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A UN PASO DEL SIGLO XXI

Actualmente, quedar embarazada o no, cada vez más es un asunto únicamente de la mujer y no una decisión de la pareja...

11 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Con el paso de las décadas, se han extinguido las madres adolescentes que afrontaban su futuro, incluso desde las aulas- con un niño en sus brazos.

La prioridad de ellas, a las puertas del siglo XXI, es su estabilidad profesional. Piensan en escalar posiciones laborales, antes que ser madres.

Otras (no son muchas) prefieren olvidarlo. Consideran que es muy difícil educar a un hijo por la situación actual del país y prefieren un acuerdo con su pareja para evitar tener un hijo.

En general, como se necesitan varios años para llegar a las metas propuestas, la mujer se prepara para el embarazo cuando ya tiene un futuro asegurado, esté acompañada o no.

La edad promedio está por encima de los 28 años. Es la época en que la mujer ya es profesional, se ha especializado y su capacidad económica es la más adecuada para educar a sus hijos , dijo Juan Carlos Vargas, director de Profamilia.

Además de las razones profesionales, la mujer de los 90 se ha independizado de sus compañeros y sabe que si hay una separación, tendría que afrontar sola la educación y, con base en otras experiencias, hasta el sostenimiento económico de sus hijos.

Claro que ese cambio se aprecia más en mujeres que tienen como meta ingresar a la universidad y especializarse en determinada área.

Para ellas, el embarazo se convierte en un riesgo para su quehacer profesional.

El que no deseen ser madres durante su adolescencia, no significa que quieran permanecer solas, sin pareja.

Por eso, cada vez es mayor el número de mujeres jóvenes, casadas o no, que piden orientación acerca de los métodos de planificación.

Lo curioso es que ya no van solas. Hoy ellas insisten en que el problema es de la pareja y, por lo general, hacen que sus compañeros sean conscientes de la situación y los convencen de asistir a talleres sobre protección de la pareja.

Ante la necesidad de los adolescentes que solicitaban y requerían de información profesional, se creó el Centro para los Jóvenes. Allí se atienden grupos de jóvenes hasta los 19 años , explicó Vargas.

De acuerdo con los estudios anuales de Profamilia, la tendencia de las jóvenes es utilizar un método anticonceptivo que les permita llevar una relación sin preocuparse de una metida de pata .

Después del primógenito Por lo general, escogen métodos que las protegen por cinco años; tiempo que les permite cumplir con sus metas profesionales y económicas , dijo el director de Profamilia.

Cuando la mujer ha cumplido sus metas profesionales y tiene una adecuada estabilidad laboral, piensan con mayor tranquilidad en la idea de ser madres.

Se trata de una nueva etapa en la mujer profesional, que piensa con detenimiento, que consulta con su pareja y hasta con su médico de cabecera.

Claro que después de su primer hijo, según las tendencias observadas por Profamilia, las madres modernas evalúan si van a tener más hijos y toman una drástica decisión: evitarlos para siempre.

Hoy son muchas las madres que prefieren la cirugía para no tener hijos, a seguir con los métodos normales de planificación familiar. Son mujeres que ya tienen hijos , explicó el director de Profamilia.

Para hacer la intervención, existe una serie de requisitos: que la madre tenga una edad entre los 27 y los 35 años, y que mínimo tenga dos hijos. Si no se llenan los requisitos pero la pareja lo desea, se reúne una junta de médicos con el fin de decidir si se realiza la cirugía.

En Bogotá, por ejemplo, hay una tendencia a que las mujeres de escasos recursos económicos y con varios hijos, se hagan la ligadura de trompas.

Con el programa móvil de las zonas tuguriales, cada vez es mayor el número de madres que se deciden por la cirugía , dijo Vargas.

Lo curioso es que los hombre no se quedan atrás.

Con el paso de los años, las madres no están solas y sus compañeros son asequibles a los cambios y... a la vasectomía.

Los requisitos para hacer la cirugía son similares a los de la mujer. En ellos, los médicos exigen que el hombre tenga de 30 años en adelante.

Conscientes de que su vida sexual no varía y que sus eyaculaciones son normales, solo que sin espermatozoides, 6.380 hombres se realizaron la vasectomía el año pasado. Fue un 18 por ciento superior a la cifra del año anterior , dijo el director de Profamilia.

Así, poco a poco, las madres han cambiado...

Lo son en la madurez de sus vidas, en medio de su estabilidad emocional y laboral; y luego, cuando ya lo han sido, prefieren disfrutar se su vida sexual en pareja sin riesgo de volver a quedar embarazadas.