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SHOKO ASAHARA DICE QUE ES INOCENTE

Un paquete bomba estalló ayer en la oficina del gobernador de Tokio pocas horas después de que fuera capturado el gurú de la secta Aum Shinri Kyo (Secta de la Suprema Verdad) Shoko Asahara, acusado de haber ordenado el ataque con gas sarín al metro de Tokio que el 20 de marzo dejó 12 muertos y más de 5.000 intoxicados.

17 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El gobernador de Tokio Yukio Aoshima, elegido el mes pasado, había dicho el martes que comenzaría a tomar medidas para tratar de lograr la desarticulación formal de la secta si se presentan cargos de asesinato contra el gurú Shoko Asahara.

El gobernador resultó ileso pero uno de sus asesores perdió al parecer varios dedos cuando trató de abrir el paquete que contenía algo que aparentaba ser un cinta de video. Un trabajador de limpieza resultó levemente herido.

Miles de soldados, 80 mil policías y decenas de especialistas en guerra química fueron puestos ayer en estado de alerta en toda la nación para impedir atentados en venganza por la detención de Shoko Asahara.

Meditando Asahara fue hallado solo meditando en un cuarto secreto y fortificado de un edificio de almacenamiento de productos químicos, en un establecimiento rural de la secta en esta aldea de Kamikuishiki, al pie del sagrado Monte Fuji, 120 kilómetros al oeste de Tokio.

No me toquen , les dijo Asahara a los médicos policiales según los investigadores. Ni siquiera dejen que me toquen mis seguidores , agregó.

Las fuerzas del orden necesitaron 57 días para arrestar a este gurú charlatán que desde hacía varios años pronosticaba diversas calamidades a su país e incluso el fin del mundo para 1997, provocando un inmenso sentimiento de alivio entre la población japonesa, sometida a un casi permanente shock sicológico por diversos atentados.

Los medios de comunicación precisaron que el verdadero nombre del gurú, un ex-acupuntor de 40 años casi ciego y especialista en yoga, es Chizuo Matsumoto.

El líder de la secta desmintió toda responsabilidad en el atentado del 20 de marzo. Cómo un ciego como yo podría perpetrar semejante acto? , declaró a la policía, según un vocero de las fuerzas del orden.

Por su parte, el vocero de la secta, Fumihiro Joyu, afirmó que la detención del gurú era una injusticia , pero que los fieles de Aum, unos 10.000 en Japon, la habían aceptado con calma, como deben hacerlo los budistas .

Especialistas en derecho japonés estimaron que el gurú puede ser condenado a muerte si es declarado culpable de haber organizado la producción de gas sarín y el atentado del 20 de marzo pasado, pero también destacaron que el proceso podía durar meses e incluso años, en un país en el que las sectas religiosas son muy protegidas.

Todo un imperio Tokio (AFP) La secta japonesa Verdad Suprema de Aum, dirigida con mano de hierro por Shoko Asahara, construyó un gigantesco imperio internacional que atrajo a gente brillante y explotó las finanzas de seguidores fanáticos, amasando una fortuna evaluada en más de 1.150 millones de dólares.

Asahara, que fue arrestado el martes, organizó un grupo en 1984, que recién se convirtió en la Verdad Suprema de Aum en 1987 y fue registrado como una organización religiosa por las autoridades de Tokio dos años después.

La Verdad Suprema de Aum tiene unos 10.000 adeptos en Japón, 1.000 de los cuales viven en las comunidades de la secta. Hay 30.000 discípulos en Rusia y oficinas en Nueva York, Bonn y Sri Lanka. El culto llegó incluso a comprar una granja aislada en Australia, donde probó el gas sarín -como el que fue utilizado en el atentado del metro- con ovejas.

La secta pagaba grandes sumas de dinero por publicidad en la televisión de Moscú. El dinero nunca fue un problema para la secta. En los 6 años de existencia legal de Aum se recaudaron más de mil millones de dólares.

Todos los miembros de la secta debían aportar dinero, pero para cualquier compra superior a los 200.000 yenes (2.300 dólares) solo podía ser autorizada por Asahara.

Tras este sistema se encontraba la preparación clandestina de actividades secretas, como la investigación sobre la fabricación de armas químicas y bacteriológicas. La policía se sorprendió cuando descubrió toneladas de productos químicos y equipos de laboratorio ultramodernos y secretos.