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EL CUENTO DE HADAS DE TAPIE

Cuando el Credit Lyonnais, uno de los bancos poderosos de Francia le incautó sus muebles de estilo, sus obras de arte y su yate y por ende le quitó su apoyo financiero, Bernard Tapie tocó fondo en su vida empresarial.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ahora, cuando un tribunal judicial en Valenciennes lo sentencia con un año de cárcel por corrupción y soborno de testigos sus ya altas aspiraciones políticas se derrumban como casa de paja en tormenta tropical.

Es el punto final de una historia de ambición y poder de un hombre de 52 años, hijo de los suburbios pobres de París, que fue comunista, cantante, automovilista, presentador de televisión, representante comercial, líder de la centro izquierda francesa, ministro de asuntos urbanos del gobierno socialista de Mitterrand, miembro del parlamento europeo y sin lugar a dudas, una de las leyendas andantes del self-made man (el superhombre hecho por sí mismo).

Por sus orígenes, y por la fuerza con que en los años ochenta fue escalando vertiginosamente en el mundo de las finanzas y de la política, Tapie se convirtió en una de las leyendas del esplendor francés, hasta el punto de que se metió en el gran negocio del fútbol, una de las carpas que le dio su máxima popularidad, pero que a la vez significó el principio de su tragedia.

Era algo así como un Silvio Berlusconi a la francesa, con el poder político y económico en las manos y con el gran mercado de la distracción y la pasión desaforada bajo sus pies: el fútbol, a través del Olympique de Marsella, uno de los clubes más representativos de Francia y del continente.

El hecho de ser uno de los consentidos de Francois Mitterrand y de haber sido elegido miembro por Francia del Parlamento Europeo le dio mayor vigor político a su figura, y ya se le nombraba como uno de los posibles presidenciables en la aspiración remota de que continuara su rápido ascenso y de que ningún asunto secreto entorpeciera su paso.

Pero ahora, además del caso del soborno, también se le siguen procesos por evasión impositiva, desfalco y otros líos judiciales. En fin, del suburbio al yate, del Parlamento europeo a la cárcel. Una historia de cenicienta a la que le llegó su media noche...\ (Ver cuadro de acusados, delitos imputados, rqeuisitoria y condena)