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CUANDO FUNCIONA LA MANO INVISIBLE

En momentos en que la economía mexicana comienza a sufrir de la estanflación (estancamiento con inflación) a consecuencia de la terapia de choque que se le aplica, debemos analizar la reciente experiencia de la República Checa, que demostró que sí existe alternativa a ese lento y por tanto devastador remedio recesivo utilizado por el gobierno del presidente Zedillo, en su intento de regresar a la racionalidad económica.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Lo que distingue a las dos maneras clásicas para regresar a la estabilidad económica es el tiempo de transcurrir para lograr dicho objetivo. El tratamiento de choque además de doloroso, cruento, desigual y contrario a lo que se cree es muy lento y por tanto políticamente riesgoso, dado que irrita en forma prolongada a los centros neurálgicos del equilibrio y la paz social. La velocidad del proceso de reforma y ajuste es la esencia misma de su éxito.

La alternativa que aquí se sugiere es acelerar a la checa las reformas estructurales (privatizaciones y desreglamentaciones pendientes), paralelamente a los ajustes coyunturales , en materia financiera, en que se enfrascó el gobierno actual con los acreedores extranjeros, para salir de las arenas movedizas de la insolvencia de las finanzas públicas y privadas de México.

En resumen, en vez de achicar la economía, estudiemos la fórmula checa de acelerar para que se inicie ya la recuperación y cese el injusto sacrificio del pueblo.

El responsable El responsable del milagro checo es el primer ministro Vaclav Klaus, quien al frente de su propio partido, Cívico Democrático, propugnó una transición rápida y radical hacia la economía libre. En las elecciones de 1992, Klaus sustituyó a Havel como primer ministro y ese héroe nacional fue asignado a una posición mas ceremonial, la de presidente de la República Checa.

En forma muy resumida, el milagro checo se logró utilizando precisamente la fórmula inversa al choque . La estrategia de Klaus fue arrancar el grueso del capital que estaba en poder del gobierno para entregarlo al pueblo lo más rápidamente posible y acompañó las privatizaciones con modificaciones al código de comercio que permitieran el uso y cumplimiento de los contratos y la transferencia de derechos de propiedad.

El procedimiento fue radical y logró lo que parecía imposible, la transformación casi instantánea de un régimen socialista en uno de propiedad privada de los medios de producción, o sea de economía de mercado. En Inglaterra, bajo el gobierno de la señora Thatcher, tomó una década privatizar poco menos de 60 empresas estatales, mientras que los checos privatizaron en cinco años toda una economía comunista, en la que en 1990 el Estado era dueño de 97 por ciento de todos los activos (2.700 empresas).

Los economistas encabezados por Klaus no achicaron o recesionaron la economía; por lo que el nivel de vida ha ido en constante aumento. La inflación anual está por debajo de 8 por ciento y la corona checa no se ha devaluado frente al dólar desde 1991. Las exportaciones también crecen, hay superávit fiscal y el desempleo no obstante la masiva privatización es de 3,5 por ciento.

El nuevo sector de servicios sigue absorbiendo miles de ex trabajadores industriales. Ya quisieran para un día de fiesta los choqueantes tecnócratas recesivos del FMI y del Banco Mundial alcanzar tales cifras macroeconómicas .

Proceso radical A mi juicio, el aspecto sobresaliente del proceso checo fue su radicalismo. Se descartó el gradualismo en sus dos vertientes, la política y la económica, y se estableció que solo la reestructuración industrial masiva y la implantación de las condiciones legales transparentes en materia de contratos y derechos de propiedad impulsarían con éxito el funcionamiento indetenible de creación y distribución de riqueza, que es el mercado libre.

El problema entonces se concretó a determinar cuáles eran los recursos de capital material y humano con que contaban los checos para esa reforma radical. Es aquí donde pusieron a prueba la teoría de dispersión del conocimiento , magistralmente descrita por F. A. Hayek. Quiénes tienen el conocimiento más adecuado y los recursos necesarios para privatizar la economía checa? Cómo después de tantos años de socialismo se puede convertir en empresarios y accionistas al pueblo checo? La respuesta fue la mano invisible del propio mercado. Primero, se necesitaba incentivar crear interés para que emergieran el conocimiento y los escasos recursos.

Segundo, se tenía que establecer un sistema de competencia para que dicho conocimiento y los recursos de capital compitieran entre sí, logrando la combinación óptima en cada privatización. Para ello se establecieron períodos cortísimos de noventa días para que se presentaran las propuestas de privatización por parte de todos los sectores de la población, incluyendo los propios administradores de las empresas estatales, que se vieron obligados a competir abiertamente con el resto del pueblo para participar como accionistas en las empresas que tan mal administraban, pero que por otra parte conocían al detalle.

Hoy el 78 por ciento de los activos empresariales -en su mayoría en forma de acciones- está ya en poder de gentes que no tenían ahorro ni capital alguno.

Y Klaus nunca aceptó las asesorías de los expertos del FMI ni del Banco Mundial. En sus propias palabras: Mientras más rápido logremos transformar nuestras economías, más rápidamente nos integraremos a la economía mundial. Tenemos que cruzar el Rubicón entre los dos sistemas y este es el punto donde el proceso comienza a tener su dinamismo propio.

Ningún plan centralizado y sofisticado es necesario. Para obtener el éxito, requerimos credibilidad, velocidad y alcance. O, para ponerlo de un modo diferente, es necesaria la máxima transparencia, no es posible el gradualismo y la reforma debe ser integrada en el desarrollo institucional y en políticas monetarias y fiscales racionales .

*Economista y periodista mexicano, director del Centro Mises