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RAMOS PRADO, EL ENEMIGO DE LAS QUEMAS FORESTALES

A la candela hay que perderle el miedo. No importa que haya que jugarse la vida. Es lo que dice Ricardo Ramos Prado, un bombero caleño que se la ha jugado cerca de tres mil veces frente a incendios forestales.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Más miedo hay que tenerle a la irresponsabilidad. No tengo duda que el mayor depredador de la naturaleza es el hombre , dice Ramos Prado, quien acaba de recibir el premio Al bombero forestal, por excelencia , otorgado por el sector papelero del país. El galardón lo recibió durante el VIII Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Técnicos de la Industria de pulpa, papel y cartón -Acotepac, que se realizó en Pereira.

La experiencia no salva del peligro en la misión. En una de esas ocasiones sintió la muerte cerca cuando intentó salvar la vida de un compañero que recién llegaba a la institución. Quedé atrapado entre las llamas. Pensé que moriría quemado, pero mi devoción al Señor de los Milagros de Buga, al que me encomiendo siempre, me permitió salir pese a los golpes y alguna quemadura. Apenas, digo yo, me fracturé un brazo .

Son 16 años de vida bomberil. En los últimos cinco el cabo Ramos Prado inició junto con dos compañeros del cuerpo de Bomberos de Cali, una preparación especial para enfrentar este tipo de emergencias. Es necesaria la especialización para evitar que sigan siendo arrasadas miles de hectáreas de bosques en Colombia .

A sus 39 años, Amoroso , como le dicen sus compañeros, tiene como novia a la naturaleza. Yo creo que desde que nací estaba predestinado para defender la naturaleza. Nada más miré mis apellidos, Ramos Prado, precisos para mi actividad .

Muy delgado De hecho, recuerda que sus primeros juguetes fueron un carro de bomberos y un tren eléctrico. Pero fracasó en su primer intento por ingresar al organismo de socorro. Su contextura delgada fue el argumento para que le negaran esa posibilidad.

Sin embargo, insistió y un año más tarde, gracias al capitán Oscar Gil, se le cumplió el anhelo de formar parte de los bomberos de Cali.

Dice que las cosas han cambiado desde hace unos años para acá. En un comienzo combatíamos a ciegas las conflagraciones forestales. Recuerdo que el primer incendio me tocó ayudar a apagarlo a punta de ramas. No teníamos equipos especializados. Era una labor muy fatigante. Llegábamos cansados al lugar y corríamos muchísimo peligro .

Se decidieron a enfrentar el asunto en forma seria porque veíamos que cada año ardían los cerros tutelares de la ciudad, las laderas del río Pance y Cali. Se repetía lo mismo y nadie hacía nada .

Hoy las cosas son distintas. Sabemos que la velocidad del viento incide en la propagación de las llamas. Con el Ministerio del Medio Ambiente realizamos seminarios de capacitación y con los guardabosques distribuimos cartillas , señala el cabo de bomberos.

Ramos Prado ha tenido la oportunidad de estar en Tolima, Cundinamarca y Boyacá y, además, compartió sus experiencias en México. Recuerda durante su estadía en ese país sufrió y aprendió de una tragedia cuando seis bomberos murieron tratando de controlar un incendio forestal. Fue muy doloroso pero también me dio a entender que debía seguir, como un homenaje a la memoria de todos los voluntarios del mundo .

Un dolor de cabeza Cada año Colombia se acuerda de sus dificultades para combatir incendios forestales. En marzo pasado el Gobierno Nacional lanzó un plan interministerial de emergencia para contrarrestar la ola de quemas que azotó al país en los primeros meses del año.

Los ministerios del Medio Ambiente, Justicia, Defensa, Hacienda, Comunicaciones, Gobierno y Transporte acordaron un esfuerzo conjunto y una estrategia para frenar las llamas.

Ricardo Ramos Prado, el mejor bombero colombiano, cree que ya era hora de una acción decidida.

Entre enero y febrero se reportaron 166 incendios en 75 municipios de 16 departamentos. El Código Penal establece sanciones a quienes realicen quemas, generen los incendios, o no participen oportunamente en la extinción del fuego. Las penas pueden ir de uno a cinco años de cárcel.

La ineficiencia de los comités regionales de emergencia y la irresponsabilidad de agricultores y colonizadores que realizan quemas en épocas de intenso verano, son una constante en el país.

También hay desventajas en recursos, medios y personal calificado para atender los incendios. Por eso, el drama se repite y las llamas han causado daños irreparables en reservas como el Parque Natural de los Nevados, el parque de la Macarena y cientos de bosques y cerros.