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EL ARTE COMO SELLO DE IDENTIDAD

Si fuera por lo que dice su documento de identidad, Rubens Gerchman poco se diferenciaría de muchas otras personas: Profesión: artista. Estado civil: casado. Fecha de nacimiento: 10 I 42. Lugar de nacimiento: Río de Janeiro. Lugar de residencia: Río de Janeiro. Color de ojos: castaño.

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Color de cabello: castaño. Señales particulares: ninguna.

Sin embargo, para él la verdad no está allí. En el pasaporte no aparece lo que Gerchman entiende como único signo de identidad: el arte ; tampoco dice que su familia son los artistas, la gente que hace arte, que le gusta y tiene pasión por esto, y que está en sintonía con ese mundo que nos rodea y excita . Y mucho menos, aclaran estos documentos que él sí tiene señales particulares: las que ha dejado en sus pinturas por más de treinta años de trabajo.

Durante ese tiempo, el tema de la identidad, de soy un número, luego existo , ha aparecido periódicamente en algunas de sus obras. De ahí la pregunta que se formula Qué pasaría si no soy un número, una huella digital, una fotografía? . Ese interés tiene qué ver con que su padre era ruso y que los padres de su madre también lo eran, y que debieron huir a América por ser judíos.

Ese asunto de la identidad, etéreo, fugaz y, al mismo tiempo, indispensable para ser , es el que ocupa su trabajo más reciente. Bajo el nombre Doble identidad Gerchman ha hecho un libro de 39 litografías suyas, acompañadas de poemas del también brasileño Armando Freitas Filho, que fue editado por el Taller Arte Dos Gráfico.

Todo empezó cuando en un viaje a Buenos Aires, a casa de una de sus tías (que también había tenido que venir a América en los años treinta), se encontró con una vieja caja en la que, con hongos, cintas, arrugas, estampillas rotas y colores marchitos, permanecían los documentos de sus antepasados a muchos los conocí por sus pasaportes , dice Gerchman.

A primera vista, la belleza gráfica de aquellos materiales lo impactó y quiso hacer algo con todo eso. Hay una gran belleza en ellos como documentos gráficos, en los alfabetos rusos, en los sellos de varios países, en las letras góticas y en el paso del tiempo por cada uno . El resultado es este libro, con una marcada huella del arte contemporáneo.

Gerchman siempre tuvo claro, y hoy en día al ver el libro lo recalca, que no quería hacer un álbum de familia o una historia sentimental. Por eso convirtió esos documentos en señales que tienen mucho en común con las de millares de personas en el mundo que han tenido que partir. Como quien dice, es una historia de la migración.

Doble identidad responde también a una serie de dualidades que acompañan la vida y la obra de Gerchman: dos culturas, dos idiomas, dos religiones (la judía de sus padres y la católica que aprendió en la escuela), dos apellidos (el Gerchman original y el Herchman que tradujeron los alemanes), dos maneras de hacer arte (aplicado, como lo hacía su padre que era diseñador, y puro, el camino que Gerchman, el hijo, eligió). Y hay una dualidad en el artista, como persona y otra como ser actuante. El artista siempre busca su identidad .

Huellas digitales Armando Freitas Filho es compañero de generación de Rubens Gerchman. Juntos han trabajado en otros proyectos y, ahora, sus obras se reencuentran en un proyecto que habla de la doble identidad. Es un libro que se expresa en dos lenguajes: arte y poesía.

Mr. Interludio Quién soy tú que me respondes del otro lado de mí? Quién es que pasa invisible por el espacio de la sala y va de mi cuerpo a este otro, en emulsión o emoción instantánea, hecho como yo mismo, de repente en noche antigua y no pierde en ese viaje el tiempo que perdí, mientras los días que me hicieron están allí corriendo por las venas? Armando Freitas Filho.