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BOYACÁ VENCIÓ AL ORGULLO PAISA

Mientras a Chente Díaz le dejó de palpitar el corazón porque balas asesinas le quitaron la vida la noche anterior al epílogo de la Vuelta a Colombia, otro boyacense, El Chepe González, detuvo la respiración y el latido de miles de corazones de espectadores y seguidores por radio de la última etapa contra el reloj.

05 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Intensos minutos de ansiedad vivieron ciclistas y espectadores tras la largada de los dos últimos competidores de la crono escalada de 26 kilómetros a Patios en Bogotá, el primero de mayo pasado, en la última etapa de la 45a. Vuelta a Colombia en Bicicleta, donde por escasos nueve segundos un boyacense se coronó campeón.

Otros corazones, de familias del pedal, también vivieron minutos intensos desde la noche anterior. Minutos de dolor. A un boyacense, tunjano, le cegaron la vida. El temperamento recio, firme, seguro, la nobleza y todo cuanto formó a un hombre como José Vicente Chente Díaz, se fue para siempre, al lado del Creador.

Su lucha por la vida la acabaron unos asesinos en Bogotá. Pero como respuesta a esos criminales, la raza boyacense se impuso en el cuadragésimo quinto giro ciclístico más importante de América. Con rabia por lo sucedido a Chente , el Chepe González, subió a su bicicleta dispuesto a dar la batalla del equipo Kelme Pony Malta, contra el paisa Juan Diego Ramírez. Y la dió. Ganó limpiamente, como lo había planeado con su técnico, el español Alvaro Pino.

Fue una lucha titánica. Dos gladiadores, de razas distintas, uno de Boyacá y el otro de Antioquia, pusieron a vibrar los corazones de los colombianos. Se pelearon los segundos sobre el asfalto. Combatieron a muerte hasta el final. Sabían que solo uno probaría las mieles del triunfo.

José Chepe González en las etapas anteriores de la Vuelta, había tomado el tiempo que creía necesario para ganarle a Juan Diego Ramírez. El segundo, paisa, tenía que descontar 54 segundos que lo separaban del primer lugar. Logró arrebatarle al reloj, 45 segundos.

Caracol, en el registro parcial de los primeros cinco kilómetros, le informó a la audiencia que el paisa había descontado 10 segundos. En los 10 kilómetros la diferencia se incrementó a 15, y en el kilómetro 23 -sitio El Mirador, subiendo a Patios- era de 35 segundos. En la parte más dura de la empinada, aumentó la diferencia en 10 segundos más.

El penúltimo corredor que arribó a la montaña, fue Juan Diego. Con su registro ganó la etapa. Tres minutos y cuarenta y cinco segundos estuvieron paralizados los corazones de absolutamente todos, audiencia y espectadores. Pedalazo tras pedalazo sobre la cinta de asfalto, por donde pasó el Chepe , se sacudieron los asistentes. La barra más ruidosa era para Boyacá. Gritos, manoteos y radios a alto volumen lo animaron.

El técnico, no cesó un solo instante en transmitirle a su pupilo las diferencias kilómetro a kilómetro. 40 minutos y 56 segundos fue el registro de Chepe . A su arribo, Boyacá se llenó de gloria y volvieron a palpitar los corazones.

Un plato que no convenía A Chepe González le preocuparon ambos terrenos, tanto el llano como el ascenso de la última etapa. Una caída que tuvo en su paso por el Alto de la Línea lo dejó resentido en sus piernas. Pero tuvo confianza, calma en la etapa final y logró ganar. Su rival, fue considerado por la prensa especializada, como de alta potencia .

El técnico, Alvaro Pino: a lo largo de la Vuelta supimos que Juan Diego es un gran rival . Desde la etapa que llegó a predios de Manizales, Chepe se vistió de amarillo.

Al iniciar el ascenso a Patios, Chepe cambió la bicicleta aerodinámica por la convencional. Allí se preocupó mucho. Para Alvaro Pino, el cambio fue normal, dijo que me equivoqué en el desarrollo, al meter un plato de 50, esto era demasiado. Allí realmente hubo problema. 50 X 19, los dos primeros kilómetros fueron bastante duros para esta relación.

Sacó el plato grande y puso el pequeño hasta que cogió el ritmo de pedaleo. En ese instante fue cuando pasamos momentos difíciles. Faltando cinco kilómetros para la meta perdíamos 42 segundos. Nos metió 22 segundos en algo más de dos kilómetros, pero Chepe nunca perdió la calma y mostró su raza de verdadero campeón .

La última etapa de su vida Miguel Angel Bermúdez, dijo que Chente nació para ganar. Aseveró que tan solo era comparable a Rafael Antonio Niño. -nació con temple de guerrero, de campeón-. Siempre supe que era un campeón. En las dos oportunidades que le dí, ganó, en las vueltas de la Juventud y el Táchira.

No tenía pelos en la lengua, le cantaba la tabla a quien fuera. Sin embargo esa mentalidad hizo que Antonio Ambrosio lo vetara para participar en los Mundiales de Ciclismo, sueño que él tenía. Fui su padrino de matrimonio . Sobre Chepe González, dijo que su participación en el Giro de Italia seráv muy buena. Allí alcanzará el ciento por ciento de su capacidad, para venir a pelear los Mundiales.

En Chente ví a un bachiller experimentado con mucha capacidad para ser un excelente entrenador.

Sí alguien quiso cegar la vida de Chente fue por que se negó a alguna sugerencia de oscura naturaleza. Su acervo de honestidad era puesto a prueba.

- Plinio Casas dijo que se han perdido valores de esta sociedad. Reclamo del Gobierno Nacional que se haga justicia . Chente fue un maestro, siempre nos enseñó .

El Gobernador, José Benigno Perilla, dijo que con la condecoración de la Orden de los Lanceros en el grado de Gran Cruz, se resalta el valor y el coraje de la raza boyacense. Esperamos que le de muchos triunfos a la patria.

Agregó que hará presencia en todos los rincones del departamento para impulsar el deporte en todas sus manifestaciones, en cumplimiento de la Ley Nacional del Deporte.

- Chente esperaba correr cuatro años más, dos en Portugal y dos en Colombia. Luego esperaba dirigir un equipo de jóvenes figuras del ciclismo.

En Colombia han muerto 11 ciclistas, por diversas circunstancias. En entrenamientos, competencias o fuera de ellas: José López, Armando Aristizábal, Gonzalo Marín, Juan Carlos Castillo, Alfonso Flórez Ortiz, Edisson Arias, Faustino Cristancho, Evaristo Fino, Luis Niño González, Luis Lara y José Vicente Díaz. Los últimos cinco, boyacenses.

- José Vicente Díaz Reyes, nació en Tunja el 12 de enero de 1965. tenía cumplidos 30 años. En 1985 ganó la Vuelta a la Juventud. En 1986 ganó la Vuelta al Táchira. Sus últimos pedalazos los hizo con el equipo Quintanillas de Portugal.

Se fugó una estrella Más de 200 trofeos, las llaves de Tunja, la condecoración de la Orden de los Lanceros en el grado de gran Cruz, fotografías y ene mil recuerdos se ven en la casa de Chente .

Ahora la soledad acompaña ese recinto. El oso de peluche con el que solía jugar con sus dos pequeños hijos, no volverá a recibir las caricias del padre deportista. Y sus hijos y esposa siempre lo recordarán como lo más grande en su vida.

Con mariachis y música de cuerda, quiso ser enterrado, según le contó en alguna ocasión a su compadre y confidente del alma, Miguel Angel Molina. Dos canciones que se interpretaron de manera repetida en el cementerio de los Jardines de la Asunción le dieron el adiós de esta vida: Cuando al panteón ya me lleven no quiero llanto de nadie, solo que me estén cantando la canción que más me agrade. Este mundo es muy chiquito y yo lo anduve rodando... Y nadie es eterno en el mundo...

Las últimas fotos del álbum deportivo que estaba llenando este año con sus participaciones, se quedó abierto y la mayoría de sus páginas sin utilizar. Sus seres queridos lo cerrarán con las fotos del entierro. El disciplinado Chente llenó más de 40 álbumes, en toda su carrera deportiva. En la Navidad de 1994, se vistió de Papá Noel y sin que lo descubrieran llevó regalos a los hijos de todos sus amigos en Tunja.

Semblanza de un deportista, escrita por su compadre y periodista, Miguel Angel Molina: Fue un hombre que nació para ser líder. Tenía convicción, carisma y respeto inmenso por los valores humanos.

Perdió la etapa por la vida, justo en el momento en que alcanzaba la madurez como hombre y como deportista. Su sueño fue convertirse en triunfador en Europa, cuyas carreteras le vieron entregarse entero para mostrar lo positivo de una tierra que amó y por la que lloró cada vez que tenía que tenía que ausentarse.

Fue un hombre sencillo, brotado de las entrañas de un pueblo que varias veces lo colocó como ejemplo. Su rostro reflejaba la nobleza y la gallardía de la raza tunjana. Su amplia sonrisa era el espejo de una alma limpia que nunca le hizo mal a nadie. Chente Díaz, es otra de las víctimas inocentes de la terrible violencia que ha acabado con la vida de seres que dieron brillo a la imagen nacional.

Sobre la bicicleta fue un profesional integro. No en vano se coronó campeón de la vuelta de la juventud colombiana, de la Vuelta al Táchira, la Vuelta a Chiriquí, Panamá y fue sin lugar a dudas uno de los principales animadores de carreras como la Vuelta Colombia, el Clásico RCN, Clásica Super, Clásica del Grupo Radial, Clásica de Boyacá, etc.

Las administraciones de Boyacá y Tunja le condecoraron luego de gloriosas jornadas. Hoy ha entrado a reforzar el equipo de ciclismo que Dios tiene en el cielo y al que ya había llamado a Néstor Mora, Hernán Patiño y Augusto Triana. Con Chente , han ganado un escalador talentoso, pero han arrebatado a sus familiares y amigos un ser como pocos, que deja un profundo vacío.

Es que Chente Díaz, ha dejado a sus hijos Luisa Catherine y José Vicente, como patrimonio la honradez y como recuerdo un hogar que levantó a pulso, con mucho sacrificio al lado de Martha Cecilia Alayón, la mujer a quien le entregó su cariño.

Chente, fue el papá de la generación de ciclistas de hoy en Tunja. Cuando tenía un pan lo compartía con ellos en la mesa. Consejos, apoyo moral y un gran ejemplo le ha dejado a ciclistas como José Ibáñez, Rodrigo Pacasira, Florencio Franco, Augusto Bohórquez, Graciano Fonseca, Ismael Sarmiento, Néstor Bernal, entre otros, quienes hoy sienten la orfandad tras la temprana desaparición de su ídolo.

Ellos y una docena de pedalistas más, fueron los mismos que le acompañaron como gregarios fieles hasta su tumba en un interminable cortejo fúnebre. Por momentos daba la sensación de estar en una competencia ciclística. Adelante el vehículo de tránsito anunciando el paso de la caravana.

Más atrás el feretro con los despojos mortales de Chente escoltado por sus coequiperos de siempre y al fondo vehículos cuyas tripulaciones no se querían desprender de la última etapa de Chente Díaz. Las sirenas y pitos que inundaron con su estridencia las calles tunjanas, las mismas que le vieron pasearse sonriente y victorioso, llegaban como un relámpago que inyectaba dolor a un grupo que hoy ni nunca comprenderá por qué Chente se fue del lote.

Su vida, fue rápida como su paso en la montaña. No en vano varios periódicos europeos le llamaron la Estrella Rodante.

La estrella se ha apagado y para su familia y amigos queda el brillo de su ejemplo, como única guía para seguir el camino .

Futuro femenino del pedal La sogamoseña Maritza Corredor ha sido seleccionada por la Federación Nacional de Ciclismo, como la primer pedalista en conformar el equipo que por Colombia defenderá los colores nacionales en las pruebas de ruta y contra el reloj de los mundiales de ciclismo 1995, que tendrán lugar en Boyacá y Bogotá.

Los cheqeos realizados el 22 y 23 de abril pasado, con el propósito de preseleccionar las 12 mujeres que se disputarán las casillas del equipo femenino mundialista, fueron ganados por Maritza Corredor. 20 mujeres participaron en las pruebas. De ellas, María Elvira Vega, patrocinada por la alcaldía de Tibasosa, ocupó el octavo lugar en la prueba de ruta y el séptimo en la contra reloj. Alejandrina Serrano, por su parte ocupó la octava casilla en ruta (83 klms.) y la once en la prueba de cronómetro (15 klms.). Dilsa Cepeda también quiere estar entre las seleccionadas por Colombia.

Las pedalistas se quejaron porque la Federación de Ciclismo no les informó con tiempo sobre la realización de las pruebas selectivas. Y tuvieron que desplazarse desde el día anterior, porque recibieron una llamada a las tres de la tarde. Llegaron a Bogotá a las dos de la mañana del día siguiente, sin comida y sin desayuno se montaron en la bicicleta e hicieron lo que pudieron.

Sí tuvieran un mejor tratamiento por parte de la liga de ciclismo boyacense, la administración departamental les apoyara, y la Fedeciclismo no se negara a tener en sus filas a ciclistas boyacenses, todo sería mejor. Algo anda mal, y con todo y Ley del Deporte.

María Elvira dijo que las condiciones como actuamos no fueron las mejores, ni recomendables para un ciclista. En la Federación tenían nuestros números telefónicos y no nos llamaron. Antonio Ambrosio nos prometió el 28 de enero de 1995, en Bogotá, que junto con el gobernador Perilla nos ayudaría con patrocinio. Y hasta la vista, nada. Fuimos a la Liga de Ciclismo de Boyacá, y -si supiera lo que nos contestaron!, nosotros no sabemos nada de eso, de patrocinios para el mundial .

El segundo chequeo selectivo está previsto para el 13 y 14 de mayo en Bogotá; el primer día una contrareloj por Subachoque: de la Virgen al Alto del Vino, y el domingo del parque Jaime Duque a la represa del Neusa (83 kms).

El 27 y 28 de mayo se efectuará el selectivo definitivo, donde escogerán a las 12 mejores del país para conformar el equipo de Colombia en los Mundiales. Se realizarán estos chequeos en Boyacá, sobre los terrenos por los cuales se correrán las pruebas del Mundial.

El Gobernador, José Benigno Perilla, se comprometió en patrocinar al equipo femenino de ciclismo en los chequeos que hacen falta. Lo que les augura grandes posibilidades a las jóvenes pedalistas.

Miguel Sanabria, ganó el trofeo de premios de montaña de la Vuelta. Las camisetas de Campeón, la regularidad y combinada fueron para Chepe González.