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UN MISTERIO LA FUGA DE COMISARIO VENEZOLANO

Los funcionarios de la Fiscalía tienen hoy serias dudas sobre lo que quiso decir el embajador de Venezuela en Colombia, Abdón Vivas Terán, cuando les dijo voy a proceder .

11 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El lunes, después de once meses de investigación, una fiscal seccional de Bogotá encargada de seguir los rastros de más de 2.000 carros robados en el vecino país e introducidos de manera ilegal en Colombia, encontró méritos suficientes para ordenar la captura del que aparentemente era funcionario de la Embajada.

Al parecer, porque si bien figura como representante en Colombia del Ministerio del Interior de Venezuela (equivalente al DAS) y tiene una oficina en la propia sede de la Embajada, Eduardo Ramón Iglesias Pérez no figura ni como auxiliar, ni como técnico, ni como funcionario administrativo de la misión en Colombia. Es más, el mismo embajador Vivas ratificó el lunes que no tenía fuero diplomático.

Iglesias, como miembro de la Disip (la dirección de inteligencia en Venezuela), se dedicaba a coordinar información y operaciones entre las autoridades de ambos países.

Luego de confirmar que la inmunidad diplomática no cubría a Iglesias, la Fiscalía decidió el lunes poco después de las 4 de la tarde librar una orden de captura en su contra por cinco presuntos delitos: estafa, concusión, concierto para delinquir, fraude procesal y falsedad ideológica.

Lo que hizo Iglesias, en pocas palabras y de acuerdo con las averiguaciones de los investigadores, a través de la Embajada, fue enviar a los medios de comunicación una lista con las placas de los carros que habían sido robados en Venezuela y que posiblemente habían sido revendidos en Colombia.

Con la lista se invitaba a los propietarios de aquellos carros a que se acercaran a la delegación diplomática con el objeto de legalizar el automotor y con la promesa de que no serían retenidos.

El colombiano con carro robado pagaba un dinero para compensar a la aseguradora venezolana que ya había tenido que pagar póliza por el hurto a los dueños originales del vehículo en su país.

Iglesias, en principio, actuaba conforme a la ley. Sin embargo, indican las pesquisas, que entre 3 y 4 millones de pesos que les exigían a quienes respondían el llamado, nunca llegaban a manos de los aseguradores venezolanos.

Aún no se ha podido establecer el número de personas que habrían sido estafadas. Sin embargo, la Fiscalía encontró ayer nuevas evidencias en allanamientos a las oficinas de un abogado colombiano que actuaba con Iglesias, abogado contra quien ya pesaba una vieja orden de captura, y que hoy, como el venezolano, está prófugo.

Entre otros delitos también se le investiga por falsedad en documento público y falsedad ideológica, pues para la estafa utilizaban unos formatos de conciliación entre el actual poseedor del carro y la compañía de seguros de Venezuela, en el cual reza textualmente que ambas partes habrían estado presentes, sin embargo los aseguradores no confirmaron a la Fiscalía que ellos hubieran estado.

Iglesias denunció 1.500 Entre otras pruebas, la Fiscalía tiene oficios remitidos por Iglesias a las autoridades colombianas donde les informa el número de placas de los carros que pueden rodar legalmente en el país.

Un hecho que ha llamado significativamente la atención de las autoridades es que fue el propio Iglesias quien notificó a las autoridades colombianas sobre un total de 1.500 carros robados.

El lunes, cuando el embajador Vivas Terán visitó la Fiscalía se mostró sorprendido, pero no dio la autorización requerida para entrar a la Embajada y capturar a Iglesias. Sólo les dijo que iba a proceder y que necesitaba consultarlo con su Gobierno.

De todas maneras desde ese mismo día el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía montó operativos alrededor de la casa de Iglesias, de la Embajada y del aeropuerto Eldorado.

Al mediodía del martes según los investigadores, un carro azul con matrícula diplomática y vidrios polarizados salió de la Embajada rumbo al aeropuerto Eldorado donde algunas personas tomaron un avión de Servivensa, sin poder interceder las autoridades que lo seguían.

Hacia las 3 de la tarde, del mismo martes, el Vicefiscal trató de comunicarse con el Embajador pero le dijeron que había viajado desde por la mañana a Venezuela, información que resultó ser falsa, pues según lo confirmó Servivensa, Vivas Terán viajó a las 6:20 de la tarde.

Todavía es un misterio quiénes iban en el carro oficial que se desplazó hasta el aeropuerto hacia el mediodía. Pues según Darío Ardila, gerente de la aerolínea, el único diplomático venezolano que viajó el martes con ellos fue el Embajador. Y, enfatizó, que Eduardo Iglesias no utilizó sus servicios. El DAS ratificó también que Iglesias no ha salido del país.

Sin embargo, la orden de captura no se ha podido hacer efectiva. Iglesias está huyendo de la ley. Javier Pedrera, funcionario de la Embajada, le dijo a EL TIEMPO que no se ha visto a Iglesias desde el lunes por la mañana, y que Vivas Terán fue a Caracas en su viaje acostumbrado de cada mes .

Iglesias pertenece a la Disip desde hace 20 años, informó Pedrera, y desde hace tres y medio estaba en Colombia. Dividía su trabajo entre una oficina en inmediaciones del estadio El Campín y la oficina de la Embajada. Su oficio es coordinar labores de policía, y últimamente venía encargándose muy efectivamente , concluyó Perera.