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PICASSO ANIMA EL MERCADO DEL ARTE

La obra de Pablo Picasso que se vendió el lunes por la estratosférica suma de US$29,5 millones, es el precio más alto pagado por un cuadro en una casa de subastas desde el boom de 1990.

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El retrato, titulado Angel Fernández de Soto, un joven disipado y burlón, fue pintado por Picasso en 1903 y estaba valorado en unos US$10 millones. El precio final impulsó las ventas de otras piezas de arte impresionista en la sala de Sotheby s Holdings Inc. de Nueva York en la subasta del lunes.

Al final de la noche, Sotheby s había recaudado US$65,2 millones y sólo dos de los 46 cuadros subastados no se vendieron.

No es una exageración afirmar que el estado de ánimo del mercado de arte dependía del éxito o fracaso del cuadro de Picasso. El retrato, una de las mejores obras artísticas subastadas en los últimos cinco años, poseía suficiente calidad como para estar en un museo y había estado fuera del mercado durante décadas.

Sin embargo, los comerciantes de arte están preocupados porque creen que Sotheby s ha puesto en jaque al mercado al inundarlo de obras. De hecho, anoche se subastaron en la galería neoyorquina 79 pinturas, todas valoradas por encima de US$100.000.

El mercado del arte se derrumbó en noviembre de 1990. Los precios bajaron a la mitad prácticamente de la noche a la mañana. Los vendedores y los especuladores del mercado, cargando pesadas deudas y algunos en bancarrota, se batieron rápidamente en retirada.

En los dos años que siguieron, más de 100 comerciantes de arte en todo el mundo, incluidos algunos que habían estado en el negocio durante más de un siglo, optaron por cerrar sus puertas. Para los demás, la recuperación ha sido gradual.

Guerra relámpago Pero el lunes por la noche todas las penas parecían cosa del pasado. En una guerra relámpago de ofertas que duró sólo seis minutos y 18 segundos, Simon de Pury, martillero y presidente de la división europea de Sotheby s, abrió la subasta del Picasso con un precio de US$8 millones. Las ofertas se sucedieron a saltos de US$250.000 hasta llegar a US$26,5 millones. Hasta la suma de US$16 millones hubo cinco postores, pero después de sobrepasar esa cifra la contienda se redujo a dos coleccionistas anónimos que apostaban por teléfono.

El mejor postor, que finalmente se adjudicó el cuadro, pidió no ser identificado.

El cuadro era la pieza central de la colección de la filántropa Jean Lehman Ickelheimer Stralem, que falleció el año pasado; era nieta de Philip Lehman, fundador de Lehman Brothers, y sobrina de Robert Lehman, a quien el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York le dedica un pabellón por sus contribuciones.

Sabíamos que esta colección tenía todos los ingredientes necesarios: obras estelares, cuadros interesantes, pinturas de distinto valor. Había algo para cualquier colección moderna , comentó Diana D. Brooks, presidenta de Sotheby s. La venta le ha dado impulso al mercado, no cabe ninguna duda , agregó.

Charles A. Severs, abogado de la familia Stralem, admitió que hubo un momento de gran ansiedad antes que comenzara la subasta, pero indicó que la familia estaba encantada con los resultados .

Aunque el comprador decidió permanecer en el anonimato, los coleccionistas capaces de realizar adquisiciones multimillonarias de cuadros impresionistas son muy pocos en todo el mundo. En el pasado, entre los postores capaces de alcanzar estos niveles extraordinarios han estado el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, de Suiza; el sultán de Brunei; Walter Annenberg, dueño de la revista TV Guide; Ryoei Saito, magnate japonés dueño de periódicos; Stavros Niarchos, magnate griego de la industria naviera, y el Museo de Arte J. Paul Getty de Los Angeles. La presidenta de Sotheby s indicó que la mayoría de los postores del lunes eran europeos y estadounidenses.

Las ventas de grandes herencias son con frecuencia un desastre para las casas de remates. A menudo la propiedad en cuestión ha estado fuera del mercado durante mucho tiempo, en ocasiones durante décadas; además, la mayoría de los herederos prefieren lo que llaman una reserva global .

Eso ocurrió el lunes: hubo obras de Paul Cezanne y Edouard Manet que se vendieron a un precio inferior al esperado.

Los postores también compitieron por el derecho a adquirir La pose hindú, de Henri Matisse, una mujer con el torso desnudo sentada con las piernas cruzadas en el apartamento del artista en la Costa Azul en 1923. Se esperaba que el cuadro se vendiera por entre US$8 millones y US$10 millones. Pero el precio final fue de US$14,8 millones, un récord para un cuadro de Matisse.

La suma pagada por el Picasso fue el precio más alto pagado por un cuadro del Impresionismo desde que un Vincent van Gogh y un Pierre-Auguste Renoir se vendieron por US$82,5 millones y US$78,1 millones respectivamente en un remate realizado hace cinco años. El Picasso fue la décima obra de arte más cara que jamás se haya vendido en un remate.

Entre los postores interesados en otros cuadros en el remate de Sotheby s están Carl Icahn, que compró un Eugene Delacroix; Scott Black, gestor de fondos de Boston y el comerciante de arte Jeffrey Deitch.

La recaudación total ascendió a US$65,2 millones; se había esperado que la venta produjera entre US$38,7 millones y US$50,7 millones. Todos los precios incluyen la comisión de Sotheby s, un 15% sobre los primeros US$50.000 y un 10% sobre la suma restante.