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LA CAJA DE TORTURAS:

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Los buses de servicio público ya no son solo un tormento para los que esperan sino también para los que los toman, pues a los choferes les ha dado por poner la música a todo volumen, fumar como si tuvieran encima un proceso penal y recoger todo tipo de cantantes, vendedores, ex drogadictos y ex presidiarios que cuentan su drama con cristianismo para que les den una moneda y hasta varados que argumentan que nadie les da trabajo y por eso prefieren pedir que robar. El pobre pasajero ya no sabe si taparse los oídos, agarrar la billetera, repartir monedas, ponerse a llorar o leer la biblia. De razón la gente ya se baja de los buses igual que los choferes: renegando, de mal genio y con ganas de llegar a su casa a descansar.