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ENIGMAS DE UN VISIONARIO

Michel de Nostre-Dame (1504-1566), víctima de los rigores de la Inquisición, presenció una de las pestes más desoladoras que haya conocido la humanidad y luchó por imponer los conocimientos científicos en el campo de la medicina. Sus predicciones apocalípticas parecen haberse cumplido literalmente por espacio de cuatro siglos ya que en medio de terribles convulsiones vio guerras civiles, magnicidios, desastres naturales, regímenes dictatoriales y muchas otras conflagraciones de carácter internacional.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Dirigida por Roger Christian, esta coproducción anglo-germana (Allied Entertainment & Vereinigte Films Partners) comulga dentro de los parámetros especulativos asignados al próximo cambio de milenio y se caracteriza por las divagaciones en torno al comportamiento sentimental del protagonista central -caso Beethoven para no ir muy lejos-. Cierto afán de recurrir a la tecnología de los efectos especiales adolece de una ostensible banalidad no obstante la narración de cortes rápidos y acontecimientos frenéticos de cámara con el objeto de resumir los episodios biográficos en cuestión.

Tcheky Karyo un destacado actor francés de origen turco personifica el estado atormentado de quien recibió imágenes premonitorias cuya naturaleza divina o demoníaca sigue construyendo uno de los grandes enigmas de todos los tiempos. Sus profecías u observaciones astrológicas se presentan visualmente desde un prólogo estremecedor que alude a la caída del cielo de tal cantidad de fuego y de proyectiles incendiarios que nada escapará a la última conflagración ; sin embargo, aquellas visiones sobreimpresas que se refieren a la irrupción del nazismo y el asesinato de Kennedy son francamente ingenuas.

Otros personajes históricos desfilan por la pantalla sin demasiadas arandelas: el sabio Julio César Escalígero bajo la máscara impredecible del laureado F. Murray Abraham, la reina Catalina de Médicis apasionada del ocultismo y figura decisiva en las líneas de sucesión del trono francés y un monje místico que el actor holandés Rutger Hauer asume con notoria ambigedad. Aunque pueda parecer reiterativa, una crucial escena marca las predicciones de Nostradamus en las cartas a su hijo César: el torneo en cámara lenta de dos caballeros el rey Enrique II y el conde Montgomery cuando este último clava su lanza sobre el yelmo mal cerrado del primero. Cuatro años más tarde... en campo bélico y en duelo singular cae el monarca herido de muerte y con un ojo despedazado.