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MUEREN EL ESCULTOR Y EL POETA

Semana muy triste y lamentable para la cultura colombiana. Mueren el poeta boyacense Jorge Rojas Castro y el escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt. Y profundamente doloroso para los que mantuvimos con ellos una afectuosa amistad. Boyacá y Antioquia -como quien dice, el país nacional- han perdido a dos de sus más grandes y estimados exponentes de la cultura.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Siendo muy niño conocí, en el idílico Valle de Bonza, entre Paipa y Duitama, al joven Jorge Rojas y fui testigo de su amor por una bella niña bogotana y por cuyos ojos azules compró entonces la isla más linda en el Lago de Tota. Así se inició su maravillosa vida poética. La bautizó la isla Piedra y Cielo y en 1939, con motivo del cuarto centenario de la fundación de Tunja, aceptó la invitación de su amigo Gonzalo Vargas Rubiano para participar en la velada cultural de coronación a los dos viejos poetas boyacenses, José Joaquín Casas y Alfredo Gómez Jaime. Inolvidable acto con asistencia del presidente Eduardo Santos y su esposa Lorencita Villegas de Santos, quien les impuso la corona de laurel. Luego Jorge Rojas leyó su famoso poema, Tunja, la ciudad sumergida.

Hace diez años, con los ex gobernadores de Boyacá, Jorge Salcedo S. y Héctor Horacio Hernández, le rendimos un gran homenaje al poeta Rojas en su ciudad natal, la procera Santa Rosa de Viterbo. Asistió el presidente Belisario Betancur y fue colocada una placa en la casa donde nació Jorge Rojas. Y apenas hace un año, lo llevamos con Santiago Perry Rubio a su querida y bella casona campestre de Las Mercedes , en el valle de Bonza. Recordó emocionado que allí escribió varios de sus poemas y practicaba sus deportes favoritos.

Y con Rodrigo Arenas Betancourt se inició nuestra amistad cuando por cartas desde México, me solicitaba que la Flota Mercante le transportara su Bolívar desnudo. Cuando me llevó a Pereira a conocerlo, le dije que ojalá algún día hiciera el Rondón desnudo para el Pantano de Vargas. Coincidencialmente ocho años más tarde me tocó colaborarle al presidente Carlos Lleras en la celebración de la efemérides del sesquicentenario de la campaña libertadora de Boyacá y logramos que fuera Arenas Betancourt quien realizara allí tan espectacular obra escultórica.

Hace dos años lo invité, con su esposa María Helena, al Pantano de Vargas para colocar la placa con su nombre al pie de su monumental obra. Y hace pocos días habíamos convenido con ellos visitar nuevamente el Pantano de Vargas el próximo 25 de julio, aniversario de la batalla, para traer a sus dos hijos a que conocieran la obra genial de su padre. Arenas decía que para él su obra más artística era el Cristo de la Catedral de Barranquilla, pero la que le había dado más prestigio y popularidad era la del Pantano de Vargas.

Doble y muy sincera congoja nos invade a Otto Morales Benítez y a mí, fervientes admiradores de estos dos geniales artistas y entrañables amigos. Pésame a sus familiares, a Boyacá, Antioquia y a Colombia.