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DOW CORNING SE REFUGIA EN LA BANCARROTA

Dow Corning Corp., en un intento de limitar su creciente vulnerabilidad ante las demandas que les acusan de fabricar implantes de silicona con problemas, se acogió ayer a la protección de las leyes de bancarrota de Estados Unidos.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La medida rompe con el acuerdo por el cual se había creado un fondo mundial de US$4.230 millones para cubrir las demandas legales por los implantes de mama. Dow Corning se había comprometido a aportar US$2.000.

La medida puede afectar a las mujeres latinoamericanas que están entre las más de 410.000 que ya se han registrado en los tribunales de EE.UU. para que el fondo las compense. Se desconoce el número exacto de mujeres de la región, pero el uso de implantes es popular en Argentina, Colombia y otras naciones en América Latina.

El juez que lleva el caso en EE.UU. decretó que un 3% por ciento de la suma total de compensaciones debería ir a parar a manos de mujeres no estadounidenses. La lógica que apoya la decisión judicial de conceder un porcentaje tan pequeño es que las indemnizaciones deben ser acordes con las normas legales al respecto en los países de las demandantes.

Fuera de Estados Unidos _y en menor medida en Gran Bretaña y Australia_ no hay muchos precedentes jurídicos de grandes indemnizaciones por daños y prejuicios provocados por productos de consumo.

Pero lejos de acabar con el acuerdo, la decisión de acogerse a la protección de la bancarrota bien podría salvar la compañía, dicen abogados de los demandantes. Dow Corning _la empresa conjunta de Dow Chemical Co. y Corning Inc., con sede en Midland, Michigan_ fue el principal fabricante del mundo de los implantes de mama.

A corto plazo, la bancarrota congela todas las demandas pendientes contra Dow Corning y cualquier otra obligación que le compañía considere que no genere ganancias durante al menos 120 días, tiempo suficiente para desarrollar un plan.

El futuro del acuerdo está en el limbo desde hace dos semanas, cuando quedó claro que el dinero disponible en el fondo era insuficiente.

Las únicas alternativas eran que las compañías inyectaran mucho más dinero o que los demandantes disminuyeran de manera significativa el monto de la compensación. Cualquiera de las dos opciones habría significado la muerte del acuerdo.

Sin garantías No hay garantía de que el acuerdo siga en pie, pero el habernos acogido a las leyes de bancarrota no significa que lo tengamos que abandonar , dijo en una entrevista Richard A. Hazleton, presidente de Dow Corning. El ejecutivo calificó la medida de la única elección razonable que la compañía consideraba viable.

Las mayores compañías demandadas, Dow Corning, Bristol-Myers Squibb Co., Baxter International Inc. y Minnesota Mining & Manufacturing Co., se mostraban reacias a pagar más. Y cualquier decisión de reducir el monto de las demandas habría activado una cláusula del acuerdo que permitiría a las mujeres que han decidido acogerse al pacto reconsiderar su posición y abandonarlo.

Es casi seguro que eso habría aumentado de manera considerable el número de las personas que se habrían salido del acuerdo. Dow Corning ha informado que unas 1.500 mujeres que han decidido no participar en el fondo mundial han llevado sus demandas a los tribunales.

Al acogerse a la reorganización financiera, Dow Corning ha ganado un valioso espacio y tiempo para desarrollar un plan de reestructuración que puede salvar el actual fondo y encontrar formas de pagar compensaciones y reclamaciones futuras a los demandantes que se han salido del acuerdo.

No cabe duda que la reorganización creará retrasos, y para muchas demandantes cierto sufrimiento adicional. Pero también puede ser una bendición escondida , dijo el abogado de las demandantes Stanley Chesley, en Cincinnati. Puede terminar salvando el acuerdo .

Gary Anderson, director general de Dow Corning, indicó ayer que la compañía espera que transcurran dos años antes de que todo el proceso concluya y se puedan hacer los pagos.