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LA ENTRADA DE MURDOCH EN ITALIA SE COMPLICA

La propuesta de News Corp. de Rupert Murdoch, de comprar las divisiones de radiodifusión y publicidad de Fininvest SpA, de Silvio Berlusconi, ocurre en momentos en que el ex premier italiano se ve bajo una presión cada vez mayor para vender. Pero las complicadas leyes italianas sobre medios de comunicación podrían dar al traste con el negocio.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Tanto News Corp. como Fininvest reconocieron este fin de semana que estaban en conversaciones. Un portavoz de Rupert Murdoch, presidente de News Corp., calificó de altamente exagerados los rumores que fijan un precio de US$2.800 millones por una participación del 51% de los negocios de televisión de Fininvest. Agregó que no se había hecho ninguna oferta concreta.

Fedele Confalonieri, presidente de Fininvest, ha dicho que la oferta no divulgada del gigantesco conglomerado multinacional de medios de comunicación era demasiado baja. Morgan Stanley, banco de inversiones de Estados Unidos que asesora a Fininvest para una posible flotación del mercado, ha valorado las dos divisiones del consorcio en US$4.530 millones.

News Corp., con sede en Sidney, Australia, está lista para una gran adquisición después del anuncio la semana pasada de la formación de una empresa conjunta con MCI Communications Corp., de EE.UU., para distribuir programación e información. MCI invertirá hasta US$2.000 millones en News Corp. a cambio de una participación del 13,5%. Murdoch ha dicho que podría usar el dinero de esa transacción para ampliar su imperio mundial de medios de comunicación y espectáculos en Europa, América Latina y Asia. El consorcio italiano Fininvest podría encajar muy bien en esa estrategia.

Fuentes cercanas a las negociaciones entre News Corp. y Fininvest dicen que éstas están en una fase muy preliminar. Sin embargo, Berlusconi parece tener todas las razones para querer hacer negocios con alguien, y pronto. Tras su mandato como primer ministro de Italia el año pasado, Berlusconi ha visto socavadas sus ambiciones políticas por acusaciones de que su doble papel como político y magnate de los medios de comunicación representa un conflicto de interés. En enero, el Tribunal Constitucional de Italia declaró ilegal la sección de una ley de 1990 que autorizó a Berlusconi a obtener la licencia de transmisión para sus tres canales y ordenó a Fininvest vender al menos un canal en 1996.

Entretanto, un referéndum nacional el 11 de junio podría obligar a Berlusconi a vender dos de sus estaciones y también podría dañar los ingresos de Publitalia, la división publicitaria de Fininvest. Esto no supone una buena noticia para Fininvest, que tiene deudas estimadas en alrededor de 3,2 billones de liras.

Sin embargo, los problemas de Berlusconi no terminan ahí. Cualquier intento por vender, en especial a compradores extranjeros como News Corp., podría quedar atrapado en la red italiana de leyes sobre los medios de comunicación.

Si se aprueba el referéndum que restringe la propiedad de televisión a una estación por compañía, Berlusconi no podrá vender ninguno de sus canales a cualquier otro comprador que ya tenga una licencia. Pero tampoco podría vender a Murdoch _ni a ninguna otra compañía extranjera_ porque las leyes prohíben la venta de estaciones de televisión a organismos que no tengan licencias.