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DE CAUDILLO A MÁRTIR

Máximo Gómez, en carta a Tomás Estrada Palma, fechada en Ciego Najasa, Camagey, 22 de agosto de 1895, se refiere a la muerte de José Martí, las circunstancias que lo condujeron a Cuba y la dura labor que ha de pesar sobre Estrada al ocupar el puesto de aquél en el extranjero: ... Lo que hizo Martí es nada, lo que usted tiene que hacer ahora es lo gordo. Aquello fue la incubación, ahora es llegada la hora del parto, que después de su fracaso (el pobre) tiene que ser muy laborioso. Porque Martí, aunque no es tiempo de juzgar, empezó a torcerse y fracasar desde Fernandina hasta caer en Bocas de Dos Ríos.

14 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Seis días antes de embarcarnos lo había yo decidido a quedarse, pero un aviso publicado imprudentemente en Patria lo hizo volver atrás, y ya a mí no me fue posible convencerlo y nos echamos a la mar. Pudiera decirse que los amigos de Martí, que alocados lo endiosaban, lo empujaron a ocupar un lugar que no era el suyo y donde pereció sin beneficio para la patria y sin gloria para él. Y por qué lo dejó usted lanzarse?, pudiera observarme. A alguna distancia del enemigo le ordené se retirase, él desdeñó mi orden y mientras yo ordenaba la carga no era posible que yo mirase más a Martí. Cuando me pude apercibir de su caída, lo más que podía hacer lo hice, lanzarme sólo a ver si recogía su cadáver. No me fue posible, y puedo asegurar a usted que jamás me he visto en tanto peligro... .

En otro lugar de Cuba, preparaba el general Antonio Maceo y Grajales, al mismo tiempo que dictaba disposiciones organizando las fuerzas que correspondían a la Segunda División, el ataque sorpresivo a la zona de Gibara para asestar un golpe al corazón mismo de la reacción hispana cuando el coronel Miró Argenter le dio cuenta de la derrota de las armas cubanas en Dos Ríos, y la muerte de Martí, organizador y director civil de la Revolución, en el combate librado por el general Gómez contra las fuerzas españolas al mando del coronel Ximénez de Sandoval. Tiene relevante significación el hecho de que el mismo día en que Martí firmó, con Máximo Gómez, el Manifiesto de Montecristi, escribiera a Federico Henríquez y Carvajal una carta que, con la dirigida a Manuel Mercado, el 18 de mayo, desde el campamento de Dos Ríos, constituyen su testamento político, y en la que descubre ampliamente a esos dos fraternales amigos las proyecciones americanistas e internacionalistas y apuntadas en algunos trabajos anteriores de su obra política y revolucionaria.

En esta carta a Mercado, el último de los documentos en que Martí a lo largo de toda su copiosísima producción epistolar, periodística y de propaganda y ordenación del gran empeño independentista legó a sus compatriotas y a los hijos de las demás patrias hispanoamericanas el riquísimo tesoro de su ideología política y revolucionaria. En la mañana del día siguiente, 19 de mayo, llegó Gómez, que se hallaba en operaciones por la comarca, y, según refiere en su diario, se arengó a la tropa y Martí habló con verdadero ardor . Poco después del almuerzo reciben la noticia de que se hallaba en las cercanías un fuerte contingente de tropas españolas al mando del coronel Ximénez de Sandoval. Martí se ve al fin, por primera vez, en un campo de batalla, en riesgo de dar la vida , como él mismo acababa de decir. Y el riesgo, en un instante, se convierte en la más trágica realidad: es mártir el héroe, antes que el apóstol se haya trocado en guerrero.

Contraatacan valientemente los cubanos, dirigidos por el propio Gómez, que en su diario declara: Jamás me he visto en lance más comprometido, pues en la primera arremetida se barrió la vanguardia enemiga, pero en seguida se aflojó y desde luego el enemigo se hizo firme con un fuego nutridísimo; y Martí, que no estaba a mi lado, cayó herido o muerto en lugar donde no se pudo recoger y quedó en poder del enemigo... Cuando Martí cayó, me había abandonado, y se encontraba solo como un niño que jamás se había batido; Miguel (Angel) de la Guardia . Como afirma Gerardo Castellanos en Los últimos días de Martí : Entre un dagame y un fustete fue Martí abatido por las balas... y el caballo regresó a sus filas, recogiéndolo el corneta mambí José Gutiérrez. Guardia cayó, aunque ileso, de su caballo herido .

Era una derrota de incalculables proporciones en el momento que más se necesitaba de él y de su enorme capacidad de trabajo, así como del liderazgo político que naturalmente ejercía sobre las masas de trabajadores cubanos en Estados Unidos. El día 21 de mayo de 1895, el general Salcedo envió el siguiente telegrama desde Santiago de Cuba a la Capitanía General, dando aviso a sus superiores del infausto acontecimiento, así: Ayer combate considero resultado político gran trascendencia. Por confidencias supe gruesa partida se hallaba entre Palma y Remenganaguas, y dispuse salida columna Coronel Ximénez de Sandoval en su busca, encontrándola entre Bijas y Dos Ríos, orilla derecha Contramaestre, en número de 700 hombres, con Martí, Máximo Gómez, Massó y Borrero. Marchaban, según se asegura, a pasar Cauto para seguir Tunas y Príncipe. Combate duró hora y media, siendo enemigo desalojado de sus posiciones y rechazado, huyendo subdividido tres fracciones, siendo perseguido, muerto titulado presidente república cubana, José Martí, cuyo cadáver ha sido recogido é identificado, á pesar empeño retirarlo. Enemigo tuvo, además, 14 muertos vistos y muchos heridos, cogiéndosele las armas y correspondencia de Martí, del titulado comandante de estado mayor, 37 caballos muertos y 11 útiles con monturas. Por nuestra parte cinco muertos y siete heridos. Aseguran prisioneros que Máximo Gómez y Estrada han sido muertos ó heridos, faltando comprobación de esto, que procuraré obtener por medios posibles . Salcedo. El gobierno colonial pagó factura de ocho pesos ($8.00) por el ataúd en que fue inhumado Martí en el cementerio de Santiago de Cuba. La factura está firmada por el capitán Salustiano Saíz y tiene lugar y fecha: Remanganaguas, 23 de mayo de 1895.

Juicio de Ludwig Siempre vio Martí en los niños lo mejor. La Edad de Oro, periódico brevísimo, editado para los niños de América . Al hijo que muy pocas veces estrechara en sus brazos, pero para el que escribirá cosas como estas: Cómo reía mi jinetuelo y yo besaba sus pies pequeños.

Dos pies que caben en solo un beso...

Martí es considerado como poeta exquisito del modernismo. Su nobleza en su forma de ser, su sabiduría, su enseñanza, su dirección en la lucha por la independencia, en su conjunto hicieron de él un hombre excepcional. Hombre universal, que hizo exclamar a Emil Ludwig, que la obra de Martí, traducida en la hora presente a todos los idiomas del mundo, significaría para éste un paso de definitiva redención humana y el más alto y sensible ejemplo de igualdad para todos los hombres de la tierra, que hoy se destrozan los unos a otros por una porción más o una porción menos del sol en los dominios ideológicos, sociales y económicos de la humanidad .