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BUENA COMBINACIÓN

La actitud del presidente Samper de asumir directamente la estrategia y acción de las Fuerzas Armadas contra la subversión, el narcotráfico y la inseguridad en las grandes ciudades, es realmente benéfica para el país y para los propios militares, quienes reciben de esta manera un espaldarazo presidencial que sin duda los debe motivar a redoblar esfuerzos en su lucha contra las distintas manifestaciones de violencia en la nación.

13 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El Estado colombiano no puede bajar la guardia frente a las amenazas de desestabilización que representan la subversión, el narcotráfico y la delincuencia común. Por ello confiamos en un avance constante de las fuerzas del orden, que en los últimos meses han obtenido un balance muy positivo. Estamos seguros de que con el ambicioso Plan de Inversiones anunciado por el propio Presidente hace unas semanas, que incluye prioridades en temas que compartimos, como la inteligencia, comunicaciones y adquisición de helicópteros, el Gobierno avanza por el camino adecuado en un frente tan delicado para el futuro del país.

El Jefe del Estado, con dos visitas en menos de un mes a la sede de las Fuerzas Militares, ha ofrecido un respaldo de singular trascendencia a la labor que cumple la institución en beneficio de la nación. Los colombianos debemos reconocer la actitud firme y serena con que el primer mandatario ha manejado complejas situaciones de orden público. Además, Samper ha interpretado a todos los compatriotas cuando, sin desconocer lo alcanzado, solicita más resultados concretos en la lucha contra quienes permanecen al margen de la ley. Esta ofensiva lanzada contra el crimen, estamos seguros, cuenta con la dedicación y el profesionalismo de nuestros soldados y la solidaridad activa del pueblo colombiano, cansado de tanta violencia.

Tiene asimismo el primer mandatario el respaldo y reconocimiento de millones de colombianos de bien en la ofensiva que busca la captura de los principales capos del narcotráfico. En sus actividades ilícitas, estos siniestros personajes han provocado graves perjuicios al país, tanto en el frente interno como a nivel internacional.

Nadie puede desconocer, ni aquí ni en el exterior, los éxitos en la lucha contra el Cartel de Cali, que se encuentra cercado. Las numerosas detenciones, las incautaciones de químicos, el decomiso de aviones, el desmantelamiento de sus redes financieras y de comunicaciones, son pruebas fehacientes del esfuerzo conjunto de las autoridades y que confiamos en que culmine más temprano que tarde con la captura de los cabecillas de la criminal actividad. Este es el final que la gran mayoría de colombianos esperan con ansiedad, no para satisfacer imposiciones externas, que el Gobierno ha rechazado enérgicamente, con razón, sino para solucionar uno de los más graves problemas internos.

* * * A las Fuerzas Armadas las respalda y les agradece todo el país, sin distinción de partidos políticos o de clases sociales, porque cada colombiano tiene en su mente, en lo más profundo de su espíritu, el sacrificio de tantos oficiales de baja y alta graduación, caídos en la lucha contra el narcotráfico y la subversión. A nuestros soldados, aquellos que yacen en los hospitales mutilados por las minas colocadas por la delincuencia, el país les debe mucho. Y así lo expresa hoy, cuando la unidad militar, comandada por su jefe natural, el Presidente de la República, emprende un nuevo capítulo en la campaña contra las fuerzas del mal.