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TRANSPORTE PÚBLICO URBANO

En el mundo entero, el bus es el medio fundamental de transporte público urbano. Aún en ciudades que tienen sistemas de metro, este es el caso. Por ejemplo, en ciudad de México el 38 por ciento de los viajes de pasajeros se hacen en bus, contra 27 por ciento en el metro.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En Buenos Aires, estas proporciones son del 59 por ciento y el 10 por ciento, respectivamente; en Santiago, las cifras son 65 por ciento y 12 por ciento. Solamente en Tokio y en Nueva York, dada la altísima densidad de sus centros comerciales, los trenes mueven más pasajeros que los buses.

Desafortunadamente, los buses deben compartir las calles de las ciudades con los automóviles y los vehículos de carga. A medida que aumenta el ingreso per cápita, se incrementa también el número de automóviles y camiones, lo que lleva a que se congestione el sistema de transporte urbano basado en el bus. La velocidad de los buses en el centro de las ciudades llega a volverse sumamente baja, y con ella la duración de los viajes, que se convierten en un costo social inaceptable para todos los que deben utilizar la red pública de transporte.

A su vez, la lentitud de los buses incita a los usuarios a buscar una solución en el automóvil, lo que empeora aún más la congestión. Cuando esto ocurre, las ciudades tienen que escoger entre darle prioridad a los buses en el uso de las vías urbanas de mayor tráfico, o enfrentar los altos costos de construcción de un sistema metro, basado en trenes.

La Cepal ha publicado recientemente un estudio sobre la evolución del transporte urbano en el mundo, que arroja luces sobre la viabilidad de una u otra alternativa para una ciudad como Bogotá, que de paso es la más grande en el mundo que aún no tiene metro. Algunas comparaciones internacionales indican que el uso del bus es tremendamente ineficiente en Bogotá. En 1993, la ciudad tenía 23.000 buses y busetas, más 55.000 taxis, para servir 5 millones de habitantes, al paso que Seúl, en Corea del Sur, tenía 13.000 buses para 8,5 millones de habitantes.

El estudio de la Cepal concluye que el uso de rutas exclusivas para los buses ha demostrado ser sumamente eficiente; en ciudades como Bangkok y Manila, el tiempo promedio de los viajes en bus ha disminuido en 30 por ciento o más. Sin embargo, la productividad del solo-bus depende críticamente de la disciplina que se le imponga a los conductores, en temas como las reglas para detenerse o pasar, y de la racionalización que se haga en materia de cruces y semáforos. Esto nos explica el éxito relativo del solo-bus de la Avenida Caracas, en Bogotá, cuya eficiencia podría mejorarse inmediatamente, con una adecuada reglamentación y semaforización.