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LA CASA DE ANA FRANK, RECUERDOS DE LA GUERRA

La gente hace cola en respetuoso silencio frente a la casa que refugió temporalmente a dos familias judías durante el Holocausto nazi.

18 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las paredes del angosto dormitorio que compartían las hermanas Ana y Margot Frank aún conservan las fotografías de estrellas de Hollywood de la pre-guerra y de la adolescente princesa Isabel de Inglaterra.

Los visitantes se asoman por la ventanita del ático que dejaba pasar la poca luz que iluminaba este mundo oculto y se preguntan cómo el espíritu alegre de un niña podía florecer en medio del horror.

Ana Frank murió en un campo de concentración alemán hace 50 años pero su diario secreto permanece como un testamento del coraje y voluntad de aquellos que vivieron el martirio nazi.

El diario, un regalo que recibió en su decimotercer cumpleaños, cautivó a millones de personas con los conmovedores relatos de una joven judía que creció en la ocupada Amsterdam durante la Segunda Guerra Mundial.

La casa no era un sitio de muerte sino uno de temor y de esperanzas. De alguna forma uno vive sintiéndose fuerte con la sensación de que se puede ser un individuo aún bajo aquellas circunstancias , dijo Hans Westra, director del Instituto Ana Frank.

El refugio secreto en una casa del siglo XVII, albergó a ocho personas hasta que fueron traicionadas y denunciadas a la Gestapo y enviadas a campos de concentración meses antes de que las fuerzas aliadas liberaran la ciudad.

Otto Frank, el padre de Ana, fue el único que sobrevivió a los campos de concentración, en donde murieron el 95 por ciento de los judíos de Holanda.

Ana murió en el campo de Bergen-Belsen en marzo de 1945. Su historia, cálida e íntima, contrasta con los sufrimientos de los seis millones de judíos que murieron a manos de los nazis.

La casa se conserva como un símbolo para la gente deseosa de entender la matanza de la comunidad judía de Holanda. En los últimos años, son cada vez más los holandeses que en compañía de sus hijos, visitan la Casa de Ana Frank.

De repente, es otra forma de contarles los horrores vividos por esta nación durante la guerra. Otra forma de ver esta agonía expresada por una pequeña que contó al mundo la amargura de su existencia.

Para el instituto, el 50 aniversario de la muerte de Ana fue una ocasión para recordar a los hombres y las mujeres que lucharon contra la ocupación y ofrecieron amparo a aquellos perseguidos por la Gestapo.

En el museo se exhiben fotografías y textos de la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Aparte de visitarse la parte trasera de la casa, se podrán ver otro tipo de exposiciones cambiantes sobre la evolución actual del fascismo, del racismo y del antisemitismo.

La casa se puede visitar todos los días excepto los domingos y días festivos.