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VUELVE PATRICIA PÉREZ :

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para un concierto especial, Fenalco 50 años , vuelve la pianista colombiana Patricia Pérez, residenciada hace algunos años en Birmingham, Alabama. Este concierto será de hoy en una semana, el martes 23, en el Colón. Lo dirigirá el maestro Dimitir Manolov, y en él habrá, entre la Obertura de Ruslán y Liudmila de Glinka, de una parte, y los Preludios de Liszt y el Capricho Español de Rimsky Korsakov de otra, el Concierto Emperador de Beethoven, obra central, con Patricia Pérez como solista.

Como la artista ha estado alejada desde hace algún tiempo de su tierra, bien está decir algo sobre su carrera en estos años. Vayan, por ejemplo, extractos de dos comentarios a una actuación suya en Colonia, a fines de junio del año pasado, en la Sala Imperial de la Abadía. El primero lo suscribe Claudia Valder-Knechtges en el diario Kolner Stadt Anzeiger del 29 de junio, con un subtítulo La pianista colombiana Hood sorprendió con su actuación musical en la Sala Imperial . Dice que A pesar del calor, el público fielmente asistió a la sala del monasterio. La pianista colombiana, que goza de fama internacional, nos ofreció obras de diferentes estilos, empezando con dos Preludios y Fugas de Bach, tocados con energía. Siguió la Sonata Claro de Luna de Beethoven, con su adagio bastante amplio, bien acatadas las indicaciones Attaca y un final Presto Agitato muy rápido y fuerte. Terminó la primera parte con una pieza moderna de Frederic Gossen. Después triunfó la pianista con su dominio de Chopin. El estudio Op. 10 No. 3 fue una calurosa preparación a la Gran Polonesa Brillante en la cual la pianista mostró gran técnica, sentido del estilo y bella expresión .

Más directo y conciso fue el comentario de Dietmar Fratz, en el mismo diario, el primero de julio. Tras enumerar las obras programadas, anota que con Patricia Pérez Hood al piano, la variedad sonora y concepcional de las obras llevaron a los oyentes a la vez emoción y asombro. En primer lugar hay que anotar un lirismo en los rubatos y un convincente sentido armónico, que se afirmó en un sorprendente trozo de música atonal de F. Gossen, con el que sin embargo la pianista no logró tan cálido aplauso como con los clásicos . El público reconoció el éxito caluroso y no permitió que la pianista se retirara sin brindarle un obsequio extra .

No olvidemos que Patricia Pérez es la esposa del notable violoncelista Fredric Hood, que ahora ha venido a prestar varios valiosos servicios a la Orquesta Sinfónica del Valle. Tampoco dejemos de aludir, así sea rápidamente, a sus triunfos en los Estados Unidos, especialmente.