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E.U. NO CEDE EN SU DISPUTA CON JAPÓN

El presidente Bill Clinton advirtió que Estados Unidos no vacilará en luchar para obligar a Japón a abrir sus mercados a los automóviles y autopartes norteamericanos.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Clinton, tras regresar de una visita de cuatro días a Rusia y Ucrania, dijo que pese al progreso obtenido en muchos temas comerciales, los negociadores estadounidenses golpean aún una pared de ladrillo en las conversaciones con Japón sobre productos automotrices.

Estoy decidido a abrir el mercado de autos de Japón , dijo Clinton.

No queremos un conflicto comercial con Japón, pero no dudaremos en luchar por un parte justa para los productos estadounidenses , indicó.

El déficit comercial de Estados Unidos con Japón alcanzó una cifra sin precedentes el año pasado de 66.000 millones de dólares y, según funcionarios del gobierno, el desequilibrio se debió en parte al cerrado mercado de automóviles japonés.

Luego de que 20 meses de conversaciones no pudieron lograr un acuerdo, Washington anunció el miércoles que estaba listo para imponer sanciones arancelarias a las importaciones japonesas y pedir el arbitraje de la Organización Mundial de Comercio ante las prácticas de Tokio.

Las autoridades estadounidenses dijeron que los automóviles de lujo japoneses son un posible blanco de altos incrementos arancelarios, lo que prácticamente los sacaría del mercado por el gran aumento en su precio.

La lista de productos sujetos a las sanciones estadounidenses debe divulgarse en los próximos días.

Se requieren además otros 30 días para escuchar la posición del público y reducir el número de productos, lo que deja espacio para una posible negociación y un pacto de avenencia.

En Estados Unidos, las industrias de automóviles y autopartes emplean a casi 2,5 millones de estadounidenses y representan directamente el cinco por ciento de nuestra economía total , dijo Clinton.

Pero debido a todos los otros productos comprados por los fabricantes de autos, cuando vendemos más autos, hay un positivo efecto de onda en toda nuestra economía , explicó.

Nuestros esfuerzos para abrir los mercados de Japón tan ampliamente como los nuestros son buenos para los trabajadores y las compañías estadounidenses. También son buenos para los consumidores japoneses, que hoy en día pagan precios mucho más altos debido a sus barreras comerciales , indicó el mandatario.