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EL ESTRÉS, UN MAL QUE NO TIENE SEXO

El estrés, como término, es relativamente nuevo; sin embargo, sus síntomas y consecuencias son tan antiguos como el ser humano.

11 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Dentro del grupo de personas afectadas se encuentra un alto porcentaje de mujeres. Ellas, que actualmente son más activas y que están en constante proceso de desarrollo personal y laboral, cada vez luchan más por la oportunidad de integrar el grupo de las ejecutivas exitosas.

Esa labor, por lo general implica más sacrificios, sobretodo si además son madres.

El cúmulo de labores y el exceso de actividades, generalmente se presenta por las presiones o por el esfuerzo desmedido que surge del deseo de ascender social, laboral y por lo tanto, económicamente.

A eso se suman los conflictos caseros; las madres ejecutivas, no solo soportan las tensiones que se originan en el trabajo, sino las quejas de la doméstica, las posibles dificultades con el esposo, las repentinas visitas al colegio de los hijos, la parada, camino a casa, para comprar la leche, el pan y los encargos de última hora.

Todo, en su conjunto, forma parte de la cotidianidad, pero también de las presiones propias de la mujer-madre ejecutiva que mira hacia el 2000.

Mujeres polifacéticas Desde ese punto de vista, su situación quizás es más complicada. Ellas tienen a su cargo la responsabilidad de tomar decisiones importantes para las empresas donde laboran.

Para lograrlo es indispensable moldear las energías, tener un manejo acertado de las interrelaciones personales, y sobretodo, equilibrar lo emocional y lo sicológico con un espacio laboral agradable.

El problema es más complejo de lo que parece. Por lo general, los malestares domésticos y laborales afectan la salud de los trabajadores, lo que a nivel empresarial no es nada rentable. En los Estados Unidos, las compañías gastan mucho dinero para tratar enfermedades por el estrés ergonómico, un término que ya es famoso entre los empleados y los empresarios norteamericanos dijo Dan Buchwitz, responsable de mercadear la iniciativa de la Plataforma de Salud en la Oficina de la empresa Steelcase.

La situación va más allá; así lo demuestra un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ubica al estrés como un factor determinante para los accidentes de trabajo.

Sin embargo, existen acciones elementales que de llevarse a cabo solucionarían, en parte, el problema. Como alternativas sobresalen el desarrollo de planes administrativos y gerenciales para contrarrestar el mal y la organización de los espacios de trabajo.

Su conjugación es clave para el éxito empresarial, personal y por lo tanto familiar.

Desde el hogar...

Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, los males, las presiones y adicionalmente, el estrés comienzan, diariamente, en casa.

Las madres tienen la responsabilidad de estar al tanto de la hora para levantar a los hijos, muchas veces de la ropa, de los útiles escolares, del desayuno y obviamente, de sus propias responsabilidades.

Esa cadena de funciones materno-profesionales, casi siempre se rompe. A los pequeños los deja el bus, los devuelven del colegio por un retraso en el pago de la pensión, algún día el despertador no suena o preciso, a la hora de salir a la oficina, la empleada llama para informar que no puede ir a trabajar...

Ahí surgen los problemas y el consecuente desequilibrio que redunda en los conflictos domésticos y laborales.

Si es una madre ejecutiva y autónoma en la disponibilidad de su tiempo el manejo de las situaciones es más sencillo, pero en el caso de los mandos medios o bajos, los inconvenientes son el punto de partida para el trastorno diario y por lo tanto, para posibles problemas de salud.

Son las consecuencias de las responsabilidades adquiridas como profesional y como madre; situaciones que a corto y mediano plazo afectan la salud.

Porque todos los seres humanos son susceptibles de caer en el círculo vicioso del estrés y la única forma de combatirlo es con el equilibrio y la adaptación a las circunstancias cotidianas, no solo a nivel de las relaciones personales, sino de las adecuadas estaciones de trabajo con elementos físicos y espaciales acordes con las necesidades.

Unicamente así, las nuevas generaciones de madres, y el ser humano en general, tendrán la oportunidad de mejorar a nivel personal y laboral, con beneficios que se transformarán en bienestar para quienes les rodean.