Archivo

LOS PELIGROS DE ACCEDER A INFORMACIÓN PRIVILEGIADA

LOS PELIGROS del uso indebido de la información privilegiada no se limitan a los corredores de bolsa. También las firmas de abogados pueden enfrentar grandes problemas legales por este concepto.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Queda en claro que los bufetes de abogados tienen acceso a toda la información de sus clientes sobre asuntos comerciales. La tentación de divulgar información confidencial es especialmente fuerte en el caso de fusiones y adquisiciones de empresas que se cotizan en bolsa.

Los abogados, o incluso otros empleados de la firma, pueden verse tentados de comentar tal o cual adquisición, lo que abre la puerta abierta al uso ilegal de esa información en busca de ganancias.

Es muy posible que EE.UU. sea el país que impone los mayores controles y resguardos para evitar este uso ilegal de información. Sin embargo, hace poco dos de los legendarios bufetes de Nueva York tuvieron problemas con este tipo de delito.

Cravath, Swain & Moore despidió a un abogado de la firma al descubrirse que su hermano había negociado acciones de una empresa adquirida por un cliente de la firma antes del anuncio de la adquisición. El abogado en cuestión, de 34 años y seis en la firma, se negó a cooperar. La firma lo despidió y avisó a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). El caso está pendiente.

Skadden, Arps, Slate, Meagher & Flom investigó a una analista financiera que participaba en negocios de adquisiciones. La analista comentó con sus padres sobre una adquisición pendiente; éstos compraron acciones y ganaron varios cientos de miles de dólares. Los tres fueron acusados de uso indebido de información y los padres tuvieron que devolver las ganancias.

Tanto Cravath como Skadden han hecho más estrictas sus normas para resguardar información y advertir a sus empleados de las consecuencias legales del delito de divulgar información privilegiada.

Las nuevas medidas limitan las transacciones bursátiles que pueden realizar los empleados de la firma. Otros bufetes organizan charlas y reuniones para explicar las leyes a sus empleados y muestran un video educativo llamado Piénselo dos veces. Cravath exige a sus 315 empleados _sean o no abogados_ que firmen un documento que establece con claridad las normas éticas de la firma.

Muchas oficinas de abogados también han comenzado a restringir el número de personas que tienen acceso a sus grandes negocios. En el caso de la adquisición de MCA por Seagram, sólo unas 10 ó 15 personas de la firma Shearman & Sterling estaban enteradas del negocio.

Otros bufetes tienen la costumbre de no usar los nombres de las empresas que representan y los reemplazan por códigos para proteger la privacidad del negocio.

La mejor recomendación para el cliente, según los abogados especializados en valores, es informarse de antemano de todas las normas de seguridad de la firma de abogados e insistir en que se cumplan de la manera más rigurosa posible. También pueden pedir que se ofrezcan charlas especiales al personal administrativo, que posiblemente no esté al tanto de los riesgos de comentar sobre los negocios de la oficina.

Pero al fin y al cabo, está claro que ninguna firma puede realmente controlar la ética personal de sus empleados.