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TENIS

Muy caro le costó al futbolista Arley Betancourt el puntapié que le propinó al árbitro del encuentro en un partido del Campeonato Suramericano Sub-21 realizado hace algunas semanas.

19 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Esas salidas en falso ocurren también en otros deportes en medio del fragor de la batalla. El tenis no es la excepción.

Hace pocos días cuando veíamos por televisión el campeonato de Mónaco, observamos cómo en un ataque de furia el croata Goran Ivanisevic lanzó su raqueta al suelo volviéndola añicos.

De otro lado, la ITF le prohibió al rumano Ilie Nastase continuar actuando como capitán del equipo de Copa Davis de su país, pues durante un partido entre Marcos Orduska y Dinu Pescariu fue amonestado dos veces y luego expulsado de la cancha por proferir obscenidades audibles y por intimidación permanente a los jueces.

Fueron famosas las rabietas y las discusiones del norteamericano John Mc Enroe.

Los tenistas caleños más veteranos recuerdan aquella ocasión en la que William Alvarez, después de perder un partido, lanzó su raqueta por encima de la altísima cerca de guadua que rodeaba el antiguo Club de Tenis, con tal contundencia que fue a acuatizar a las aguas del río Cali.

Lo lamentable es que esos hechos bochornosos hayan sido protagonizados por tenistas mundialmente conocidos, pues ellos deben dar ejemplo de buen comportamiento en un deporte que ha tenido fama de distinguirse por la caballerosidad.