Archivo

LA CAÍDA DEL DÓLAR REFLEJA LOS MALES EN JAPÓN

La mayoría de los analistas, economistas e incluso funcionarios del gobierno de Estados Unidos consideran que la prolongada caída del dólar es un síntoma _e incluso un símbolo_ del hecho que Washington no ha corregido su déficit comercial y presupuestario y no ha logrado mejorar el bajo índice de ahorro del país.

18 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, se refirió específicamente a este tema durante un discurso que pronunció hace dos días. En efecto, el alza del dólar de la semana pasada fue provocada en parte por la percepción de que las cosas están mejorando, por lo menos en cuanto al déficit. Es posible que el Congreso reduzca la brecha del presupuesto, mientras que las sanciones contra las importaciones de autos japoneses podrían disminuir el desequilibrio comercial.

Otras lecturas No obstante, una minoría de corredores y analistas interpretan estos acontecimientos de forma diferente. Sostienen que la debilidad del dólar refleja los problemas de Japón _donde el crecimiento económico se ha frenado y preocupa la posibilidad de deflación_ más que los problemas de EE.UU.

John Makin, miembro del American Enterprise Institute, señala que sólo en 1995 el dólar aumentó hasta un 16% frente a las divisas de los países que comercian con Japón. En contraste, la divisa estadounidense cayó sólo un 10% frente a las divisas de sus socios comerciales.

Sin embargo, ese logro se vio atemperado por el hecho de que las divisas de dos socios comerciales de EE.UU. _Canadá y México_ han sufrido caídas más pronunciadas que el dólar.

Mientras tanto, a pesar de la gran reputación de su poderío industrial, Japón se enfrenta a una sorprendente gama de graves problemas, dice Makin. Su gobierno, sacudido por el escándalo, se considera ineficaz. Sus bancos no se han recuperado del colapso en 1990 de las burbujas de los mercados inmobiliario y bursátil.

Y sus industriales están incapacitados por la valoración desmesurada del yen, que disminuye la competitividad de sus productos en los mercados mundiales.

El poder y las ganancias de los conglomerados que dominan la economía japonesa se logran a expensas de los consumidores, que son víctimas de los altos precios.

Para empeorar las cosas, los japoneses están atrapados en un círculo vicioso de deflación , dice George Magnus, economista jefe de S.G. Warburg & Co. La deflación se remonta a 1990, cuando el jefe del Banco de Japón comenzó a luchar contra el valor exagerado de los bienes.

El banco central hizo tan buen trabajo en reventar la economía de burbuja que accidentalmente barrió con toda la base colateral para los préstamos de los bancos: ganancias no realizadas sobre capital y bienes inmobiliarios , dice Carl Weinberg, economista jefe de High Frequency Economics, firma consultora de Nueva York. Dijo que los préstamos de los bancos se han reducido en los últimos nueve meses.

La reticencia de los bancos presiona a las compañías a traer más dinero a casa, diceel economista Ravi Bulchandani, de Morgan Stanley % Co. Proyecta que la economía de Japón crecerá sólo un 0,5% este año, contra un 0,6% en 1994.

Con la desvalorización de los activos, los inversores japoneses que necesitan liquidez han vendido sus bienes en el extranjero, con lo que han creado una demanda todavía mayor del yen, lo que a su vez hace que la moneda suba de valor todavía más rápido. La venta del 80% de participación japonesa en MCA Corp., compañía de espectáculos de EE.UU., es un ejemplo reciente.

(Ver gráfica Cruce yen japonés-dolar estadounidense)