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NO SE QUEMÓ EN LA PRUEBA

A las ocho y treinta de la mañana de ayer Tatiana Castro se sentó a meditar. Le dijo a Dios que la ayudara mucho, pero se hiciera su voluntad.

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Lucía un traje rosado ceñido al cuerpo y muy mini. Iba con el pelo suelto y maquillada muy suave a su cita con el jurado. Era el Día D en toda esta maratónica jornada que es Miss Universo.

Salió muy segura a cumplir la cita. Sabía que tenía que impresionar a los diez miembros del jurado y que iba a haber unos más cuchillas que otros. Pero tenía la certeza que daría todo lo que en ella estaba para dejar la mejor impresión ante ese paredón.

Al llegar, se encontró con personas amables, pero también con uno que otro que quería rajarla , Freddy Taylor le preguntó sobre los prejuicios raciales y Tatiana muy segura respondió que ella no los conoce, que no los podía tener porque no sabe que es eso. Yo tengo sangre cristiana, algo de árabe-palestina, judía y luego mi familia llegó a Colombia y se mezcló con indígenas. Cómo puedo yo hablar de prejuicios o discriminación? , contestó.

Esto, según la propia Tatiana, rompió el hielo inicial y comenzó una conversación muy amena con todos, en un inglés perfecto.

La venezolana quiso corcharme en varias ocasiones pero no pudo. Me preguntó sobre mis compañeras (ha tenido algunos problemas con las latinas) y yo dije que todas me parecían divinas. Que no tenía absolutamente nada malo que decir sobre ellas porque todas eran queridas .

Después, una que otra pregunta simple. Cuáles son sus colores preferidos? El amarillo, por suerte, y el rosado porque es el color del amor. Y una capciosa, De qué color pintaría el mundo? le preguntó Lucerito, a lo que Tatiana contestó sin dudar ni un minuto: rosado porque ese es el color del amor .

También le hablaron de la soledad y la tristeza de ser Miss Universo; de qué pensaba sobre alejarse de su casa durante un año. La colombiana dijo que para eso estaba ahí, que para eso se había preparado y que estaba consciente de todos los sacrificios que tenía que hacer. Y finalizó con su tema preferido. Con el tema de la espiritualidad, de Dios. Estaré totalmente realizada cuando me acerque lo más posible a Dios .

Horas después, Tatiana Castro estaba almorzando sola. Estaba feliz y tranquila. Sabía que le había ido bien y está casi segura que ya se metió en el grupo de las tres finalistas.