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VALE LA PENA REFORMAR LA CONSTITUCIÓN

El tema de la reforma constitucional da para todo. Pero la propuesta del presidente Samper fue concreta en la medida en que planteó la necesidad de vigilar la financiación de los partidos políticos, fusionar Cámara y Senado y reformar el funcionamiento del Congreso.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para abrir el debate, EL TIEMPO invitó a cuatro personas que conocen a fondo la problemática. Rodrigo Losada, director de ciencia política de la Universidad Javeriana; Pedro Santana, politólogo y miembro de la comisión que nombró el Gobierno; Luis Guillermo Nieto Roa, ex constituyente, y Eduardo Pizano, senador.

Vale la pena transformar la incipiente Carta política? Para Nieto Roa, mediante leyes se pueden lograr los cambios que propone el Presidente. No tiene sentido embarcarse en una amplia reforma cuando el Congreso puede legislar, si quiere, sobre esos temas. El problema, agregó Nieto, es que el Congreso no ha querido utilizar todas las herramientas que le dio la Constitución de 1991.

Eduardo Pizano es severo crítico del momento, de la coyuntura en que se produjo la propuesta del Presidente, a su juicio, la hizo como mecanismo para distraer la atención de los grandes problemas por los que está atravesando el país. Pero si hay que hacer una reforma, pues se hace .

Para Santana, vale la pena emprender unos cambios profundos en la estructura de los partidos, en su funcionamiento y, sobre todo, en la necesidad de democratizarlos. Su criterio es que la Constituyente fracasó en la transformación de dos aspectos sustanciales de la vida del país: el Congreso y las Fuerzas Armadas. Y si esos cambios se logran mediante una reforma constitucional, pues que sea.

Y Para Losada, la reforma constitucional no es necesaria. sobre todo si es de envergadura. A su juicio, existe un espíritu muy negativo frente al Congreso, cuando, trabajando a su propio ritmo, ha legislado sobre materias importantes. Los partidos, dijo, no tienen por qué ser la panacea de una sociedad, como lo fueron en siglos anteriores. Los partidos pueden ser organizaciones electorales importantes. Otras funciones de la vida en sociedad las ejercen los medios de comunicación, las organizaciones cívicas etc.

El asunto es hasta qué punto el Congreso, al emprender una reforma sustancial, termine reviviendo privilegios que fueron extirpados por la Constituyente como, por ejemplo, el severo régimen de inhabilidades e incompatibilidades. hay que ser muy cuidadosos, coincidieron, pues sectores del Congreso son revanchistas.

Losada, por ejemplo, considera que la reforma al Congreso es inocua. Los grandes problemas del país consisten en la corrupción, la generalizada impunidad, la calidad de la educación y la competitividad del país frente a un mundo cada vez más interdependiente.

Estas fueron las preguntas que EL TIEMPO formuló a los invitados al debate : 1- Para usted, cuál es el origen de la propuesta del presidente, que muchos han calificado como una cortina de humo? 2- Hay que emprender, como lo propone el presidente Samper, una reforma del Congreso? 3- Está de acuerdo con hacer una reforma constitucional para modificar el régimen de financiación de las campañas políticas? 4- Piensa que debe haber una o dos cámaras legislativas? 5- Cree que la reforma debe realizarse para renovar los partidos políticos? 6- Existe el peligro de dejar un boquete por el que se cuelen reformas para revivir viejos vicios del Congreso? Está preparado este Congreso para realizar dicha reforma? Luis Guillermo Nieto Roa Ex constituyente 1- No comparto que sea un sofisma de distracción sobre temas puramente coyunturales que afecten directamente al Presidente.

Creo que el presidente se da cuenta que hay una situación política casi aberrante y que hace difícil cualquier planteamiento de administración pública. Esa conciencia lo ha llevado a buscar solución a una situación del país que se está volviendo inmanejable. Lo que sí creo es que la propuesta es equivocada.

2- Me parece que con la Constitución de 1991 el Congreso quedó en forma inmejorable, con un tratamiento que le daría todas las posibilidades de ser magnífico. Y si no resulta así, no es porque estructuralmente haya que buscarle una fórmula distinta, sino, lo que está haciendo agua son las costumbres políticas y la composición humana de la clase política.

El país no puede continuar con una clase política y unas costumbres políticas como las actuales. Creo que la Constitución no puede contener el mecanismo de renovación de la clase política ni el mecanismo para modificar las costumbres políticas. las constituciones son, por definición, estructurales, y esta es una situación coyunturales.

3- Vale la pena hacer énfasis en que el problema de la financiación de las campañas y de la corrupción de la clase política no es del Partido Liberal. En forma puramente circunstancial están cayendo sólo liberales, cosa que uno podría explicar en el sentido de que el Cartel de Cali siempre ha sido muy inclinado a ese sector de la política desde hace muchos años.

4- Uno puede tener una sola cámara, modificarle sus procedimiento, sus competencias, pero al final, si no se le ha introducido una modificación sustancial de las costumbres políticas, de los actores, no va a suceder nada.

5- Disiento de Pedro Santana en que la Constitución deba reformarse para permitir que se organicen internamente los partidos con determinados cánones de comportamiento. La democracia consiste en que cada cual haga políticamente lo que quiera dentro del esquema del bien común, y no hay razón para que sea forzoso que quien se afilie a un partido se encuentre con tal o cual condición.

Creo que la regulación actual es suficiente. Lo que en mi concepto se hace obligado es provocar la remoción de la clase política y con ella el cambio de las costumbres, y forzar la participación de los ciudadanos en la actividad político electoral.

6-Si el presidente introduce el tema en el Congreso, vamos a terminar en un retroceso frente a la Constitución de 1991 en materia de lo que se hizo para equilibrar los poderes.

Eduardo Pizano Senador de la República, Nueva Fuerza Democrática 1- El origen de la propuesta no es bueno. Es un Presidente sometido al escrutinio de la opinión pública acerca de la fuente de recursos de la campaña. Está buscando botar una serie de cortinas de humo para que nadie vuelva a hablar del problema. Es ilegítimo que el Presidente llame a un grupo de amigos que tienen una idea de lo que debe ser el congreso para que le preparen un proyecto de reforma que no tiene ninguna legitimidad en la calle. Otra cosa es que sí hay áreas donde debe haber una reforma.

2- Se hagan una o dos cámaras, el Congreso va a seguir exactamente igual. Creo en la participación voluntaria, pero cuando a la gente se le da el derecho a participar y no lo hace hay que obligarla. El voto obligatorio es necesario para que surjan nuevas figuras y puedan tomar el control de las instituciones.

3- Cuando se habla de financiación de las campañas políticas sabemos que hay un problema, pero donde realmente hubo un problema fue en la elección del liberalismo. Hay seis senadores duramente cuestionados por haber recibido dinero del narcotráfico en las elecciones para la segunda vuelta presidencial.

El problema no es sólo del narcotráfico, es toda clase de platas con mala intención. Hay una cantidad de contratistas que están detrás de los alcaldes para financiarlos, esperando que les den el contrato para hacer un puente.

4- Me parece insignificante el debate sobre si debemos tener una o dos cámaras. Me pregunto si no valdrá la pena, mejor, establecer un servicio civil más inamovible, pues ahí es donde está el entreguismo de un Congreso hacia un ejecutivo, para aprobarle lo que presente por cuenta de unos puestos.

A la gente, que piensa que uno es el que da empleo o el tipo que lleva los tubos, hay es que concientizarla sobre para qué sirve el Congreso.

5- Se necesitan reformas, pero no solamente en el Congreso. Pero para eso no se necesita una reforma a la constitución.

6- La gente está diciendo: Van a reformar la Constitución? Si la Constitución ya sido reformada en cinco o seis artículos.

Se está dando un proceso adicional de cambio en la Constitución. Creo que el Congreso puede hacer una reforma importante.

Pedro Santana Presidente de Viva la ciudadanía 1- Creo que la propuesta trata de responder a un problema mucho más grave, estructural.

Se trata de determinar si la Constitución de 1991, que pretendió una reforma completa de las instituciones políticas funcionó en esa materia o no.

2- El Congreso fue bastante bien refundado en la Constitución del 91. Se le entregaron poderes, pero el Congreso no ejerce esas funciones importantes que se le asignaron.

Ustedes creen que el Congreso fue escenario importante para debatir el Plan Nacional de Desarrollo? Es una vergenza la manera como el anterior y este Congreso no han hecho uso de los mecanismos de control político que les entregó la Constitución.

3- A todas luces hay un problema en el financiamiento de las campañas, pero ese no es sólo del Partido Liberal, es de toda la clase política.

4- A donde hay que llevar el debate -no sé si el Presidente lo llevará hasta allá- no es simplemente a saber si una o dos cámaras. El problema es de la estructuración de la sociedad política en el país.

5- Los partidos en Colombia no existen. El partido liberal son doscientos caudillos con 20 mil votos, el conservador otro tanto. No nos tapemos los problemas estructurales que tiene la clase política. Eso de la financiación de las campañas es un problema que pudo haber hecho metástasis en cualquiera de los partidos.

Eso que le pasó al Partido Liberal ya le ha pasado al Conservador. Es un problema incontrolable porque aquí no hay transparencia pública, mecanismos de control, no existen los partidos. Son sociedades de amigos clientelistas para conseguir votos.

Rodrigo Losada Director de Ciencia Política Universidad Javeriana 1- Para mí es una jugada política para distraer la presión de la opinión pública y de los medios en particular sobre el Presidente y la financiación de la campaña.

2- Sobre la reforma al Congreso, pienso que hay problemas más de fondo que requieren solución: la impunidad, la corrupción, la calidad de la educación de la educación, la competitividad internacional. Si la propuesta obedeciera a una preocupación más de fondo, que no descarto que el Presidente tenga, si quiera poner en el tapete con plena madurez un proyecto de reforma constitucional y de los partidos, me parece que el escenario no era Cartagena, sino una alocución a todo el país, un discurso en el congreso 3- En cuanto a la financiación de campañas, hay que reducir los costos, el tiempo, las posibilidades de publicidad.

Todo esto se podría lograr sin necesidad de una reforma constitucional, se puede manejar a través de leyes.

4- Este es un debate bizantino. No conozco evidencias claras de que un congreso unicameral sea más eficiente y representativo que uno bicameral.

Si uno lo mira por la rapidez, parece mejor una cámara que dos, pero si lo mira por la madurez en el debate, la representatividad, puede llegar a concluir que es más sensato tener un congreso de dos cámaras.

5- Respecto a la reforma de partidos, hay también un falso problema. Los partidos políticos son un fenómeno del siglo pasado y comienzos de este. Excepto como organizaciones de campaña electoral, en el futuro no tendrán que hacer. Perdieron el espacio de representación y articulación de intereses que tenían cuando aparecieron.

Hoy se necesita más bien flexibilidad en los compromisos de los congresistas, que, según las circunstancias, respalden una u otra medida.

6- Difícilmente la reforma política saldría de este Congreso. Sin embargo, considero que sería un error embarcarnos en este momento en un proceso de reforma constitucional.. Fue un error del Presidente haberla planteado.

La reforma política se puede adelantar en materia de financiación de campañas en este Congreso, a pesar de las personas que tengan vínculos con el narcotráfico. Creo que la mayoría alcanza a ser suficiente para sacar adelante una legislación que reduzca las posibilidaes de penetración de narcodinero en las campañas o que traslade el peso de la financiación al Estado.