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NUEVO ATAQUE CON GAS EN JAPÓN

Al menos tres personas fueron hospitalizadas y más de 20 resultaron intoxicadas ayer tras inhalar un misterioso humo de mal olor en los pasillos que unen la estación del tren de alta velocidad Shinkansen con el metro en Shin-Yokohama, junto a Tokio, informaron las autoridades.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La policía informó que hasta el momento se desconoce si los vapores, liberados cerca de la entrada de la estación y calificados como malolientes por los transeúntes, estaban vinculados a anteriores ataques con gases neurotóxicos en Japón.

Yokohama sufrió el pasado día 19 otro misterioso ataque similar con una sustancia desconocida en la estación central de esta ciudad, la tercera de Japón, con una fuerte densidad de población que en gran parte se desplaza hasta Tokio para trabajar, ocasión en la que afectó a cerca de 500 usuarios.

Ministro arrestado Horas antes de este nuevo incidente, la policía había arrestado al presunto cabecilla del ataque con gas sarín efectuado el 20 de marzo en el sistema de trenes subterráneos de Tokio, ataque que cobro la vida de 12 personas e intoxicó a 5.000.

El hombre fue identificado como Yoshihiro Inoue, de 25 años, y ministro de Inteligencia de la apocalíptica Secta de la Verdad Suprema.

Varios de los miembros de la secta de los cerca de 200 que fueron arrestados e interrogados dijeron a la policía que Inoue supervisó personalmente el atentado con el gas sarín, y que encabezó un grupo de entre 10 y 20 personas que dejaron el gas en bolsas plásticas en el sistema de trenes subterráneos, indicaron versiones de prensa.

A Inoue, que ya era buscado antes del ataque por seguir y secuestrar a miembros del culto que intentaban separarse de éste, la policía le encontró un cuaderno en el que se registraron los horarios y el número de pasajeros que viajaban en las tres líneas del subterráneo, donde se realizaron los atentados con el gas neuroparalizante sarín.

En vista de las pruebas, un tribunal de la capital japonesa emitió formalmente ayer una orden de arresto contra el líder de la secta, Shoko Asahara, y de otros cuarenta dirigentes del culto sospechosos de haber perpetrado el ataque con gas en el metro de Tokio.

La orden es producto otros varios testimonios y de documentos conseguidos por la policía, según los cuales, el ataque al metro de Tokio habría sido ordenado por el propio Asahara.

Hemos obtenido pruebas de que la secta ha producido sarín dentro de su complejo y descubierto a aquellos de sus miembros que estuvieron involucrados en los ataques a los subterráneos , dijo Ishikawa, jefe de detectives que habló en una conferencia de prensa televisada nacionalmente.

La policía se había abstenido de lanzar una orden de captura contra el líder de la secta sin antes capturar a su ministro de inteligencia , pues temía que este individuo organizara actos de represalia.

Pese a que luego de la detención de Inoue la policía intensificó las medidas de seguridad, las autoridades no lograron evitar este nuevo atentado. Ayer los organismos de seguridad estaban en máxima alerta.

La orden de detención contra Asahara dio a la policía la autoridad formal para entrar a los cuarteles centrales de la secta, situados en el pequeño poblado de Kamiku Isshiki, al pie del imponente Monte Fuji y al oeste de Tokio, para buscar al gurú, de 40 años. La policía registró ayer esta sede y otros 130 puntos en busca del líder de la secta, pero al cierre de esta edición no se había producido la esperada captura.

Por su parte, el principal portavoz del gobierno japonés, Kozo Igarashi, expresó su beneplácito por el arresto de Inoue y los avances de la investigación.