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ENVIDIA DE LA BUENA

Sin duda, las gentes de bien -inmensa mayoría por suerte- experimentan una sensación de alivio, y especialmente de justicia, cuando los sindicados de crímenes y graves delitos son capturados.

17 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Estados Unidos dio una muestra de efectividad y rapidez al detener en horas a los posibles autores del atentado en Oklahoma. Y ahora en Tokio (Japón), mediante un despliegue nunca antes visto, en el que intervinieron más de 80 mil policías, que recorrieron piso por piso más de 130 edificios, le echaron mano a Shoko Asahara, líder de la secta La Verdad Suprema, al parecer responsable directo del atentado con gas mortífero al tren de Tokio.

Pero, la verdad suprema, valga decirlo, es que en otras latitudes si agarran a los que hay que capturar. Si, se siente alivio; pero sin duda por acá, sin querer ser irónicos, se experimenta más que todo envidia de la buena.