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PROFESIÓN DE VALOR

Nunca antes el día de la enfermera había tenido tanto valor como el que significa hoy para el gremio de la salud. No se trata de resaltar de nuevo las virtudes, dedicación, abnegación y devoción de estas santas, cuyo símbolo es la Madre Teresa de Calcuta.

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El cuerpo médico y en general el personal de salud, tenemos que rendirles un homenaje de desagravio, expresarles una voz de aliento y un deseo de coraje, ante la infamia de que son víctimas las enfermeras colombianas y que hoy se encarnan en la figura de Gladys Yolanda Villota, quien viene de una familia nariñense prestante, caracterizada por su devoción hacia la medicina y ciencias de la salud, y varios de sus hermanos son destacados especialistas.

Precisamente cuando en el país se celebra su día, la enfermera jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos neonatales de Kennedy permanece encarcelada, sin que se le haya probado su culpabilidad en la muerte de los cinco recién nacidos. Sin embargo, ella fue condenada a priori por un sector sensacionalista de la prensa, la justicia reactiva y por altos funcionarios que, con el fin de cuidar su imagen política, no les inmutó que se crucificara a una inocente, que lo es hasta cuando se demuestre lo contrario.

El trato informativo que se le ha dado a este trágico episodio, parece estar tomando dimensiones demenciales. Esta semana la enfermera Miriam Rueda, trabajadora de una clínica privada, fue gravemente herida, en el sector de Chapinero, por un criminal desconocido. Se recupera en la UCI del hospital San Juan de Dios, donde fue operada por heridas en hígado, intestinos y parte del pulmón.

Son hechos relacionados con el episodio de Kennedy? No podemos saberlo. Pero lo cierto es que en la mayoría de los hospitales de Bogotá, centros médicos y clínicas se les ha pedido a las enfermeras que eviten llevar puesto su uniforme, sobre todo si van a transitar por las calles.

Las muertes en el hospital de Kennedy no están claras, pero a pesar de no haber pruebas, Gladys Yolanda Villota está detenida. Sin embargo, la gente debe conocer otras cosas: esa enfermera es la que menos posibilidades tenía de equivocarse en todo el hospital. Llevaba una carrera brillante y durante once años sólo había trabajado con recién nacidos. No hay otra persona con mayor experiencia que ella en neonatos. Nunca había cometido un solo error, pero quisieron manchar su hoja profesional al asociarla con una investigación administrativa en la que estuvo involucrado gran parte del personal del hospital.

También la gente debe saber que el frasco Pavulon, la sustancia conque fueron intoxicados los bebés, no ha sido encontrado y que en esos días nunca hubo necesidad de utilizar ni una sola gota de ese medicamento en dicha unidad.

Además, se trata de una droga que se usa corrientemente en anestesia y sólo se envía a pediatría con una fórmula firmada por un médico responsable.

Algún médico la solicitó? Existe la fórmula? Cómo llegó al suero donde se diluyen las ampolletas? Quién lo mezcló? Por qué lo hicieron? Son interrogantes que debe aclarar la justicia y aplicar el peso de la ley a los responsables, pero cada vez se hace menos probable la hipótesis de un simple error humano .

Mientras tanto, el cuerpo médico y el gremio de la salud debemos acompañar a Gladys Yolanda Villota, expresarle nuestra solidaridad y confianza de que existe justicia, a pesar de que algunos encargados de administrarla sigan la corriente del nefasto filósofo , autor de la célebre frase: más vale un inocente preso que un criminal libre .