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EL MONASTERIO:

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para darle un aire más angelical, pulcro e inocente al Concejo de Cali, han colocado en los pasillos y en los salones bancas de iglesia que le hacen juego a la campanita con que invitan a los concejales a confesar sus pecados en comisiones y plenarias y al reloj de péndulo que como el de las catedrales funciona y se le oyen campanadas cada que hay un temblor. Además el portabiblias de Mejía, los módulos tipo confesionario, las coronas en las cabezas de varios concejales y la lloradera por diezmos para las diferentes secretarías, van a obligar a todo el que entre al sagrado recinto a llevar camándula. Amén.