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MUJERES TRABAJADORAS Y ACOSADAS

Más del 50 por ciento de las mujeres que trabajan afirman que son las proveedoras de, al menos, la mitad de los ingresos del hogar, según un estudio del Instituto Louis Harris, de Estados Unidos.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las mujeres son las nuevas proveedoras de la familia, destacó Colleen Keast, directora de la Fundación Whirpool, uno de los grupos patrocinadores del estudio. La encuesta del Instituto, dice ella, demuestra que se debe poner fin al debate sobre si las mujeres deben o no trabajar .

El estudio precisa que un 48 por ciento de las mujeres casadas dice que aportan al hogar la mitad o más de los ingresos de la familia. Además, un 18 por ciento de ellas sostienen ser las únicas personas proveedoras de ingresos en el seno del hogar.

Según los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, las mujeres casadas fueron las proveedoras en 1993 de una media del 41 por ciento de los ingresos de la familia.

A pesar de estas cifras, un 64 por ciento de las mujeres dice, no obstante, que el trabajo del esposo ofrece más seguridad financiera que el suyo propio. El estudio del Instituto está basado en una encuesta en la que participaron 1.502 mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y 55 años, y 460 hombres.

El sondeo revela, por otra parte, que un 31 por ciento de las mujeres y un 21 por ciento de los hombres dicen que, en vez de ir a trabajar, preferirían quedarse en casa para cuidar de su familia si tuvieran suficiente dinero.

Cariocas acosadas Por otro lado, una encuesta realizada entre mujeres que trabajan en Brasil reveló que el 30 por ciento ha sufrido algún tipo de acoso sexual, según informó Ricardo de Almeida Prado Xavier, presidente de Manejo y Asesoría de Recursos Humanos, firma que realizó la investigación.

Según los resultados del sondeo la situación de acoso sexual proviene por lo general de los compañeros de trabajo o del jefe y afecta de forma frecuente al 39 por ciento de las mujeres y, por una vez, al 26 por ciento de las mismas.

La empresa entrevistó a secretarias, asesoras, jefes, gerentes y directoras de diferentes empresas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Campinas y Belo Horizonte. El promotor de justicia, Eduardo Roberto Alcántara del Campo, agregó que sólo una de las delegaciones de la mujer en la ciudad de Sao Paulo registra cada mes un promedio de dos quejas de asedio sexual.

A pesar del número de denuncias, comprobar el acoso y condenar al culpable es un asunto difícil pues la mayoría de las veces no hay pruebas y sólo se cuenta con la palabra de la víctima, que no sirve para inculpar al agresor.

Para la legislación de Brasil el asedio sexual en el trabajo no se considera un delito y por ello los procesos judiciales quedan inscritos en las categorías de constreñimiento ilegal (pena de tres meses a un año de detención), ofensa al pudor (que se castiga con multa) o perturbación a la tranquilidad (de 15 días a 2 meses de prisión con derecho a fianza).