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EL CINEMATOGRÁFICO REGRESO DEL EBOLA

El virus Ebola, agente productor de una de las fiebres hemorrágicas mortales que aparecieron en los años setenta acaba de reaparecer.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El virus produjo unos 500 casos de infección a finales de la década mencionada, en Zaire y Sudán, siendo especialmente letal, con una mortalidad entre el 50 y el 80 por ciento de las personas afectadas. Posteriormente desapareció, no habiéndose registrado ningún otro caso hasta el momento.

Durante el pasado mes de octubre y noviembre se produjeron en Costa de Marfil (Africa Occidental) una serie de muertes no explicadas entre chimpancés, lo que hizo que se estuviera investigando el problema, y en el curso de estos trabajos, un etnólogo suizo, que estuvo practicando autopsias de chimpancés, enfermó de un proceso que, posteriormente y a través de investigaciones llevadas a cabo en el Instituto Pasteur de París, se confirmó que era una infección por el virus de Ebola.

Llama, no obstante, la atención que el paciente se ha recuperado, siendo su estado de salud satisfactorio, lo que indicaría que la virulencia del nuevo Ebola sería considerablemente menor de la que mostraba el virus de los años setenta. Según las opiniones de los científicos del Instituto Pasteur, el virus es sin duda Ebola, pero se trataría de una cepa distinta, aunque claramente relacionada con las cepas originales de Zaire y Sudán.

Por otra parte, se conoce que hace algunos años se encontró en Reston (Virginia) otro virus Ebola, que fue aislado a partir de un chimpancé en un instituto de investigación. Este virus difiere considerablemente del actualmente aislado, aunque pertenece también a la familia de los Ebola. Todo esto no hace sino destacar la enorme importancia de la variabilidad de los virus, especialmente los virus cuyo material genético es el ARN (ácido desoxidorribonucleico), dado que se cometen errores en su replicación y no disponen de un mecanismo de corrección de los mismos, como pasa en el caso de los ADN.

Otro mecanismo importante de variación bastante extendido entre varias familias de virus es la recombinación genética, que contribuye también a la adquisición rápida de propiedades distintas de algunos virus en su evolución.

Precisamente por ello y al igual que esta vez, la variación ha llevado a la presentación de una cepa al parecer atenuada, podemos encontrar otras cepas, de este u otros virus, que sean más virulentas, así como la aparición de nuevos virus.

En el caso del Ebola, pero lo podemos plantear frente a otros virus, es cuál puede ser el reservorio, ya que en este caso han pasado muchos años en que no ha reaparecido. Dónde ha estado? en qué especie animal ha perdurado sin producir enfermedad?, ya que el chimpancé parece ser un animal demasiado susceptible para que pueda infectarse de forma asintomática. De ahí que debamos, en este como en otros casos, buscar los reservorios naturales para poder estar alertas y prevenir posibles catástrofes en un futuro.

Por tanto, la vigilancia epidemiológica, con el concurso de laboratorios de investigación y unidades clínicas trabajando íntimamente, son como afirma Robert Gallo (descubridor del virus del sida), en su libro Cazadores de Virus, la mejor forma de estar preparados para estas eventualidades que con mayor o menor importancia están apareciendo de forma casi cotidiana, como lo demuestra la aparición en Australia de un nuevo Morbillivirus que ha afectado a varios caballos y a una persona a los que les ha producido la muerte.

En estos casos, la muerte se produjo por un proceso respiratorio agudo, que fue imposible de controlar. Lo más intrigante del caso es que se trata de un virus de la familia del virus del sarampión y de otros virus conocidos en distintos animales, pero nuevo.

(Ver dibujos de cómo ataca el virus de Ebola la sangre)