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EL FRACASO DE LA OPERACIÓN DE STAR WATCH

La Operación Star Watch , planeada en 1988 por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos para tenderle una trampa a los carteles de la droga colombianos, debía llegar a constituirse en el golpe más contundente nunca dado a los barones de la cocaína colombianos. Sin embargo, solo fue un fiasco que le permitió a los narcotraficantes adquirir 50 aviones, lavar 45 millones de dólares y enviar toneladas de cocaína a ese país.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Así se desprende de un informe presentado por el programa 60 Minutos, transmitido por la cadena CBS el pasado domingo siete de mayo.

El programa, conducido por el periodista Mike Wallace, entregó los pormenores de la operación Star Watch , ejecutada a finales de los años 80, por medio de la cual el FBI pretendía, a través de seguimientos por satélite a aviones espías usados por los narcos, ubicar las rutas de contrabando de cocaína y las pistas clandestinas de aterrizaje.

A la larga, pusimos 50 aviones en el tráfico de drogas. Nunca hicimos ninguna gran confiscación de drogas. Nunca hicimos ningún arresto importante e hicimos el trabajo de traer drogas a los Estados Unidos más fácil para los colombianos , dijo Robert Stutman, ex director de la DEA en Nueva York y ahora consultor para CBS Noticias.

Según Stutman, que en la época en que se ejecutó la fallida operación trabajaba con la DEA, las consecuencias negativas fueron dobles porque se proveyó a los colombianos de aviones difíciles de conseguir al tiempo que los narcotraficantes lavaron su dinero a través del FBI.

Andy Andrews, dueño de una pequeña compañía comercializadora de aviones con sede en Memphis, Tennessee, le propuso al FBI que instalara los instrumentos de seguimiento en los aviones Turbo Commander que los colombianos querían comprar.

Los aviones serían vendidos al cartel por el propio FBI, a través de la firma que le serviría de fachada.

Según 60 Minutos, Andrews fue contactado en 1987 por una acaudalada familia de Medellín que quería adquirir los aviones. El informativo aseguró que Andrews empezó a sospechar que la aeronave sería utilizada para actividades ilícitas cuando el jefe de la familia, Ricardo Londoño, a quien señaló como un conocido corredor de carreras de carros y vendedor de automóviles en Medellín, colocó una orden para un aeroplano muy especial: un Gulfstream Turbo Commander fuerte, rápido y capaz de vuelos de larga distancia.

De esta manera, se le ocurrió contactar al FBI para realizar la operación.

Se cuecen habas...

En 1988 la oficina central del FBI en Washington autorizó la operación Start Watch y la oficina de Memphis empezó a vender los aviones a los narcos, ya con los instrumentos de seguimiento instalados.

El objetivo era seguir las aeronaves que viajaban al sur para conocer sus movimientos, los lugares donde aterrizaban y crear un mapa sobre sus actividades.

Las ventas se expandieron a tal punto que el FBI montó una nueva empresa para comercializar aeroplanos en Menphis y fue allí que el FBI recibió maletas llenas de dinero en efectivo y transferencias de dinero del cartel de la droga para pagar por unos 50 aeroplanos , señala Wallace.

Además, dijo el informativo, durante los tres años que duró la operación, el FBI obtuvo ganancias y, a la vez, se convirtió en el más grande proveedor de aviones de largo alcance que el cartel necesitaba para contrabandear sus drogas. Esos aviones comprendían una tercera parte de su flota completa.

Según el programa estadounidense, Star Watch no le dejó mucho a la agencia federal. El FBI descubrió que los Turbo Commander no eran usados para importar drogas directamente a Estados Unidos sino que fueron utilizados por los narcos para evadir la vigilancia de las autoridades de ese país.

El cartel enviaba los aviones a Canadá, México y Guatemala, en donde las drogas eran descargadas y luego transportadas por tierra a Estados Unidos.

Entre agencias Stutman dijo que la DEA lo sabía y le advirtió al FBI que la operación no estaba sirviendo para nada. Al FBI se le dijo que la operación no estaba produciendo ninguna inteligencia discernible o útil y que lo que estaban haciendo era básicamente ayudando a los traficantes en su tráfico de cocaína , enfatizó.

Según Stutman, la arrogancia del FBI le permitió a la agencia continuar con la operación, a pesar de que los colombianos ya sabían de ella y de que no contaba con el apoyo de otras agencias -como el Pentágono y la CIA- para llevarla a buen término, pues carecía de los satélites para hacer los seguimientos.

Así que llega la operación Star Watch , y los bugs -para el seguimiento- no trabajan, no pueden conseguir tiempo en los satélites y termina siendo casi un chiste , concluye Wallace.

Y agrega que el FBI estaba simplemente entregando aviones a los traficantes de drogas para llevar narcóticos a México y a Canadá, para después traerlas por tierra a Estados Unidos .

En últimas, según el informativo, una de las causas del fracaso de la operación, fue la falta de coordinación entre las diferentes agencias estadounidenses encargadas de la lucha contra las drogas.