Archivo

SIGUEN AUMENTANDO LAS VÍCTIMAS DEL VIRUS EBOLA

A 64 muertos ascendió ayer el balance de víctimas de la epidemia de fiebre hemorrágica viral en la región de Kikwit (530 km al este de Kinshasa, Zaire), mientras que el gobierno hace grandes esfuerzos para evitar que se viole la cuarentena decretada sobre la zona.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Entre las víctimas fallecidas el domingo figura la religiosa italiana Dina Rosa, intendenta del hospital general de Kikwit, establecimiento en el que son aislados los enfermos. Esta es la cuarta monja de nacionalidad italiana que muere desde el inicio de la epidemia.

Al igual que las otras víctimas, los restos de la religiosa Dina Rosa fueron inhumados de inmediato en el cementerio cercano al hospital para evitar cualquier riesgo de contagio y propagación del virus.

Según los médicos en el terreno, hasta al momento han sido detectados 76 casos de fiebre de Ebola. Pero existe la certeza de que el número de infectados es muy superior pues a diario se descubren cadáveres en las calles de esa ciudad de 500.000 habitantes. Las autoridades sanitarias dispusieron un camión para recolectarlos.

No sabemos si estamos al principio o en la mitad de la epidemia , declaró Jean-Jacques Muyembe, uno de los profesores que identificó la primera epidemia de fiebre de Ebola en 1976.

Rose Mukunu, médico en el hospital local piensa que habrá más víctimas en dos o tres días , debido, en su opinión, a que con las campañas de sensibilización llevadas adelante en la ciudad, la gente enferma que hasta ahora se ocultaba en sus viviendas, empezará a venir al hospital .

Ambos profesionales admitieron que es imposible saber el número de personas contagiadas.

El virus, para el cual no hay ni vacuna ni curación, se propaga por el contacto con sangre o fluidos corporales, y mata al provocar un desangramiento incontrolable.

Retenes militares Entre tanto y por medida de seguridad, el gobernador de la capital de Zaire, Kinshasa, reforzó ayer los retenes viales en las principales rutas de acceso a esta ciudad de 5 millones de habitantes para evitar que entren a ella personas procedentes del área donde estalló la epidemia, actualmente en cuarentena.

El funcionario informó con preocupación han habido infracciones, los soldados están aceptando sobornos para dejar pasar a la gente (de la zona afectada) a la capital .

En un reflejo de la alarma que prevalece en la ciudad, los soldados detuvieron a un grupo de periodistas extranjeros en el aeropuerto de Kinshasa por más de una hora tras su regreso de Kikwit, foco del brote infeccioso, aunque se les permitió regresar a sus hoteles sin ponerlos en cuarentena.

Pero hay razones para tanto temor. El gobernador de Bandundu, Payanzo Nsomo, a cargo de la provincia donde se produjo el brote, declaró el sábado que el virus alcanzó a Kenge, a menos de 200 kilómetros al este de Kinshasa.

El gobierno de Sudán ordenó a sus autoridades fronterizas situar en cuarentena a todos los que vengan de Zaire para evitar la propagación del Ebola.

Otro país que ha adoptado drásticas medidas contra el Ebola, es Egipto, que ha movilizado un equipo de 20 médicos y 35 asistentes sanitarios para examinar durante las 24 horas del día, a todos los pasajeros que arriben al aeropuerto de El Cairo procedentes de algunos países africanos.

La epidemia es el último eslabón en una cadena de problemas que han aquejado a Zaire, un caótico país en el centro de Africa, donde años de corrupción han destruido la economía.

Para aumentar sus males, el país ha tenido que recibir a un millón de refugiados de Ruanda en el último año.