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ROCK HECHO CON LAS UÑAS

El rock en Bogotá no es asunto de minorías. Para comprobarlo con cifras, sirvió la convocatoria al Encuentro de Rock al Parque que se llevará a cabo durante el puente del 26, 27 y 28 de mayo en el Parque Olaya Herrera del Sur, el Parque Simón Bolívar en el noroccidente y la Media Torta en el centro.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ciento veinte bandas respondieron a esta invitación del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT), la Empresa de Energía de Bogotá y Producciones Mundial.

Mediante un aviso de prensa se anunciarán los nombres de los grupos preseleccionados por el jurado (40 ó 50) para participar en esta especie de Woodstock criollo que a punta de bajos y baterías, y sin tener que pagar boleta, pondrá a vibrar la ciudad.

Una de las razones que pueden explicar este auge del rock que no es sólo de aquí ni de ahora, pero que en Colombia siempre ha sido tratado como un fenómeno underground, es la cada vez más abierta gama de ritmos que se asocian bajo el género rock. Así, entre los grupos participantes, todos inéditos, hay quienes interpretan el death, el grunge, pop, balada, vieja guardia, metal, engore, funk y punk, entre otros.

En este contrapunteo participarán las bandas nacionales invitadas: 1.280 Almas, Catedral, Aterciopelados, Darkness, Compañía Ilimitada,~La Derecha, Ex 3, Poligamia y José Gaviria.

El clímax de ese fin de semana rockero va a ser el acto de clausura en la Plaza de Toros el 29 de mayo. Allí estarán Maldita Vecindad y Fobia de México, y Seguridad Social de España, que alternarán con las bandas bogotanas que sean escogidas durante el evento.

Un sondeo realizado por el IDCT con todos los grupos que se inscribieron da algunas señales particulares de cómo son estos muchachos que se dedican a hacer rock en Bogotá: 69 grupos, o sea el 62,72 por ciento, respondieron que fuera del rock prefieren la música clásica. El 43 por ciento afirmó tener apoyo total del grupo familiar y sólo el 11,81 por ciento dijo que hay rechazo total .

De otra parte, el 33 por ciento de los encuestados cree que el rock hecho en Bogotá ha mejorado. Sin embargo, a la pregunta qué cambiaría del rock que se hace en Bogotá? el 28 por ciento respondió que mejoraría su calidad y el 13 por ciento buscaría una identidad musical. El 21 por ciento considera al rock le falta apoyo del Estado y de la empresa privada.

El mundo gore En el poco tiempo libre que a Hugo le dejan Leishmaniasis y la Universidad, le gusta irse con Milena para el Parque El Salitre a comer pelanga y a montar en Montaña Rusa.

Esto contiene todo lo que les seduce: carne podrida y emociones fuertes.

Aunque Hugo Amaya es relativamente nuevo en el grupo, comparte con los otros cuatro miembros del Leishmaniasis la filosofía gore que ha hecho carrera en otros países con sus temas sobre patologías, aberraciones, dolor y muerte. Afirman que este movimiento artístico que incluye cine, literatura y plástica, se remonta al Medioevo y a la Inquisición, y que sólo en Pereira existe otra banda, Enormus, que lo interpreta.

No les atrae la idea de morir, pero les encanta ir a la morgue, ver grandes volúmenes de sangre y cosas por el estilo. Todo el mundo habla de crítica social pero a la hora de hacerlo nosotros no somos quien. La carne es lo más real, hablar de cosas espirituales es muy difícil , dice Sergio Mariño, el guitarrista y quien fundó el grupo hace dos años con Alejandro Rojas, el baterista.

Sin embargo, en la vida real, ellos no comulgan con el tipo de aberraciones en las que están basadas sus canciones (zoofilia y necrofilia, entre otras). Todos están cursando los primeros semestres de universidad en la Tadeo, la Distrital y la Nacional porque, como todos, dicen que en Colombia del rock no se puede vivir.

Por ejemplo, su canción Entrañas Putrefactas, es la adaptación de una noticia de prensa que hablaba de un tipo que mataron hace poquito en Estados Unidos que había matado once niños y dos adultos y los guardó en la nevera en pedacitos y se los iba comiendo . También piensan componer una canción sobre el sonado caso Bobbit .

Según ellos la cultura Colombiana es muy gore . Alvaro Gutiérrez Mendoza, el vocalista o sonido gutural del grupo , afirma que muchas revistas de bandas extranjeras dicen que es muy excitante la cultura colombiana por la misma esencia de la violencia y que quisieran venir pero no les pagan lo que valen .

Ahora ensayan entre correas de acelerador, guayas y filtros de aceite, en un estrecho cuarto oculto por el mostrador del taller de Alfredo Mariño, papá de Sergio y del grupo, en el barrio Palermo.

Pudor urbano Qué significa N.P.I.? Se codean chutándose la respuesta y finalmente Iván, que es el menor, dice es una expresión popular que se usa hoy entre los estudiantes .

Pero, qué significa? Otra vez el achante, hasta que la sueltan: Ni P... Idea .

Iván Fernández, Wilson Monroy y José Rodríguez son unos jóvenes pudorosos. Tienen 16 años, estudian en el Colegio El Minuto de Dios y se conocieron cuando vivían en la Urbanización Entrerríos.

Su sueño es que cuando pasen por ahí la gente diga ahí van . Para cumplir esta aspiración, empezaron por representarse en unos muñecos de plastilina en medio de un gran coliseo, lleno de fans. Lo hacíamos por desahogarnos, sintiendo una gran nostalgia por estar ahí .

Después en la casa de Wilson jugaban a ser Guns and Roses con una raqueta en la cintura, una regla T por bajo y unos cojines como batería. Luego vino la etapa de Vía Alterna ; hacían composiciones artificiales y las montaban sobre una armonía preexistente con guitarras de palo. Pero, este nombre les pareció demasiado serio para su tono.

Somos una especie de serenateros. Cuando queremos enamorar a una pelada, él coge la guacharaca o las maracas y yo la guitarra . Así, el año pasado cayeron al salón comunal donde se celebraban los 15 años de Marta Vergara, una amiga de Wilson y también al aniversario de matrimonio de los papás de Jose .

Lo suyo es el Rock Latino. Buscamos salirnos del círculo de distorsión y ruido de batería, y buscamos hacerlo más armónico, más colombiano. Hacemos la esencia del ritmo Llanero en una batería , explica Wilson, hijo de uno de los integrantes de Los Hermanos Monroy, que es el mecenas del grupo (les presta el sótano de su Academia para ensayar los fines de semana, les compró una batería de segunda a la que le tienen que poner papel higiénico debajo de los tambores para amortiguar el sonido... y mucho más).

Después de haber compuesto canciones tales como La niña gasolinera y Tengo chores, que los llevaron al segundo puesto del concurso de Radioactiva el año pasado, están pensando en dedicarle una a todo lo que sucede entre una buseta porque eso es lo que demuestra de dónde venimos nosotros .