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PROPUESTAS CALIENTES

En sus recientes intervenciones en Cartagena, el Presidente no habló de prensa sino de política. De alta política. Y fue sorprendente porque, en medio de la tempestad, soltó un trueno. O varios...

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Se dice, en efecto, que las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo no pasan por su mejor momento, en razón de las acciones de la Fiscalía contra algunos miembros de esta última rama. Ya se han registrado inclusive ciertos brotes y desplantes, encabezados por Guerra Serna y otros, a mi parecer injustificados, porque si en algo no puede entremeterse el poder ejecutivo es en las decisiones del poder judicial. Aquí el Fiscal contrario a lo que sucede en los Estados Unidos pertenece a la rama jurisdiccional y no al Gobierno. Y es en ese punto donde se entiende la razón de ser de la separación de poderes, lo cual no impide su labor armónica y complementaria, en el desarrollo de las actividades propias del Estado como conjunto.

Por qué las palabras de Samper se interpretaron como inesperadas, por parte de algunos sectores? Veamos: Cámara única: Son demasiado sutiles las diferencias y funciones hoy existentes entre Senado y Cámara. Antes había distinciones tan marcadas, como que mientras los senadores se elegían por un período de cuatro años, el de los representantes era de dos. Y mientras el Senado era considerado como una corporación de hombres mayores y más reposados ( quizá a la manera de la Cámara de los Lores ingleses?), en nuestra Cámara había más audacia y si se quiere fogosidad por parte de sus integrantes. Ahora tales diferencias son mínimas.

Qué arguye el primer mandatario para unificar el Congreso en una sola cámara, reformándolo? El hecho de que se está duplicando innecesariamente el trabajo legislativo. En este momento el Senado y la Cámara sesionan en comisiones conjuntas. Es mejor tener una sola cámara que funcione más rápido, que expida las leyes en corto plazo y a la que la gente pueda seguir más de cerca los debates políticos . Y en forma menos disgregada digo yo, para evitar su dispersión y, en ciertos casos, su soterrada extorsión ante el Gobierno.

Esta es solo una idea, según Samper. No necesariamente todos tienen que estar de acuerdo, pero lo que quiero es que haya un Congreso que responda a las exigencias de la época; más dinámico, más participativo y más actuante . Y por muchas razones comenzando por las burocráticas, que son no obstante las que podrían obstaculizar esta enmienda, seguramente sería así.

Un parlamento más reducido y respetable. Más selectivo y, paradójicamente, más representativo. Algo así como en su momento fue la Constituyente, que, con todos sus yerros y equivocaciones, finalmente traspasó la atención y el marco de lo meramente político, y encarnó otras fuerzas y opiniones.

Lo único que me pregunto es si lanzar esa bomba en medio de tantas aprehensiones como las que hoy existen dentro de la clase política tradicional, no resulta una locura? O, a lo mejor, es un globo a manera de tabla de salvación para una institución expuesta a ser sepultada por la opinión, como prevalezca una solidaridad de cuerpo mal entendida? Por eso esta propuesta debe ser digna de análisis desapasionados y serios: recomiendo para ello leer el libro del Cofrade Palacio Rudas sobre el tema del Congreso en la Constituyente, que cae como anillo al dedo.

* * * Financiación estatal única: Este es un punto todavía más neurálgico y delicado en lo que hace a la financiación de las campañas políticas, pues como anotaba Rafael Santos en su columna del domingo, el chorro de plata que hay que meterle hoy a una campaña hace vulnerable al candidato frente a los intereses de los poderosos, buenos o malos. Porque con la debida y necesaria diferenciación, la iniciativa del Presidente también va encaminada a cortar de tajo la injerencia de los grandes grupos económicos e intereses gremiales en la política colombiana . Y, por supuesto, no solo la injerencia de los llamados dineros calientes. Es que existen dineros tibios tan nocivos como los ardientes, cuando de moldear conciencias se trata.

Por eso es por lo que, ahora cuando resulta bienvenida esta discusión sobre cámara única y financiación estatal única, es bueno no olvidar que por ahí anda corriendo silenciosamente, en los pasillos del Capitolio, una propuesta en el sentido de legalizar el lobby , o cabildeo. El autor del proyecto en la Cámara, representante Ramiro Varela Marmolejo, me advertía meses atrás que la propuesta mencionada nació en la discusión del proyecto de ley de TV. Fue tan descarado y abusivo el lobby, que no pude encontrar otra salida, diferente a proponer legalizarlo . Y, aparentemente, tiene razón. Lo cual no significa que ciertas apabulladoras realidades, como la del lagarteo efectivo, haya necesariamente que legalizarlas, para corregirlas.

Sin duda es otro tema digno de analizar cuidadosamente, y de repensarlo; porque reglamentar el lobby (o cabildeo) en todas las ramas del poder público, como propone el representante Varela, podría tener en teoría un propósito loable, como es el de la transparencia en las solicitudes que favorecen intereses particulares; pero a lo peor no sería más que acabar de apartar la ley de su fín natural, que es el servicio y el fomento del bien común, para convertirla en amparo de intereses privados muchas veces tan poderosos como con frecuencia inconfesables.