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AL OÍDO DE VALDIVIESO

Fiscalía pantallera? El duro calificativo como bien se sabe no es mío sino de Margarita Rosa en reciente rueda de prensa. Y auncuando se retractó después de su arrebato, alguna zozobra en el ambiente dejó.

17 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Todos, en efecto, estamos pendientes de las decisiones que emanan de la Fiscalía. Y las apoyamos resueltamente, cuando existe de por medio un afán de depuración que se identifica con el de que haya pronta y cumplida justicia . Por supuesto: la Fiscalía investiga, no en todos los casos juzga (como en los del Contralor y los parlamentarios) y, en desarrollo de tales investigaciones, en modo alguno puede quedar involucrado el concepto anticipado de condena, como por lo demás bien lo aclaró el doctor Alfonso Valdivieso días pasados en su entrevista con EL TIEMPO.

Pero de entonces acá de sus declaraciones a hoy mucha agua ha corrido bajo los puentes, en lo que hace a las actuaciones de este Despacho; y uno, desde la barrera, anhela que esa popularidad circunstancial de su titular se mantenga por su prestigio de hombre ecuánime y ponderado, y no a costa de pantallazos, comunicados y allanamientos que han llegado a violar incluso el secreto profesional de una conocida oficina de abogados.

En nota anterior aludía además a la necesidad de que el Fiscal actúe solo, porque la duplicidad de voces en las delicadas opiniones que se emiten me refiero a la de su subalterno inmediato suscita desconcierto y no pocos equívocos. En efecto, el Vicefiscal está para ayudar a su superior, y supongo que para reemplazarlo en sus faltas temporales o absolutas, pero jamás para suplantarlo.

Y es a raíz del manejo que el doctor Salamanca le ha dado al caso del venezolano Iglesias (insisto: no a la investigación, que debe ser sólida, sino al manejo del hecho), como por su culpa se ha sobredimensionado este acontecimiento, creando naturalmente otro problemático incidente con el gobierno venezolano. Como si faltaran motivos para contribuir a erosionar estas neurálgicas relaciones bilaterales...

Aparte de su investidura diplomática, un embajador tiene la representación de un Estado, y si éste llegare a verse comprometido en algún problema con el nuéstro, es apenas obvio que ese tipo de diferencias se tramiten y diriman a través de las cancillerías, porque para eso existen. Sobre todo cuando Salamanca acusa a Abdón Vivas Terán jefe de Misión de Venezuela en Bogotá poco menos que de encubridor en el caso de Iglesias. Le corresponde al Vicefiscal asumir esas funciones, independientemente de su responsabilidad que como funcionario tiene para crear o evitar un lío diplomático de tales proporciones? Un juez llamando a un embajador, habíase visto? Nadie desconoce que si algo le ha faltado a este episodio ha sido equilibrio y buen juicio. Pero también ha faltado lo propio en el allanamiento que la Fiscalía realizó en días pasados en las oficinas de la firma de abogados Raisbeck, Lara, Rodríguez y Rueda, incurriendo en excesos que desvirtúan la necesidad de una conducta ecuánime e imparcial.

En dicho allanamiento hubo al parecer, por parte de sus autores, actitudes como la de violar el secreto profesional de los abogados de la firma, inspeccionando archivos que necesariamente consagran el llamado secreto profesional entre los abogados y sus clientes.

Secreto profesional perentoriamente contemplado en el artículo 74 de la Carta, como garantía constitucional establecida en beneficio de toda profesión. No solo de abogados sino también de periodistas, la cual bajo ninguna circunstancia puede ser conculcada. Ni aun por un ente tan poderoso como la Fiscalía.

De ahí la reacción a esta arbitrariedad ( o cómo calificarla entonces?), frente a la cual se han solidarizado en forma elocuente con sus víctimas firmas tan respetables como Arenas Plazas asociados, Brigard y Urrutia abogados, Cárdenas y Cárdenas abogados, Cavelier abogados, Gómez y Pinzón asociados, José Lloreda Camacho y compañía, y Prieto, Gutiérrez, Carrizosa asociados. Es decir, un respaldo de colegas tan diciente, sobre el manejo de lo que constituye información confidencial, que la Fiscalía debería reconocer su extralimitación, tanto en esta como en otras actuaciones.

Hombre recio y de temple ha demostrado ser Alfonso Valdivieso Sarmiento. Pero por eso mismo, que desde su despacho se cuiden todos sus empleados de incurrir en posibles y peligrosos abusos de poder, desbordando el deber de mantener el secreto sumarial de las investigaciones a su cargo, o ejerciendo funciones que solo competen a las autoridades del orden ejecutivo. E insisto: que el Fiscal actúe solo, sin muletillas ni alter egos, para que la sensatez se traduzca en resultados justos y ciertos y de paso prive sobre cualquier premura protagónica de sus colaboradores, que podrían desvirtuar la esencia de aplicar esa Justicia serena y desapasionada que todos demandamos.

Así se evitará precisamente otro tipo de violencia en cierne, tan peligroso como las demás manifestaciones de furia y excitación que hoy nos asedian: la amenaza soterrada de la violencia jurídica, que es cosa muy distinta a la dura ley.