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LA GUERRA MÁS COSTOSA Y SANGRIENTA DE LA HISTORIA

La Segunda Guerra Mundial, que movilizó medios humanos y materiales sin comparación con los del pasado, fue también la más sangrienta, ya que según estimaciones costó la vida a cerca de 55 millones de personas.

09 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Unos 90 millones de personas fueron movilizados entre 1939 y 1945, de los cuales 22 millones en la ex Unión Soviética, cerca de 15 millones en Estados Unidos, 12 millones en el Imperio Británico, más de 5 millones en Francia y 30 millones para las fuerzas del Eje (Alemania, Italia y Japón), según estudios históricos.

El tributo pagado por la Humanidad es aterrador: 55 millones de muertos (contra 13 millones durante la Primera Guerra Mundial) y una destrucción material de magnitud sin igual.

Más de 50 por ciento de las víctimas fueron civiles. Entre ellas, seis millones de judíos y aproximadamente medio millón de gitanos murieron en los campos de concentración y de exterminio nazis.

De las 57 naciones arrastradas a la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética fue la que sufrió las pérdidas humanas más importantes: 27 millones de muertos, según las estimaciones actuales (14 por ciento de la población). Tan sólo la Batalla de Stalingrado, la más larga de la guerra, que terminó el 2 de febrero de 1943, dejó unos 200.000 muertos alemanes y soviéticos, de un total de más de un millón de combatientes.

Proporcionalmente, las pérdidas de las naciones occidentales fueron menores: 360.000 muertos del Reino Unido y 580.000 de Francia. Estados Unidos registró más de 300.000 muertos.

De los países de Europa central, Polonia fue el más afectado, con seis millones de muertos.

Alemania, en sus fronteras de 1937, perdió 10 por ciento de su población con seis millones de muertos, de los cuales cuatro millones eran soldados.

Las pérdidas japonesas fueron evaluadas en 2.630.000 muertos. En un sólo día, el 10 de marzo de 1945, las bombas incendiarias dejaron 84.000 muertos en Tokio, más que la bomba atómica de Nagasaki, que dejó 13.000 muertos.

Por otra parte, los daños materiales fueron enormes en los campos de batalla y las ciudades bombardeadas.

En Alemania, las ciudades se vieron particularmente afectadas por los ataques aéreos aliados: Dresde fue destruida en un 75 por ciento y 25.000 a 35.000 personas murieron. Colonia fue destruida en un 72 por ciento, Dusseldorf quedó inhabitable en 90 por ciento.

En Gran Bretaña, el único país europeo que jamás fue invadido, las ciudades de Londres y Coventry (destruida en un 80 por ciento en noviembre de 1940) fueron blanco de bombardeos alemanes devastadores.