Archivo

UNA DEVALUACIÓN CON DOS EFECTOS DISTINTOS

Fulgence Koffy, parado en su plantación de árboles de caucho, describe los años de las vacas flacas. Perdía dinero en cada kilo de caucho que vendía y temía irme a la quiebra , recuerda. Repentinamente, de la noche a la mañana, el precio se duplicó y la pérdida se convirtió en ganancia . Ahora que los árboles dan dinero, invierte en otra plantación recién privatizada.

11 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Desde su oficina de rector de la Universidad de Yaoundé, Camerún, Dominique Obounou Akong habla de un escurridizo aparato de fax. Un día tenía dinero para comprarlo , dice. Al día siguiente, tenía la misma cantidad de dinero, pero sólo alcanzaba para medio fax.

Nuestra pobreza se había multiplicado por dos .

Las dos historias tienen su origen en la devaluación del franco CFA _una divisa compartida por 14 países africanos_ en 1994. En lo que Nicephore Soglo, presidente de Benin, describió de una medida brutal y dolorosa , 13 países devaluaron el franco CFA un 50% frente al franco francés; las Islas Comores lo devaluaron un 33%. Los países africanos intentaban revertir la caída libre del continente, resucitar las exportaciones locales y frenar las importaciones.

Más de un año después, la devaluación ha significado resultados mixtos para gente como Koffy y Akong. Mientras México lucha con las consecuencias del colapso del peso, la zona del franco CFA ofrece una valiosa lección: cuando son parte de una rehabilitación coherente, las devaluaciones pueden provocar un rápido crecimiento y mejorar la competitividad, incluso en casos que parecen perdidos. Pero si no se manejan bien, pueden empeorar la pobreza.

Más que los mexicanos Aunque la depreciación del peso ha sacudido la comunidad financiera mundial, la devaluación del franco CFA ha pasado casi desapercibida. Sin embargo, su envergadura, alcance y efecto sobre los afectados han sido mayores. Los africanos sufren más que los mexicanos , dice Alassane Ouattara, subdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y ex primer ministro de Costa de Marfil.

Muchos dicen que la devaluación del franco CFA se debió realizar mucho antes. Durante 46 años, la divisa se cotizó a 50 francos CFA por franco francés. Ayudados por ese vínculo remanente del colonialismo francés, los países de la zona del franco crecieron más rápido que el resto de Africa subsahariana. Pero cuando el franco francés se revaluó en los años 80, el aumento de los costos hizo que las exportaciones perdieran competitividad, en momentos en que los precios de los productos básicos caían en picada. En la década pasada, los ingresos reales per cápita de la zona del franco CFAdisminuyeron un 40%, una caída que recuerda a la Gran Drepresión de EE.UU.

Era una moneda fuerte para economías débiles y estimuló la tendencia a importar en lugar de producir , dice Ouattara.

No obstante, muchos africanos consideraron que la devaluación fue una catástrofe. Cuando la tasa de cambio se colocó en 100 francos CFA por franco francés, el precio de las importaciones se duplicó abruptamente. Esto significó un golpe aplastante para los países que producen pocos productos terminados e importan productos vitales como los medicamentos. En Gabón y Senegal hubo huelgas.

Pero un año más tarde, la mayor parte de la zona del franco vuelve a crecer. Las exportaciones, principalmente de productos básicos, están en pleno auge. La producción de algodón de Chad ha aumentado un 40%. Sonitextile, fabricante textil de Níger, produjo en dos meses el equivalente de su producción total de 1993. Sin embargo, en términos generales la inflación se mantiene moderada tras un aumento inicial.

Los inversores extranjeros le han vuelto echar el ojo al continente africano. Ahí está el más reciente mercado emergente , dice Pierre Achach, presidente de Safir, nuevo fondo de inversiones francés que busca oportunidades tras la devaluación. Estamos listos para un fuerte crecimiento en Africa Central y Occidental .

Costa de Marfil y Camerún ilustran las ventajas y desventajas de la devaluación.

Desde su independencia en 1960 hasta principios de los años 80, Costa de Marfil, el principal productor mundial de cacao, creció a una tasa del 7% anual. En su capital, Abidjan, se construyeron rascacielos relucientes y hasta una pista de patinaje sobre hielo.

Un decenio después, los precios de los bienes básicos se desplomaron y Costa de Marfil cayó en una decadencia devastadora , según el Banco Mundial. Entre 1987 y 1993, el Producto Interno Bruto per cápita _el valor total de los bienes y servicios del país_ cayó un 29%. La pobreza se extendió de manera alarmante. Para los años 90, Costa de Marfil era el país con mayor endeudamiento per cápita del mundo.

En el mercado de Abidjan, Kassoum Toloba dice que sus ventas de zapatos han bajado un 60%; en un buen día vende cuatro pares.

Pero en el campo, donde vive el 60% de los trabajadores de Costa de Marfil, la devaluación y un aumento fortuito de los precios de los bienes básicos han traído prosperidad. En la aldea de Akoure, los campesinos renuevan sus casas, las mujeres compran túnicas nuevas y los funerales han recuperado su esplendor de antaño.

El año pasado, el PIB de Costa de Marfil aumentó un 1,7%, tras caer durante siete años seguidos. El gobierno aspira a una tasa de crecimiento del 6,5% para este año y a superar el 10% para 1998, con el aporte de nuevas prospecciones petrolíferas y una floreciente industria minera. Costa de Marfil no será un dragón asiático, pero su primer ministro Daniel Kablan Duncan dice que puede ser un elefante africano .

Camerún, que cuenta con una economía similar, también debería crecer. Pero tras el fuerte crecimiento que registró hasta mediados de los 80, alimentado por el auge petrolero, entre 1985 y 1993 el consumo per cápita se desplomó un 45%, uno de los más dolorosos que haya sufrido país alguno , según el Banco Mundial. Y sigue cayendo. Para el año que finalizó el 30 de junio, su PIB se redujo un 4%, aunque se espera que crezca durante el año fiscal en curso.

No obstante, la devaluación ha sido beneficiosa para las exportaciones de Camerún. Los ingresos del sector rural se han multiplicado. Hasta algunos sectores industriales se han beneficiado. Cicam, fabricante textil, perdía cuota de mercado frente a Nigeria, cuyos precios eran más baratos, pero ahora ha vuelto a exportar a toda Africa Central y reabrió una planta.

El ministro de Finanzas, Justin Ndioro, admite que la gestión económica posterior a la devaluación muestra claramente que esta devaluación no se preparó bien . Pero dice que la recaudación fiscal está en aumento _gracias a un arancel a las exportaciones criticado por el FMI y el Banco Mundial_ y ahora el gobierno cumple las metas fijadas por el FMI. Agrega que a menudo se critica injustamente la forma en que Camerún ha manejado las reformas estructurales. En cuestiones laborales y reforma del comercio lo hicimos mejor Costa de Marfil , dice. En cuatro o cinco años, la comparación favorecerá a Camerún .

Mientras tanto, Camerún está estancado. Rose Mbonde, que en 1991 estableció una granja por desprecio a este hábito de importar todo de Francia , ahora quiere abrir una planta para mezclar y embolsar fertilizante y venderlo en pequeñas cantidades que los campesinos puedan pagar. Pero con el colapso de la economía, no puede conseguir financiación para la inversión inicial de US$5,3 millones. La devaluación ha generado oportunidades , dice, pero se están desperdiciando .