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PABLO MILANÉS SIGUE SIENDO UN MARGINAL

La música está por encima de bloqueos económicos y de fugitivos desesperados. Es en sí misma una vía de escape y la posibilidad del regreso. La luz en la celda del prisionero. Por eso, uno de los primero objetos que los inmigrantes guardan en su mochila es una casete con música de donde vienen.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Es que esas pueden ser algunas de las razones del éxito y la permanencia de Pablo Milanés, el Querido Pablo de Luis Eduardo Aute, Víctor Manuel, Ana Belén, Chico Buarque o Joan Manuel Serrat. Sus canciones, a pesar de estar cargadas de ideología, son superiores a los sectarismos. Se cuentan por millares los yuppies neoliberales que en sus Mercedes Benz ponen a sonar el compacto de El breve espacio en que no estás; igual sucede con los últimos exponentes de esa especie en extinción conocida como los mamertos, que quieren construir su propia versión de la historia a golpes de Yo pisaré las calles nuevamente. No es una coincidencia ideológica es simplemente una identificación estética.

Milanés trasciende el mar Caribe y hace rato salió de Cuba. El Pablo de hoy es un viejo maestro que tiene un séquito de discípulos disperso por los países de tradición hispana. Fue uno de los padres de una generación que hizo de la música un llamado de conciencia, un coro de voces que pedían la utopía. Un grupo de creadores que quiso hacer de la poesía canción y de la canción poesía. Esa certeza de compartir un sueño lo llevó a salir al escenario y cantar canciones con algunos de los grandes cantautores del América Latina y España.

Por la línea del teléfono Milanés suena distante, extraña a su Cuba pues se encuentra radicado en Veracruz, México, donde graba un nuevo disco. Además, prepara su nueva gira por Colombia, la cual comenzará el 17 de mayo en Medellín en el Coliseo Iván de Bedout, el 19 estará en Cali en Coliseo El Pueblo y el 20 de mayo en el Auditorio de Los Deportes, de Santa Fe de Bogotá.

Qué lo ha llevado a trabajar con cantantes como Chico Buarque o Víctor Manuel?.

A lo largo de mi carrera he trabajado con cantantes de casi toda Latinoamérica. He compartido escenario con Chico Buarque, con cantantes argentinos, muchos españoles y también venezolanos, por desgracia con ningún colombiano. Con todos ellos me une una gran amistad y sobre todo una identidad estética.

Cuando hablo de estética me refiero a la diferencia. Lo que hacen los brasileños es muy distinto a lo mío, son cosas que a pesar de sonar muy diferentes, comparten un código general. La coincidencia está en la búsqueda y eso no implica una nacionalidad determinada.

En los últimos años se ha producido una gran salida de músicos cubanos hacia otras partes de Latinoamérica. Obedece esto solamente a una cuestión social o también hay una búsqueda artística? La situación en mi país es muy difícil. Es indiscutible que no es lo mismo que hace cinco años. A nivel tecnológico, es decir técnicas de grabación y todo lo demás, estamos muy atrás; eso ha obligado a muchos músicos a buscar nuevas posibilidades para desarrollar su trabajo. Esto último es, entre otras cosas, una tradición de Cuba; nosotros hacemos una búsqueda por todo el mundo, queremos dejar huella por donde vamos pasando, bien sea Europa o cualquier otra parte. Además, yo creo que el músico debe viajar para que pueda confrontar su experiencia con la de otros.

Cuál es la tendencia de la nueva trova a finales del siglo XX? La nueva trova no es estática. Depende mucho de las nuevas generaciones. Está en constante movimiento. En este momento lo que impera en Cuba es el desarrollo del son. Está en todas las manifestaciones populares.

Afortunadamente en Cuba tenemos una gran tradición de músicos. Las escuelas tienen una producción de mucha calidad y con eso está asegurada la renovación.

Afecta mucho a la música cubana el retraso tecnológico? El hecho de estar marginados de la tecnología no exime a los músicos de hacer buenas canciones. La calidad está dada por la capacidad. Cuba no tiene nada que ver con los adelantos en técnicas de grabación y todo eso; solamente hacemos música.

Pero gracias a su prestigio usted tiene la oportunidad de grabar en el exterior...

La oportunidad de confrontar mi arte con otros países tampoco me da ningún privilegio. Yo también soy un marginado y un bloqueado. Yo trabajo con compañías independientes. Nunca he grabado para una multinacional. Siempre cuento como un marginal. Mis presentaciones personales son las vitales. El contacto directo es lo único que me salva de no ser un desconocido.

Como marcha la Fundación para la Promoción de la Cultura Cubana Pablo Milanés ? En estos momentos cumple la etapa de asentamiento. Lo que sigue es lograr un prestigio dentro del arte internacional para poder dar marcha a los diversos proyectos de la fundación, entre ellos la disquera y las grandes peñas que representen a la fundación en todo el mundo.

Qué tanto ha contribuido a la difusión de la cultura cubana el éxito de la película Fresa y Chocolate ? Toda obra que se haga con calidad, como Fresa y chocolate, y que además exponga lo que sucede en Cuba, es buena para el país. A esa película hay que darle el mérito de que es una obra pensada con ojo crítico algo que muchos piensan que no existen en Latinoamérica.