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LA PRESERVACIÓN ALEMANA

La contaminación ambiental no es un problema de unos pocos o de regiones especiales del planeta.

13 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Es una preocupación de todos los gobiernos que ven oscurecido su futuro por una capa de polución invivible en el próximo siglo.

Una de las causas del fenómeno es la industrialización de algunos países.

Por eso naciones como Alemania, se preocupan por generar programas de protección del medio ambiente, buscando cuidar los recursos vitales más allá de la productividad.

En ese país la industria y el sector privado, afirma un documento de la Embajada alemana en Colombia, reconocieron que entre economía y ecología no tiene por qué haber una contradicción.

En esa nación actualmente trabaja más de medio millón de personas en el sector de la protección ambiental.

Además, surgió una nueva rama de la industria que se encarga de producir sistemas de alta tecnología para evitar la contaminación.

Esos productos han sido denominados Eco-high-tech made in Germany y a nivel mundial concentran más del 10 por ciento del comercio mundial en ese ramo.

La política medioambiental es competencia del Ministerio Federal del Medio Ambiente, aunque cada uno de los estados posee su propio organismo de control.

La política del gobierno federal alemán se rige por los siguientes principios: La prevención, en la que, como su nombre la indica, se previene y se evitan los riesgo de daño ecológico.

El principio del Contaminador-Pagador, en el que no es la comunidad, sino el agente que ocasiona un impacto ecológico o degrada el ecosistema es quien debe pagar y responder por el daño causado.

El principio de Cooperación, con el cual el estado hace participar al sistema económico, a los ciudadanos y a los grupos sociales en la solución de los problemas relacionados con el tema.

Estas estrategias se guían por el principio del desarrollo sostenible y ecocompartible, que implica la participación de todos los ciudadanos y sectores de ese país.

Aparentemente es sólo un modelo meramente teórico como el de muchas partes del mundo, pero la verdad es que los ciudadanos alemanes están preocupados por vivir en espacios donde se pueda respirar aire puro y el agua sea saludable.

Para poder abordar el problema en los variados frentes en que se presenta, existen programas específicos para cada área.

Así, por ejemplo, la protección atmosférica que afecta de manera notable a los bosques nativos cuenta con un detallado programa que impone controles a las emisiones de contaminantes, ya sea en las fuentes o usando filtros para sustancias nocivas.

Cabe anotar que el 68 por ciento de los bosques germanos presentan daños y que sólo el 32 por ciento son considerados sanos.

Ese daño lo producen las centrales térmicas, la calefacción y los vehículos.

En ese renglón del control se logró que entre los años 1983 y 1993 la emisión de dióxido de azufre de las centrales térmicas disminuyera en un 84 por ciento.

Los vehículos nuevos, por su parte, debe ir equipados de un sistema óptimo de depuración que reduzca la contaminación. Esa norma se extiende a todos los países de la Unión Europea.

Pero como el problema no termina ahí, la contaminación acústica también tienen sus programas de protección en los centro urbanos que es donde más se presenta.

Para ello, algunas calles de las principales ciudades son neutralizadas con pequeñas depresiones o badenes especiales que suprimen y absorben lo niveles de ruido.

En edificios cercanos a vías férreas se colocan aislamiento que evitan daños a las personas.

En materia de aguas y mares, los municipios poseen plantas de tratamiento biológico para disminuir los contenidos contaminantes.

En ese sector se destaca la incidencia de una ley de tasas sobre evacuación de aguas residuales, que obliga a los municipios y a la industria a reducir drásticamente las sustancias nocivas y orgánicas que llevan esas aguas.

Ríos como el Rin y el Meno que a comienzos de los años setenta se daban por muertos biológicos fueron regenerados y hoy en ellos habitan algunas variedades de peces.

También existen programas de protección para los biotopos y las biocenosis, que en palabras más sencillas son el paisaje y la fauna y flora respectivamente.

El crecimiento de las redes de comunicación fueron deprimiendo el territorio natural y por eso hoy el rescate de esas aéreas es prioritario.

Lo más importante es que el mundo comprenda las dimensiones del daño que se la ha causado a la madre tierra en aras del desarrollo.

De la misma manera, vale la pena copiar los buenos ejemplos de otras partes.