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CARLOS MENEM POR CUATRO AÑOS MÁS

Con las promesas de pulverizar al desempleo , abrir los archivos de las fuerzas armadas sobre los desaparecidos y luchar por la soberanía sobre las islas Malvinas, Carlos Menem celebró anoche su reelección como presidente de Argentina, país que gobernará hasta 1999.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Según los resultados oficiales parciales y las proyecciones conocidas esta madrugada, el actual presidente argentino se impuso en las elecciones de ayer con el 47 por ciento de los votos, superando en dos puntos el mínimo exigido por la ley para evitar una segunda vuelta y en 15 puntos a su más inmediato contendor: José Octavio Bordón, del Frente País Solidario, Frepaso, que obtuvo el 32 por ciento de los votos.

Tercero, quedó el representante de la Unión Cívica Radical, con el 15 por ciento.

Menem anunció su triunfo desde temprano, cuando los primeros sondeos hechos sobre quienes acababan de votar lo dieron como presidente reelecto sin necesidad de acudir a una segunda vuelta, y dedicó la victoria a su único hijo varón, Carlos Facundo, quien murió en marzo pasado al caer a tierra el helicóptero que piloteaba por el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

Más tarde, en una conferencia de prensa, Menem calificó su triunfo de arrollador y prometió pulverizar a la desocupación , un problema que afecta a más del 12 por ciento de los argentinos en condiciones de trabajar. También anunció que mantendrá su palabra de abrir los archivos militares en busca de nuevas pistas sobre los desaparecidos.

Entretanto, la Casa Rosada vivía una euforia desbordante por el logro de la anhelada reelección sin segunda vuelta.

Diego Maradona, seducido por las cámaras, posaba en la acalorada y atestada sala de conferencias de prensa, elegante y de corbata, justificó su presencia diciendo: Vine a felicitarlo... Menem es quien me ofrece tranquilidad en estos días... ahora tiene la responsabildad con todos los argentinos que lo votamos, de hacer las cosas bien .

Mientras, en otro piso, medio centenar de monitores conectados a la central de cómputos y desperdigados en dos inmensos salones, seguían suministrando datos que nadie miraba. Meseros sudorosos corrían por los corredores y escaleras de mármol con vasos, copas llenas, emparedados de pata de ternera y pizzetas para tratar de calmar la sed y el hambre de un sinnúmero de invitados.

En la puerta, una inmensa torta con la bandera argentina, pasaba indemne por el detector de metales.

Afuera, en la Plaza de Mayo, un par de miles de argentinos de a pie, con banderas, tambores y bombos, cantaban y bailaban Matadooor , tema de la campaña justicialista, junto a un iluminado menemóvil, el baluarte mecánico de la reelección. Los seguidores del menemismo esperaron unas dos horas la salida de Menem al balcón en compañía de su candidato a vicepresidente Carlos Ruckauf y su hija Zulema María Eva. Olé...Ola...cada día te queremos más gritaban enfervorizados los seguidores peronistas.

Buen perdedor, mal ganador El líder de la coalición centroizquierdista Frepaso admitió anoche su derrota desde el céntrico hotel Savoy diciendo que la voluntad soberana (del pueblo) ha dado el veredicto y a esta altura creemos necesario reconocer públicamente la victoria de Menem. No obstante el Frepaso prometió hacer una oposición constructiva para cambiar este modelo de gobierno .

Menem, menos caballeroso, descalificó el resultado obtenido por esta coalición diciendo que no hay avance del Frepaso, sino un retroceso del radicalismo. No hay propuestas del Frepaso, no hay absolutamente nada .

Jornada en calma Un apacible y serio ritual cívico fue el que cumplieron ayer los más de veinte millones de argentinos que además de Presidente y Vicepresidente, también eligieron gobernadores, vice gobernadores, diputados nacionales y provinciales, intendentes y concejales municipales, en número mayor a 13 mil.

El letargo de la jornada se confirmó cuando se supo que hacia las 4 de la tarde, dos horas antes del cierre de las votaciones, tan sólo el 50 por ciento de los argentinos había cumplido con su obligación electoral. En Buenos Aires muchos electores fueron ahuyentados por el torrencial aguacero que cayó sobre la capital federal.

Afuera de los 11.811 locales de votación, por lo general escuelas públicas, una cola de hombres y mujeres esperaba un rato antes de ingresar. Adentro se dividían por sexo, buscaban la mesa, presentaban el Documento Nacional de Identidad, que es en realidad una pequeña libreta, recogían el sobre, pasaban al mal llamado cuarto oscuro -por lo general un salón de clase con las ventanas tapadas con papel. Luego armaban en soledad el voto, lo ensobraban (ponían en sobre), lo pegaban, salían, lo depositaban en la urna sellada por la Junta Nacional Electoral, esperaban el sello y la firma del fiscal de mesa en una de las páginas de la libreta de identidad, y listo.

Esa ceremonia la repitieron todos los presidenciables, pero ninguno de los tres con mayor votación, lo hizo en Buenos Aires. El candidato-Presidente, Carlos Menem, votó en calidad de tal en La Rioja, donde están sus viñedos, 1.246 kilómetros al noroeste de la capital. Los argentinos conseguimos instalar la democracia a partir de 1983. Nada ni nadie podrá quitarnos el vivir en libertad, en paz , dijo en inesperado alarde de acato a la veda proselitista. Al mediodía, en el superavión Tango 1, retornó Buenos Aires.

José Octavio Bordón, el sociólogo candidato de Frepaso, votó en la provincia de Mendoza pero también regreso a Buenos Aires en las horas de la tarde.

Horacio Massaccesi, el candidato radical, votó en la población de Villa Regina, en la provincia de Río Negro, 1.762 kilómetros al sur de la ciudad. Allá esperó el escrutinio.

Los principales lunares de la jornada fueron la falta de boletas (votos), y algunas papeletas rotas o sucias, que el Frepaso denunció como irregularidades.

GAUCHAS CARLOS MENEM le dedicó la victoria electoral que posibilitó su reelección a su hijo Carlos Facundo, fallecido el 15 de marzo en un accidente de helicóptero.

EL RADICALISMO, hasta ayer considerada la primera fuerza de oposición electoral de Argentina, admitió ayer el triunfo de Carlos Menem (justicialista) en las elecciones generales. El vocero de la socialdemócrata Unión Cívica Radical, Simón Lázara, reconoció que tras los comicios su partido se ubicaba como la tercera fuerza política, detrás del centroizquierdista Frente del País Solidario (Frepaso).

SIMPATIZANTES del partido peronista se volcaron a las calles para festejar el triunfo de Carlos Menem menos de una hora después del cierre de las urnas. Con banderas argentinas, cornetas, cintas y bombos, los manifestantes se aglomeraban frente a la sede del Partido Justicialista y la Casa de Gobierno.

EL MINISTRO de Economía Domingo Cavallo, artífice del programa económico argentino, dijo que la virtual reelección de Menem premia la administración del gobierno. Todos preveíamos que ganaría Menem porque la gente está conforme con su gestión , señaló Cavallo.

EL PRESIDENTE, tras proclamar su victoria, dijo que hará cambios en su gabinete, aunque no en forma inmediata. La reestructuración ministerial requiere tiempo , declaró Menem.

Ayer también fue reelegido el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, principal cacique del justicialismo, y máximo aspirante a suceder a Menem en 1999.

Buenos Aires es el bastón electoral del justicialismo y Duhalde concentró ayer el 56.6 por ciento de los votos de la provincia, cuyo botín total valió en las pasadas elecciones convencionales la no despreciable suma de 8.210.240 sufragios.

Ese jugoso capital permite quitar y poner presidentes, y le otorga al distrito el rango de árbitro electoral. Sin duda que en las elecciones de ayer contribuyeron con su caudal a la reelección presidencial, porque candidato del Frepaso en la misma provincia, según proyecciones, obtuvo 22.9 por ciento, cifra bastante baja, en comparación con el total nacional, que fue de 33 por ciento en promedio.

Duhalde, dueño y señor de las preciadas papeletas del cono urbano de Buenos Aires, fue el compañero de fórmula de Menem en las presidenciales de 1989, estuvo dos años en la sombra vicepresidencial, renunció y se lanzó como candidato a la gobernación de la más suculenta de las provincias argentinas. Arrasó en 1991 y desde allí comenzó a alimentar la esperanza presidencial para el actual período. Pero su habilidoso copartidario de la Casa Rosada, fraguó su propia reelección en 1994, y le cerró el paso.

Condenado a esperar, Duhalde se ha dedicado a ejercer desde su gobernación el más social de los clientelismos. Maneja el multimillonario Fondo de Reconstrucción Histórica, que le permite repartir en promedio diario, unos dos millones de dólares en sopas e inversiones públicas.

Ayer votó en Lomas de Zamora, barrio de clase media al sur del Gran Buenos Aires. Las señoras le cerraron el paso en la puerta de la escuela, lo abrazaron y lo besaron, al más puro estilo cacique. El sonrió tres largos minutos a las cámaras, posó complaciente con el sobre a punto de entrar por la ranura de la urna, picó el ojo, se dio otra vuelta para que todos pudieran captar el momento y habló con todos los medios, antes de . Un hombre que lo esperaba bajo la lluvia, dijo quererlo porque si la televisión no miente, el ha hecho muchas obras por Buenos Aires . Va a votar por él? , le preguntó alguien. No, yo soy uruguayo .

Con este 56.6 por ciento a favor, Duhalde estará en 1999 en la pelea por la presidencia. Su más seguro contendor es el también justicialista Ramón Palito Ortega, el ex cantante, hoy flamante gobernador de Tucumán. Los dos tienen fe.