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HACIA LA VACUNA CONTRA LA ÚLCERA

En un esfuerzo que posiblemente revolucionará el tratamiento de una enfermedad que aflige a millones de personas, los investigadores gastroenterólogos franceses se asociaron a sus colegas estadounidenses con el fin de desarrollar una nueva vacuna contra la úlcera de estómago.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Esta extraordinaria evolución en el tratamiento de una antigua enfermedad fue iniciada hace menos de una década, cuando un grupo de científicos australianos descubrió en el estómago una nueva bacteria patógena, posteriormente bautizada Helicobacter Pylori, responsable de las gastritis o úlceras que afligen a numerosos grupos sociales en todos los continentes.

En efecto, hasta la confirmación del descubrimiento de esa bacteria, los gastroenterólogos estimaban que la úlcera de estómago tenía su origen en la tensión o estrés de la época moderna, o era de orden genético, y por lo tanto aplicaban una terapéutica que no estaba destinada ni podía impedir el resurgimiento de la enfermedad en forma recurrente.

La Helicobacter, que gracias a una proteína particular tiene la característica de resistir al medio ácido del estómago, normalmente hostil a las bacterias, se incrusta bajo la mucosa del estómago durante años, hasta que finalmente provoca gastritis y úlceras en un porcentaje considerable.

Por otra parte, las investigaciones efectuadas después del descubrimiento de la Helicobacter Pylori -una bacteria con forma espiral, sumamente móvil, que entra en el organismo humano por vía oral- demostraron que estaba presente en el 50 por ciento de las personas con más de 50 años en los países industrializados.

Con base en la confirmación de ese descubrimiento, y en una evolución sumamente rápida, fue modificada por completo la concepción médica del tratamiento de la úlcera de estómago. En efecto, a los antisecretorios empleados en forma clásica, se incorporaron los antibióticos con el fin de atacar la bacteria infecciosa y, de esa manera, reducir de manera significativa la reincidencia de la enfermedad.

Simultáneamente, a partir de esos elementos, comenzaron las investigaciones para desarrollar la prevención del agente infeccioso que causa las gastritis y úlceras en el estómago, y es con ese objetivo que el prestigiado laboratorio francés Pasteur-Merieux se asoció recientemente con Oravax Inc, una sociedad estadounidense de biotecnología, para desarrollar, producir y comercializar una vacuna contra la bacteria Helicobacter Pylori.

Los ensayos clínicos de fase 1, destinados a verificar el carácter inocuo de la vacuna en el ser humano comenzaron a inicios de este año, después de una larga experimentación en animales de laboratorio.

Las investigaciones están basadas en la producción de anticuerpos contra la ureasis -la proteína que le permite a la Helicobacter Pylori resistir el medio ácido del estómago- con el fin de inhibir su acción.

Los resultados en laboratorio son alentadores, aunque también debieron abordar el problema de las defensas inmunitarias del estómago, lo que en el ser humano será ciertamente más complejo y delicado.

Por último, esas experiencias demostraron que la inhibición de la ureasis producía un efecto curativo en una úlcera ya instalada, por lo cual la vacuna que desarrollarán Pasteur-Merieux y Oravax también avanzará en esa vía terapéutica, con indudables perspectivas de éxito aunque los esfuerzos deberán proseguir aún ciertos años.

Las dos clases de úlceras más frecuentes son la duodenal y la gástrica.

En la duodenal, cuando el estómago está vacío se produce un dolor que pasa cuando la persona come algo. En la gástrica hay diversos síntomas, especialmente ardor y llenura.

El exceso de ácido se produce por diferentes estímulos, como el uso de medicamentos altamente lesivos de la mucosa (antiinflamatorios, por ejemplo), cigarrillo y alcohol, malos hábitos alimenticios (exceso de condimentos).

En el caso de la úlcera duodenal juega un papel importante el trabajo. Si la persona tiene una jornada estresante, agotadora, que genere tensión y angustia, cuidado. Se produce mucho más ácido.

Generalmente se trata de úlceras benignas, pero a veces detrás de este problema puede esconderse un cáncer, esto tratándose de la úlcera gástrica. El duodeno no tiene ese riesgo de malignidad.

Entonces, es importante que el enfermo consulte con su médico cuando presente estos malestares en la boca del estómago, especialmente si son continuos y prolongados.

Las complicaciones tienen que ver con la perforación de la úlcera que ocasiona dolor intenso, vómito y requiere de cirugía inmediata. O la estrechez del órgano donde esté la úlcera producida por las continuas úlceras que se forman y cicatrizan.

La mejor manera de saber si es úlcera, si está avanzada o si es un cáncer, es mediante la endoscopia, un procedimiento sencillo y cada día más común y que permite tomar la biopsia para determinar la naturaleza de la lesión. También se utiliza la radiografía y otros exámenes complementarios.

Generalmente la úlcera se trata con medicamentos y algunos cambios en los hábitos alimenticios y en general del nivel de vida. Anteriormente se utilizaban dietas basadas en el consumo de leche, pero ya no. Lo importante es no automedicarse porque aunque existan síntomas similares la causa puede ser diferente.