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GUERRA CONTRA LA FIEBRE AFTOSA

El Gobierno y el sector privado unieron esfuerzos para lanzar una ofensiva contra la fiebre aftosa en todo el país.

19 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La lucha contra la aftosa servirá también de emblema para atacar otras enfermedades que afectan la ganadería nacional, como la brucelosis, la rabia y la tuberculosis.

El lema de la campaña será Colombia sin aftosa: un propósito nacional .

El costo de la campaña, que se iniciará el primero de junio, es de un poco más de 9.000 millones de pesos para 1995. La meta, con este dinero, es alcanzar una cobertura de vacunación no inferior al 70 por ciento del inventario ganadero del país.

El aporte de los productores, representado en la compra de la vacuna, ascenderá a 10.000 millones de pesos, pues se usarán 20 millones de dosis, cada una a un costo de 500 pesos.

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) aportará a la campaña 7.000 millones de pesos, mientras que habrá aportes del Fondo Nacional del Ganado por 1.000 millones, 500 millones de Vecol y 540 millones de los Fondos Ganaderos.

El ministro de Agricultura, Antonio Hernández Gamarra, destacó la concertación que se logró entre el Gobierno y el sector privado para adelantar la campaña.

Otro de los objetivos de la campaña será el de crear una cultura sanitaria que, partiendo del sector ganadero, involucre a todo el país.

Pérdidas grandes Las enfermedades bovinas causan grandes pérdidas anuales al sector ganadero.

Se calcula que la fiebre aftosa representa 13.000 millones de pesos de pérdidas directas, la brucelosis, 9.000 millones de pesos y la tuberculosis, 2.200 millones de pesos, para un total de 24.200 millones de pesos.

Sin embargo, las pérdidas por baja de producción de leche y carne, causadas por la aftosa, ascienden a 20.000 millones de pesos.

Es decir, la sola aftosa está generando pérdidas, directas y por producción, por 43.000 millones de pesos.

La presencia de la aftosa en el país representa un obstáculo para las exportaciones de carne de Colombia.

Sólo la región de Urabá y parte de la margen occidental del río Magdalena, parte norte, han sido declaradas libres de aftosa, gracias a un trabajo de muchos años entre el ICA y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).