, como si debieran algo, o estuvieran pagando una pena, y cosas se han visto, desastres han registrado los medios de comunicación.

Los niños de hoy tienen personas de gran corazón que dan su vida por ellos. Mujeres capacitadas y responsables que esperan que el Estado, a través del Icbf, les brinde mejores condiciones para servirle a los menores. Quieren que les paguen el salario mínimo.

Que no les descuenten, porque dos o tres menores de edad, dejaron de asistir. Porque no es su culpa.