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EN LAS FINANZAS, NO TODO EL PODER SE CONCENTRA EN NUEVA YORK

Pasó casi desapercibido. Meses atrás, Robert Addison Day Jr. invitó a Bill Clinton a dar una vuelta en su yate de 21 metros de eslora frente a las costas de Martha s Vineyard, una isla de Massachusetts.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero, quién es Robert Day? Este gestor de fondos de Los Angeles _que tiene 51 años y disfruta de los cigarros Macanudo_ ha jugado papeles muy importantes, aunque siempre discretos, en las operaciones hostiles de compra de Santa Fe Pacific Corp., Blockbuster Entertainment Corp. y, más recientemente, Chrysler Corp.

Como titular del 9% de Santa Fe y del 3,2% de Blockbuster, Day ayudó a decidir estas adquisiciones al respaldar a los ganadores con los votos de su firma de inversiones, Trust Co. of the West (TCW). Probablemente fue el voto clave , indica Frank Biondi, presidente ejecutivo de Viacom Inc., que fue la empresa que adquirió a Blockbuster. Pero como titular del 2,1% de Chrysler, los esfuerzos de Day por instigar a la plana ejecutiva de Chrysler a intentar una adquisición de la empresa no han dado resultados hasta ahora, aunque sí le han significado una fama a la cual no está acostumbrado.

Nada al azar Day pudo darse el lujo de ser discreto durante las dos décadas que tardó en montar TCW Group Inc., la matriz de su firma de inversiones. La empresa creció de los US$2 millones en activos que tenía en 1971 a US$48.000 millones en la actualidad. Sus clientes no eran inversores de poca monta sino un grupo elite de individuos acaudalados e inversores de instituciones tan prestigiosas como Philip Morris Cos., Atlantic Richfield Co. y las universidades Rockefeller y Yale. Pero ahora la situación ha cambiado y tanto él como su firma están sujetos al escrutinio público y a las críticas.

Day es nieto del fundador de la petrolera Superior Oil Co. y pudo haber optado por no trabajar ni un solo día de su vida. Sin embargo, trabaja con ahínco. En los viajes largos suele llevar tres maletas llenas de material para leer. Los que lo conocen dicen que es muy seguro de sí y que en los negocios no deja ni un sólo factor al azar.

Day decidió montar TCW con un elenco de ejecutivos sobresalientes en decenas de especialidades de la inversión, desde valores hipotecarios hasta bonos basura pasando por bienes raíces. GTE Corp., por ejemplo, utiliza los servicios de TCW para gestionar sus inversiones en bienes raíces, deuda de mercados emergentes y en el sector energético.

Los únicos activos que Day gestiona personalmente son los US$3.800 millones que la firma tiene colocados en bolsa, en firmas como Chrysler, Santa Fe y Blockbuster. Pero su participación en TCW, de alrededor del 35%, más su herencia personal, lo coloca en la lista de los 400 estadounidenses más ricos del país de la revista Forbes. Su patrimonio neto se calcula en unos US$375 millones.

Como lo demuestra su paseo en yate con el presidente Clinton, Day maniobra en círculos muy restringidos. Caza codornices en Texas con Robert Mosbacher, ex secretario de Comercio de EE.UU., y se junta con Henry Kissinger, ex secretario de Estado y miembro del consejo de TCW.

Para trasladarse entre sus mansiones en Beverly Hills, en California; Sun Valley, en Idaho; la isla Martha s Vineyard y la elegante Quinta Avenida de Nueva York, utiliza un jet Hawker Siddeley.

Ofertas hostiles En 1984, ayudó a su madre, Willametta Day, a ganarle a su tío, Howard Keck, en una batalla por el control de Superior Oil. Después, a toda prisa, la empresa se vendió a Mobil Corp. Fue muy convincente , dijo Don Carter, encargado de organizar la operación, quien recuerda que Day compartió la tarea de convencer a los accionistas más importantes de Superior.

Day fue uno de los primeros gestores de fondos de EE.UU. en tratar de lograr _y conseguir_ una buena rentabilidad al invertir en mercados emergentes, lo que ayudó a duplicar con creces los activos gestionados por TCW en el período entre 1990 y 1993.

En México y Argentina Mosbacher recuerda el año en que su esposa, Georgette, obtuvo una rentabilidad del 37% por sus inversiones de TCW. Pero su firma quedó atrapada el año pasado, cuando estos mercados cayeron. A fines de 1994, las dos posiciones más grandes de la firma, después de Chrysler, estaban en México y en Argentina.

El crecimiento de la firma ha decaído y su brillante reputación también se ha opacado algo. El año pasado, las pérdidas de algunos de sus grandes fondos de inversión de renta fija superaron el promedio del mercado.

Las pérdidas redujeron en US$2.000 millones, un 29%, la cantidad de fondos gestionados por TCW. Hace seis semanas, Howard Marks, jefe de la división de bonos basura, con posiciones superiores a los US$7.000 millones, dejó la firma para formar su propia compañía, con lo cual deja abierta la posibilidad de que algunos clientes lo sigan.

Day declinó ser entrevistado para este artículo. Pero el presidente de TCW, Marc Stern, dijo que la firma no necesariamente apunta a su propio crecimiento sino a los mejores rendimientos posibles para sus clientes. Agrega que los fondos de inversión comprenden sólo el 10% de los activos de TCW, y que los fondos de la empresa han experimentado este año un fuerte repunte.